jueves, junio 13, 2024

La Plata: los motivos por los que el Papa Francisco desplazó al arzobispo

Sin explicaciones oficiales, el arzobispo de La Plata fue desplazado de su cargo por el Papa Francisco.

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Este lunes a primera hora, la renuncia del arzobispo de La Plata, Gabriel Mestre, sacudió a toda la comunidad de la Iglesia Católica de la capital de la provincia de Buenos Aires. Según expresaron puertas adentro del mundo eclesiástico, la decisión del Papa Francisco de correr al mitrado a menos de nueve meses de su designación “es una bomba”. 

Sin más explicaciones oficiales, el Boletín de la Sala Stampa de la Santa Sede publicó esta mañana que el Papa Francisco “aceptó la renuncia al gobierno pastoral de la arquidiócesis metropolitana de La Plata, Argentina, presentada por Su Excelencia Reverendísima monseñor Gabriel Antonio Mestre”.

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En tanto, el purpurado que fue transferido desde Mar del Plata hace poco menos de nueve meses, difundió una carta que, lejos de poner luz sobre los motivos de esta abrupta renuncia, aumentó las especulaciones. La misiva, que fue publicada por la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA), expresa más dudas que certezas sobre la situación en La Plata

“Soy un hombre de labios impuros y habito en medio de un pueblo de labios impuros. Con esta frase del profeta Isaías iniciaba mis palabras de agradecimiento en el día de mi ordenación episcopal en Mar del Plata en 2017. Hoy la repito, una vez más, consciente de mi debilidad y la debilidad humana de la bella Iglesia que es mi casa y mi familia. Iglesia Santa por el Ministerio de la Trinidad, Iglesia pecadora por la fragilidad de las personas que formamos parte de ella”, sostiene Mestre en el comunicado.

En ese sentido, el ex arzobispo de La Plata escribió que días atrás, la Santa Sede lo convocó en Roma a dialogar sobre algunos aspectos de la Diócesis de Mar del Plata luego de su traslado a la Arquidiócesis de capital bonaerense, al ser designado arzobispo metropolitano por el Papa Francisco.

“En la Ciudad Eterna, después de confrontar algunas percepciones distintas con lo acontecido en la Diócesis de Mar del Plata desde noviembre de 2023 hasta la actualidad, el Papa Francisco me pidió la renuncia a la sede de La Plata. Con profunda paz y total rectitud de conciencia ante Dios por cómo obré, confiando en que la Verdad nos hace libres (cf. Jn 8,32), y con obediencia filial y teologal al Santo Padre, inmediatamente redacté mi renuncia, que fue aceptada y hecha pública el día de hoy”, cuenta el ahora ex arzobispo.

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En tanto, Mestre remarcó que el Arzobispado de La Plata es una “plaza de especial significación para el Papa Francisco, ya que allí había estado por años su principal rival en la Iglesia Católica en sus épocas de cardenal de primado de la Argentina”. Cabe recordar que, a monseñor Héctor Aguer, con visiones pastorales y de la realidad política opuestas a las de Jorge Bergoglio, lo reemplazó por Víctor “Tucho” Fernández, un hombre de las filas del Santo Padre y quizá la persona de mayor cercanía. 

“Juntos habían compartido la conducción de la Pontificia Universidad Católica Argentina. A su amigo, luego, lo nombró en un cargo de enorme poder: ahora es prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe”, continúa la carta que publicó este lunes por la mañana Mestre

Sin embargo, esa designación dejó un lugar vacío en La Plata, el Arzobispo que suele rivalizar con la sede de la Capital Federal. Así, el año pasado, el Papa Francisco decidió mover desde Mar del Plata a Gabriel Mestre, un obispo alineado con él que había tenido una actuación destacada, entre otros temas, con la denuncia pública del caso de un sacerdote que había sido acusado de abuso sexual.

Por su parte, Mestre dejó vacante la diócesis de Mar del Plata, donde se sucedieron entre julio y la actualidad cuatro obispos. José María Baliña, que era auxiliar en Buenos Aires, renunció a menos de un mes de su nombramiento por motivos de salud, personales y familiares. 

Ante la abrupta salida se nombró allí a Gustavo Larrazábal, que venía de ser obispo auxiliar de San Juan de Cuyo, pero a los pocos días estalló un escándalo de denuncias por acoso y abuso de poder que lo dejaron afuera del cargo. Luego de esos traspiés, el Papa Francisco envió a Mar del Plata a Ernesto Giobando como administrador apostólico.

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