martes 13 de noviembre de 2018 - Edición Nº371
Diputados Bonaerenses » Opinión » 29 oct 2018

Legislatura bonaerense

Opinión: es necesario avanzar en políticas con mirada de género en el sector energético

La diputada provincial Rosío Antinori asegura que es necesario “incluir un enfoque de género en los proyectos energéticos”.


Por Rosío Antinori*

Debemos partir de considerar que la energía es un factor esencial en la vida diaria de los seres humanos, pues la utilizamos en todo lo que hacemos.

Las políticas energéticas tienden a ser consideradas acciones meramente técnicas, asociadas a la mirada masculina y con ningún o poco contenido social.

Sin embargo, esto no podría ser más ajeno a la realidad pues la energía es vital para apoyar todas las actividades, desde las más básicas, como la cocción de alimentos o calefaccionar el hogar, hasta la producción agrícola, el transporte, la prestación de servicios y la generación de empleo. Las intervenciones energéticas tienen la capacidad de apoyar el desarrollo y bienestar de una sociedad y a través de su diseño e implementación lograr mayor equidad social y de género o, por el contrario, ensanchar e intensificar las brechas ya existentes dentro de sus grupos económicos y sociales.

Las políticas energéticas tienden a ser consideradas género-neutrales, lo cual implica que se ven como beneficiosas tanto para mujeres como hombres. No obstante, mujeres y hombres experimentan la distribución del poder sobre los servicios energéticos de forma diferenciada, pues su uso de las fuentes y tecnologías depende en gran medida de sus roles y de las convenciones sociales. La consecuencia directa de implementar políticas sin la debida integración de las consideraciones de género es que se puede obviar información importante para su diseño y así discriminar a las mujeres u otros sectores desprotegidos de la población.

La política energética tiene una función dual: por un lado, debe satisfacer las necesidades de la sociedad, mientras que por otro debe contribuir a los objetivos macroeconómicos del gobierno, tales como el crecimiento o la seguridad económica. Por lo tanto, la política energética, como cualquier otra política sectorial, tiene un carácter multidimensional. Esto implica que posee elementos políticos, ambientales, económicos y sociales.

Cada vez se discute más sobre las fuentes de generación de energía y su uso responsable. Por ejemplo, las energías renovables y la eficiencia energética se consideran con mayor frecuencia una solución a nivel mundial para problemas tales como la mitigación del cambio climático, porque ayudan a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero; el anhelo por garantizar la seguridad energética a nivel nacional y los esfuerzos para alcanzar localmente un desarrollo sostenible y apropiado entre las comunidades o vecindarios de una región.

Estas discusiones pueden apoyar un modelo de desarrollo más equitativo, a través del cual se reduzcan las brechas sociales y se generen mayores oportunidades de crecimiento social y económico.

Dado que mujeres y hombres interactúan de forma diferenciada con las tecnologías energéticas existentes y poseen niveles diferenciados de acceso, conocimiento y asequibilidad a las fuentes de energía modernas, es necesario incluir un enfoque de género en las políticas, instituciones y proyectos energéticos con el fin de dar una mejor respuesta a las realidades, necesidades e intereses de las mujeres y los hombres.

*La autora es diputada provincial por el bloque Cambiemos y especialista en energías limpias.

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