miércoles 20 de marzo de 2019 - Edición Nº498
Diputados Bonaerenses » Provincia » 24 ene 2019

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Cuando la vida no vale nada: el perverso mecanismo del IOMA para rechazar tratamientos oncológicos

Mientras afloran las denuncias por corrupción y crece el número de amparos presentados, el directorio de la mutual niega la medicación que cientos de afiliados necesitan para seguir viviendo. Diputados Bonaerenses accedió al listado de los remedios más rechazados. Sus valores y casos testigos.


En una de las tantas manifestaciones realizadas por afiliados y prestadores a lo largo de 2018 contra el Instituto Médico Obra Asistencial (IOMA) en La Plata, Diputados Bonaerenses retrató a una mujer que levantaba una pancarta que sintetiza la indiferencia, desidia e insensibilidad en que incurren los directivos de la mutual bonaerense a diario.

El cartel rezaba “donemos un corazón para las autoridades del IOMA”. Recién comenzaba marzo y unos días antes había fallecido la docente de Lomas de Zamora Gabriela Ciuffarella esperando que la obra social que nuclea a más de dos millones de afiliados le cubra el medicamento que necesitaba para tratar su cáncer de médula ósea.

Seis meses más tarde también fenecía Claudio Aristegui, un ex subcomisario de Chascomús, que esperaba la autorización para recibir una medicación para combatir su cáncer de piel. En su caso, había aportado por más de 22 años parte de su sueldo a la mutual del Estado Bonaerense.

Más adelante, el 4 de enero de 2019, moría de cáncer Natalia Scarpini, una docente de Mar del Plata. Antes de ingresar al quirófano donde esa tarde finalmente cerró sus ojos definitivamente, la mujer posteó un último mensaje en su cuenta de Facebook que comenzaba diciendo “después de tanta lucha contra IOMA y angustia, llegó el día”.

Sin embargo, a casi un año de levantada esa pancarta y habiéndose sucedido estos tres casos y otros tantos que no trascienden en los medios, la donación de ese órgano vital, que desde Aristoteles se asocia a los sentimientos, parece no haber llegado.

Por el contrario, en medio de la recientes denuncias de corrupción que dio a conocer el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y salpican a la administración de la gobernadora María Eugenia Vidal, Diputados Bonaerenses expuso como en los últimos tres años la cantidad de amparos presentados por afiliados creció en un 31,74%.

Sucede que la gestión de Pablo Di Liscia, director del IOMA que responde al Ejecutivo provincial, fue uno de los períodos más conflictivos de los últimos años: cientos de prestadores con atrasos de hasta un año en los cobros, decenas de familias desprotegidas, protestas recurrentes y afiliados que se llegaron a encadenar a la obra social.

 

UN MECANISMO PERVERSO

 

Diputados Bonaerenses pudo acceder a un documento presentado ante el directorio del IOMA que refleja parte del perverso mecanismo mediante el cual la mutual bonaerense rechaza la cobertura de tratamientos oncológicos a cientos de afiliados que luchan por su vida.

El informe refleja cuáles son las drogas más impugnadas y cuáles son los argumentos esgrimidos por las autoridades de la obra social. En simultáneo, este portal pudo reconstruir para qué se utilizan esos medicamentos y cuál es el valor de mercado de cada uno de ellos.

El cruel circuito que transitan los bonaerenses que solicitan la cobertura de un medicamento para patologías de alto impacto para la salud -incluidas en el plan MEPPES- empieza con la solicitud a través de la receta médica, que luego es rechazada por la auditoría médica, para finalmente desembocar en la decisión del directorio.

En esa última instancia las autoridades piden al afiliado una extensa lista de justificativos médicos, resúmenes de historia clínica y documentación a entregar, al tiempo que ofrecen “segundas opciones” de medicamentos, para finalmente rechazar definitivamente la autorización reclamada.

El paso siguiente es la vía judicial donde el afiliado pide que se obligue a la mutual a avanzar en la cobertura. El problema en este punto es que se calcula que sólo el 20% de los pacientes en esta situación presentan amparos, mientras que el 80% restante nunca accede al medicamento.

Pero incluso en casos donde la justicia le da la razón al afiliado los representantes legales del IOMA apelan la decisión, que pasa a la próxima instancia judicial, aplazando todavía más los tiempos que para un paciente oncológicos se vuelven vitales (ver más adelante el caso testigo de Teresa Ferreyra).

 

LOS MEDICAMENTOS MÁS RECHAZADOS

 

En el documento al que accedió este portal se detallan los medicamentos de alto costo más comunes “que llegan rutinariamente” al directorio y en su mayoría son impugnados. En este sentido, uno de los problemas que se presenta es que el IOMA no tiene firmado un convenio con laboratorios para la “adquisición y dispensa” de estas drogas.

Esto conlleva que la obra social tenga que cotizar y comprar los medicamentos –en los contados casos que se autorizan- por separado alargando otra vez la agónica espera del afiliado. Lo paradójico es que se trata de remedios autorizados y validados por la ANMAT y que se encuentran disponibles en la Argentina.

Otra situación que se sucede en reiteradas oportunidades es que llegan hasta el directorio del IOMA pedidos de autorización de pacientes a los cuales ya se les otorgó el medicamento y que tienen que continuar el tratamiento. Así, otra vez irrumpe la dilación y se perjudica al afiliado.

Pero en medio de todas estas demoras, trastornos y rechazos se pierden vidas –en su mayoría trabajadores estatales que durante años aportaron a la obra social. Este portal pudo comprobar esta afirmación al momento de relevar la lista de medicamentos más rechazados.

Sucede que, uno de los seis remedios oncológicos más impugnados por el directorio de la mutual era el que esperaban la docente de Lomas de Zamora Gabriela Ciuffarella y el ex subcomisario de Chascomús Claudio Aristegui. La droga es Pembrolizumab y su nombre comercial es Carfilzomib.

En concreto, se trata de un medicamento para detener el crecimiento de las células del cáncer. En su versión de 100 mg y de 4 ml tiene un valor de $199,483.81, un monto inaccesible para el afiliado.

Entre la lista también se encuentra el Palbociclib (Brentuximab) prescripto para tratar el cáncer de mama. En su versión de 125 mg y 21 comprimidos tiene un costo de $194,264.25.

Otro de los medicamentos que aparece es el Tsh recombinante (Inmunoglobulina EV) utilizado para caso de pacientes con cáncer tiroideo. En su versión de 10.000 mg y 200 ml alcanza un precio de $34,657.19.

Además está el Trametinib (Macitentan) usado tratar cierto tipo de cáncer de tiroides. En su versión de 2mg y 30 comprimidos, reporta un costo de $193,286.53.

También se registra el Trastuzumab SC (Nintedanib), medicamento utilizado para tratar un tipo de cáncer de mama o para ciertos ciertos cánceres de estómago o garganta. En su versión de 440 mg y 50 ml tiene un costo de $129,268.51.

La lista concluye con el Vismodegib (Nivolumab), usado para el tratamiento de carcinoma de células basales metastásico o con carcinoma de células basales localmente avanzado que ha reincidido después de una cirugía. En su versión de 150 mg y 28 comprimidos tiene un valor de $388.013,22.

 

UN CASO TESTIGO DE LA AGÓNICA ESPERA

 

Teresa Ferreyra es una jubilada de auxiliar docente de Esteban Echeverría que padece cáncer de mama. Se trata de una de las afiliadas a la que IOMA le negó recientemente uno de los medicamentos oncológicos antes mencionados. Es el Palbociclib (Ver arriba).

La mujer siguió todo el perverso mecanismo hasta que el directorio le rechazó la provisión. Por eso recurrió a la justicia que avaló su pedido, pero los abogados de la obra social bonaerense apelaron la medida y ahora deberá ser la Cámara de Apelaciones quien deberá dirimir el caso luego de la feria judicial.

Uno de los argumentos formulados por el IOMA es que “la medicación suele ser experimental”. Sin embargo, el Palbociclib fue aprobado en diciembre 2015 por la ANMAT y está indicado para quienes padezcan uno de los cáncer de mama metastásico más frecuentes.

Mientras tanto los tiempos se estiran y está en riesgo la vida de la afiliada. A esto se le suma la angustia, el dolor y la impotencia que transita Ferreyra teniendo que sobrellevar su enfermedad luchando contra el perverso mecanismo del IOMA y la insensibilidad del directorio y del Gobierno bonaerense.

La misma situación atravesaron María Evangelina Zappella, una empleada municipal de Hurlingham; María José, una docente de la provincia de buenos aires; Analía de Mattia, una afiliada marplatense. Al igual que Ferreyra, todas padecen cáncer de mama y debían tratarse con Brentuximab.

Por eso, el deseo de miles de bonaerenses es que algún día llegue ese corazón que con premura necesitan todas las autoridades del IOMA.

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