jueves 13 de agosto de 2020 - Edición Nº1010
Diputados Bonaerenses » Nación » 3 jun 2020

Géneros

A cinco años del Ni Una Menos la deuda con las mujeres se cobra una vida cada 29 horas

El 3 de junio de 2015 marcó un antes y un después en la historia del movimiento feminista argentino y latinoamericano.


Cada 29 horas una mujer, niña, adolescente o trans es asesinada en nuestro país por un varón. Ese es el dato que se mantiene constante desde hace, al menos, cinco años cuando se dio origen a la movilización y luego al movimiento “Ni Una Menos” que llenó las calles y plazas del país el 3 de junio de 2015 bajo el grito “¡Vivas, libres y sin miedo nos queremos!”.

La iniciativa de la convocatoria partió de un grupo de periodistas que se congregaron a través de las redes sociales luego de varios asesinatos de mujeres en manos de hombres. El que provocó la indignación final fue el crimen de Chiara Páez en Entre Ríos, una joven de 14 años que fue asesinada y enterrada por su novio con complicidad de toda la familia.

Hace cinco años, la movilización convocó a miles y miles de personas en todo el país, es que la violencia de género es un flagelo que no distingue entre clases sociales o ciudades más ricas o más pobres, las violencias (en todas sus formas) contra las mujeres es indistinta a edades o nivel educativo.

 

Foto de Sol Avena. 
 

El inicio del movimiento Ni Una Menos vino a llenar un silencio que ya no podía sostenerse más porque los cuerpos de las mujeres y trans quemados, vejados, embolsados, descuartizados, enterrados llenaron horas de noticieros y páginas de diarios mientras nadie hacía nada hasta que comenzó el grito que reclama vidas en paz, en libertad y con plena autonomía.

A cinco años de aquella primera experiencia multitudinaria que se replicó año tras año con más fuerza, la deuda del Estado con las mujeres y disidencias sexuales sigue pendiente porque los crímenes no cesan y cada vez son más terribles.

Algo que vino a cambiar el movimiento es la idea de silencio y de tapar las violencias en todos los ámbitos donde se mueven las mujeres. Luego de la primera movilización las llamadas para pedir ayuda y las denuncias hacia los violentos crecieron más del doble.

 

Protestas en plena cuarentena. 

En tanto, el problema sigue y no ha mermado. Según señaló la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en 2019 se cometieron 268 (10 menos que en 2018) femicidios y travesticidios, 16 de ellos fueron vinculados, esto es el crimen de otra persona con el fin de dañar psicológicamente a la mujer.

En lo que va de este año se han cometido 124 crímenes de género, 57 de ellos durante el periodo de aislamiento social, preventivo y obligatorio dictado por el Gobierno Nacional en el marco de la pandemia del Coronavirus.

A pesar de los planes de acción, las leyes o las iniciativas de los diferentes gobiernos en los últimos años, la problemática de fondo sigue intacta ya que la mayoría de estos asesinatos se dan dentro del hogar y son cometidos por parejas o exparejas de las víctimas.

El cambio debe ser profundo, a la raíz de la cultura machista que domina la sociedad argentina, latinoamericana y mundial. Los crímenes de género son el final lamentable de una larga cadena de violencias que debe ser detenido a tiempo antes de seguir lamentando otras muertes.

 

Un aniversario virtual

 

Este año, las calles estarán vacías el 3 de junio ya que la pandemia de Covid-19 y las medidas de aislamiento no permiten que el encuentro multitudinario se sienta en vivo y en directo pero sí será a través de las redes sociales con la difusión de las acciones colectivas y del documento anual que plantea las exigencias del movimiento.

Este documento es el reflejo fiel de lo que ha sucedido a lo largo y ancho del país con las violencias sufridas y propone los puntos a seguir trabajando y profundizando. ¿Qué falta? ¿Qué necesitan las mujeres, lesbianas y trans?

Básicamente, que dejen de matarlas. Pero además, que se garantice el acceso al aborto comprendido en el Código Penal desde 1921, que se apruebe la ley de aborto legal, seguro y gratuito que descansa en el Congreso, que se aplique la Ley de Protección Integral a las Mujeres y la Educación Sexual Integral como lo indica la legislación vigente.

 

Marcha por Anahí Benítez, otra víctima de femicidio. 

Además, que las voces del colectivo sean escuchadas y que se legisle y gobierne en base a las necesidades y problemáticas que afectan de modo directo a las personas comprometidas. La actuación a tiempo y la garantía de acción y prevención son los puntos más relevantes para empezar a cambiar las cifras.

Los movimientos sociales son diversos y los objetivos se van modificando, pero el Ni Una Menos no dejará de salir a las calles y alzar la voz porque los crímenes crecen, pero más crecen las ganas de seguir luchando.

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