En las últimas horas, Argentina respaldó de manera explícita la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela durante una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU), y quedó aislada frente al rechazo mayoritario de los países de América Latina.
Es preciso mencionar que, la reunión se realizó este lunes 5 de enero en Nueva York, luego del bombardeo sobre Caracas ordenado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, una ofensiva que derivó en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores. En ese contexto, el embajador argentino ante la ONU, Francisco Tropepi, fijó una posición de alineamiento total con Washington y se desmarcó del consenso regional que condenó la intervención.
Durante su exposición ante el Consejo de Seguridad, Tropepi sostuvo que el Gobierno de Javier Milei “valora la decisión adoptada por Estados Unidos“, y destacó la determinación de Trump en las acciones desarrolladas en Venezuela. En ese sentido, el embajador afirmó que las medidas impulsadas por la Casa Blanca derivaron en la captura de quien definió como el “dictador Nicolás Maduro”, y dejó en claro el respaldo político a la ofensiva militar estadounidense.
En el mismo discurso, el embajador argentino reclamó de manera explícita la liberación del gendarme Nahuel Gallo, detenido desde hace más de un año en Venezuela, solicitó que las autoridades encargadas de administrar la transición en ese país “contribuyan a la inmediata liberación del ciudadano argentino y garanticen su pronto y seguro retorno a la Argentina”, e incorporó así el caso a la agenda diplomática en el marco del debate internacional.
En ese marco, el representante argentino en la ONU recordó que, desde la asunción de Milei, el país denunció ante distintos organismos internacionales la falta de libertades y las graves violaciones a los derechos humanos ocurridas durante el gobierno de Maduro, en una referencia que fue utilizada para justificar la posición adoptada por la delegación argentina, que optó por acompañar la postura de Estados Unidos, aún cuando la mayoría de los países de la región expresó un rechazo frontal a la intervención.

Cabe destacar que, la posición argentina contrastó de manera directa con la del secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, quien manifestó una profunda preocupación por la escalada militar. El titular del organismo multilateral expresó una “gran alarma” frente al ataque y advirtió que este tipo de acciones sientan un precedente peligroso para el sistema internacional, al poner en tensión los principios básicos de la Carta de la ONU vinculados a la soberanía y al uso de la fuerza.
En concreto, Brasil, Chile, Colombia y México condenaron de forma explícita la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela. El embajador brasileño calificó las acciones realizadas en la madrugada del sábado como una “gravísima afrenta a la soberanía venezolana”, y alertó que este tipo de decisiones establece un antecedente extremadamente peligroso para la comunidad internacional, en un escenario global atravesado por 61 conflictos armados activos y 117 millones de personas en situación de catástrofe humanitaria.
Desde México, el embajador Héctor Vasconcelos remarcó ante la ONU que América Latina y el Caribe constituyen una zona de paz, y subrayó que la “prohibición del uso o la amenaza de la fuerza es un principio fundamental del derecho internacional sin excepciones”. En la misma línea, el mexicano advirtió que “cualquier retórica orientada a una escalada militar pone en riesgo la estabilidad regional”, y sostuvo que corresponde a los pueblos decidir su destino mediante soluciones pacíficas, democráticas y negociadas.
Por su parte, la embajadora de Colombia condenó enérgicamente el ataque estadounidense y recordó que la Carta de las Naciones Unidas solo habilita el uso de la fuerza en circunstancias excepcionales como la legítima defensa, y no para tomar el control político de otro Estado, profundizando así el aislamiento argentino dentro del rechazo latinoamericano.
La Provincia cuestionó el “alineamiento incondicional” de Argentina con Estados Unidos
A horas de la intervención de Argentina en la ONU, el ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, cuestionó con dureza el respaldo del presidente Javier Milei a Donald Trump, y advirtió que ese posicionamiento coloca al en una situación de “sumisión” frente a una potencia extranjera, en un contexto internacional que definió como una “espiral muy preocupante” para América Latina y el Caribe.

A través de sus redes sociales, el funcionario profundizó sus cuestionamientos al presidente argentino y afirmó que el “alineamiento incondicional” de Milei con los dictados de Trump “expone al país a aceptar arbitrariedades de una potencia extranjera”, e insistió en que la política exterior debe basarse en el respeto por el derecho internacional y no en la subordinación automática a liderazgos externos.
Por caso, Bianco subrayó que la condena a ese accionar no se limitó a gobiernos afines a Maduro, sino que fue expresada por una amplia mayoría de países a nivel global, y señaló que incluso Estados europeos críticos del gobierno venezolano rechazaron de plano la intervención estadounidense, al considerar que, más allá de las diferencias políticas, ese tipo de acciones no pueden ser toleradas dentro del sistema internacional vigente.
Al mismo tiempo, el ministro bonaerense alertó además sobre nuevas amenazas lanzadas por Trump contra distintos países, entre ellos Colombia, México, Cuba y Groenlandia, las cuales interpretó como parte de un “patrón de presión y coerción” que incrementa la tensión global. Para Bianco, este tipo de discursos no son inocuos ni meramente retóricos, sino que sientan las bases de una escalada que puede derivar en conflictos de mayor magnitud.





