sábado 15 de agosto de 2020 - Edición Nº1012
Diputados Bonaerenses » Opinión » 12 may 2020

Opinión

Diversificación productiva, empleo y hábitat: los desafíos del Maipú del siglo XXI

El presidente del bloque del Frente de Todos en el Senado bonaerense, Gervasio Bozzano, analiza las problemáticas territoriales de su pago chico.


Abordar las problemáticas territoriales de cualquiera de los 135 municipios bonaerenses representa a priori un desafío no menor. Ocurre que la diversidad, la vastedad y la heterogeneidad que caracteriza a nuestra provincia –y de la que surge toda su originalidad y su fuerza- hacen que lo que es urgente en una determinada ciudad no tenga ninguna importancia para otra. Esto puede comprobarse, desde ya, en localidades separadas entre sí por mil kilómetros, pero también sucede hacia el interior de cada una de las ocho secciones electorales que conforman el territorio provincial.

Ahora bien, lejos de representar un límite o una fatalidad, este fenómeno constituye el gran potencial con el que contamos. En efecto, pocas unidades administrativas en el mundo disponen de la variedad productiva, económica, demográfica, climática, geográfica, cultural y turística –por mencionar sólo algunos ejes- que ofrece Buenos Aires.

Entonces, como dice el gobernador Axel Kicillof, la provincia lejos está de ser inviable, pese a lo que han querido hacernos creer algunos funcionarios. Por el contrario, lo que es inviable es el modelo económico y social que esos personajes han defendido e implementado cuando les tocó gobernar, sometiendo a los y las bonaerenses a la desindustrialización, el desempleo, la financiarización de la economía, los tarifazos y el endeudamiento.

Hechas estas aclaraciones, quiero hablarles de algunas problemáticas territoriales del municipio de Maipú, en el cual nací, crecí y milité y al que desde 2013 represento en el Senado provincial, junto a los otros 26 departamentos que conforman la quinta sección electoral.

Según el último censo nacional realizado en 2010, para entonces el departamento de Maipú –que comprende a las ciudades de Maipú, Las Armas, Santo Domingo y la zona rural- contaba con 10.188 habitantes. Si nos retrotraemos a 1991, los habitantes de entonces eran 10.042, mientras que el censo de 2001 arrojó una cantidad de 10.193. Las proyecciones para 2025, en tanto, hablan de 10.469. Es decir, el departamento tiene casi la misma población -por lo menos- durante los últimos 30 años y se espera que mantenga esa cantidad dentro de los próximos cinco, lo que facilita enormemente la tarea de proyectar y planificar hacia adelante, sabiendo que la tasa tiende a mantenerse estabilizada.

Ahora bien, estos datos también demuestran que el destino de Maipú está indisolublemente ligado tanto al del país como al de la provincia. Es decir, es imposible desde un municipio tan chico contrarrestar los efectos que las políticas económicas nacionales y provinciales tienen sobre el territorio.

Baste un ejemplo en ese sentido: según el censo de 2001, en aquel año el 9,3% de los hogares de Maipú tenía Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI). Producto del modelo económico de crecimiento con inclusión social adoptado a partir de 2003 tanto por el gobierno nacional como por el bonaerense, en 2010 los hogares con NBI eran el 5%, es decir, se experimentó en diez años una reducción del 42%.

Pero este vínculo necesario entre las tres jurisdicciones –nación, provincia y municipio-  también se aplica en sentido inverso, de lo que se desprende que el esquema implementado por el ex presidente Mauricio Macri y defendido por la ex gobernadora María Eugenia Vidal fue altamente nocivo para todos los departamentos provinciales, sin ser Maipú una excepción.

Lo anterior es un marco que nos permitirá comprender de forma más acabada cuáles son los principales desafíos territoriales que a nuestro entender hoy presenta el distrito de Maipú.

Al respecto, podemos decir que los mismos se resumen en los siguientes tres ejes: perfil productivo, empleo y vivienda. No se trata de cuestiones aisladas, sino que las tres están necesariamente vinculadas y la separación entre una y otra sólo es posible con fines analíticos.

En primer lugar, el perfil productivo que actualmente tiene Maipú es incapaz de ofrecerle oportunidades y proyectos de vida a los y las maipuenses. La actividad agrícola-ganadera es esencial para nuestro departamento y como senador he presentado numerosos proyectos para la defensa y promoción de la misma. Ahora bien, si queremos construir entre todos una comunidad que sea capaz de integrar a sus miembros en lugar de expulsarlos, es necesario pensar en la diversificación de la actividad económica, habilitando el desarrollo de industrias que requieran de la incorporación intensiva de empleo y de agregado de valor, a través de la industrialización de las materias primas en origen. Al respecto, es evidente que el Sector Industrial Planificado (SIP) o parque industrial de Maipú está funcionando muy por debajo de sus posibilidades y que el mismo puede cumplir un rol mucho más destacado en el marco del proyecto de reindustrialización al que apuestan tanto el gobierno nacional como el de la Provincia.

De este problema central se desprende otro de los principales desafíos a encarar, que es la obligación a la que se ve sometida una gran cantidad de jóvenes maipuenses de buscar un futuro fuera de su ciudad. En el escenario previamente descripto, los y las jóvenes de nuestro distrito experimentan enormes dificultades para conseguir su primer trabajo. A eso debemos añadir el hecho de que los y las que se van a estudiar fuera del municipio no tienen ningún incentivo para regresar a aportar a nuestra comunidad los conocimientos adquiridos, ya que el mercado laboral tal cual hoy existe es incapaz de absorber esa mano de obra calificada, muchas veces formada por las universidades públicas nacionales.

Es por eso que aquí se nos abre una posibilidad para generar trayectos formativos que nos permitan industrializar las materias primas que se producen en la región, incorporando valor, arraigando a vastos sectores poblacionales jóvenes e impidiendo las migraciones forzadas por la búsqueda de un estudio superior u oportunidades de trabajo.

Finalmente, en caso de que los y las jóvenes lograran insertarse laboralmente en nuestra ciudad, se encontrarían hoy con otro de los problemas con los que debe lidiar el pueblo maipuense: el déficit habitacional. Este se genera por el cruce entre salarios promedio por debajo de los que pueden verse en una gran ciudad, pero precios de los alquileres no tan diferentes a los de esas urbes. En ese contexto –y ante la falta de una respuesta adecuada por parte del Estado municipal-  el mercado inmobiliario se vuelve cautivo, asigna valores por sobre los salarios existentes y priva así a un número importante de nuestros conciudadanos del derecho esencial a tener una vivienda digna.

Lógicamente, podríamos glosar otras problemáticas que afectan al municipio de Maipú, pero son estas tres las que permitirán cambiar el perfil de desarrollo de nuestro distrito en el corto plazo. La diversificación de la matriz productiva y la especialización de nuestros recursos humanos; la creación de empleo; y la concreción de un plan de viviendas son cuestiones a encarar en lo inmediato para beneficio de toda la sociedad maipuense.

Algunas de estas carencias adquieren un carácter estructural, pero se han agravado producto del diseño económico que primó a nivel nacional y provincial entre 2015 y 2019.  En cualquier caso, no se trata de buscar culpables sino soluciones.

Desde nuestro espacio político –tanto a nivel provincial como municipal- hemos elaborado diversos proyectos tendientes a abordar y dar una solución efectiva a cada una de las dificultades analizadas. Entendemos que es una tarea de toda la dirigencia maipuense generar los consensos necesarios para trabajar en la solución de las mismas. De nuestra parte, hemos manifestado numerosas veces –y volvemos a hacerlo- la disposición a colaborar con el gobierno municipal para contar con las mejores soluciones para los problemas de nuestra gente.

Hoy tenemos todas las energías puestas en el combate a la pandemia de Covid-19 y en atenuar los efectos de la misma. Pero, una vez que el virus haya pasado, tanto el presidente Alberto Fernández como el gobernador Axel Kicillof han sido claros en el perfil productivo, industrial e inclusivo que quieren darle a la Argentina y a Buenos Aires.

Se presenta entonces una gran oportunidad para que nuestra ciudad pueda dar respuesta a algunas preguntas simples pero centrales: ¿qué Maipú queremos? ¿cómo nos vincularemos con el desarrollo industrial de nuestra provincia? ¿qué oferta educativa y profesional le queremos dar a nuestros jóvenes? ¿cómo construiremos el Maipú del siglo XXI?

Sin contestar estas preguntas será difícil cambiar la situación en la que nos encontramos y no tendremos guía en un futuro que se presenta como conflictivo, pero lleno de oportunidades. No podemos darnos el lujo de desaprovechar esta chance. Es un deber de todos construir una Maipú que pueda ofrecerle a sus hijos y a sus hijas un futuro prometedor y previsible.

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