sábado, diciembre 9, 2023

El grabado de autopartes y la verificación policial, dos trámites caóticos en la ciudad de La Plata

Los dos requisitos necesarios para realizar una transferencia o anotar un vehículo cero kilómetro se transformaron en una verdadera pesadilla. Caos vehicular, jornadas interminables al rayo del sol y turnos para dentro de un mes.

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Son cerca de las 13.30 horas y hacen más de 30 grados en la ciudad de La Plata. Sobre la avenida 520, en el barrio de Melchor Romero, se forma una larga e improvisada fila de autos que dobla la esquina y llega hasta mitad de cuadra sobre 161. Allí se ubica una de las plantas de grabado de autopartes autorizada por el Registro Provincial de Verificación de Autopartes (RPVA), dependiente del Ministerio de Seguridad de la Provincia.

Hay cerca de 40 personas esperando. Todos dejan su vehículo en plena calle y mientras aguardan ser llamados buscan alguna sombra para refugiarse del calor. Los primeros se ubican a un costado de la avenida 131, los más alejados sobre la calle 161, de ambas manos.

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Pasan por esos galpones más de 200 rodados diarios. Sin embargo, no hay ningún agente de tránsito, ni ningún elemento que demarque la fila o advierta a los conductores que circulan por el lugar. Se reduce el tránsito y se multiplican las maniobras peligrosas.

Esta postal se repite en otros centros de grabados. La norma que entró en vigencia en mayo de 2015, estipula el grabado del dominio, tanto para las altas de los autos y las motos cero kilómetro, como para las transferencias. El costo del trámite es de 820 pesos.

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A esto se le debe sumar las jornadas de espera en el lugar de seis o siete horas, y los turnos que entregan para el mes siguiente.

Liliana Gómez, es de Berisso, tiene 62 años y es diabética. Aguarda desde las 9 de la mañana para ser llamada. Lleva más de cuatro horas y todavía le falta. “El auto está al rayo del sol, no nos vinieron a preguntar cómo estamos, ni siquiera nos trajeron agua”, se quejó en diálogo con Diputados Bonaerenses.

Gerardo Córdoba, pasa el tiempo apoyado contra una pared cercana al portón de donde un empleado sale a gritar de rato en rato el próximo número. Hace tres horas y media que está allí. “Está todo muy desorganizado, tenemos el auto tirado en la calle y nos morimos de calor”, relató.

María Rivera, espera con su marido y su hijo debajo de unos árboles a la vuelta, sobre 161. “Estamos cansados pero es algo que tenemos que hacer sí o sí. No sabemos cuánto nos vamos a demorar”, dijo.

Una situación similar sucede, en los galpones ubicados a una cuadra, en 160 entre 519 y 520, donde se realiza la verificación policial. En julio del año esta nueva planta fue inaugurada por el ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, y desde ese momento el trámite dejó de estar a cargo de la Policía de la provincia.

Allí también los autos copan la calle 160 hasta doblar y ocupar parte de la avenida 520. Tampoco hay ningún operativo de tránsito y los conductores esperan bajo el sol mientras sube sube la temperatura.

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