jueves 29 de julio de 2021 - Edición Nº1360
Diputados Bonaerenses » Nación » 20 sep 2020

Coronavirus en Argentina

Seis meses de cuarentena: familiares de trabajadores de salud piden “solidaridad”

La pandemia de COVID-19 puso en la primera línea de batalla a los planteles sanitarios que atraviesan un fuerte agotamiento tras medio año de pelea. El dolor de sus familiares.


Familiares de trabajadores de la salud que murieron por coronavirus piden conciencia, solidaridad y responsabilidad a seis meses del comienzo de las medidas de aislamiento que pusieron al sector sanitario en el frente de batalla.

A la par de un fuerte agotamiento y estrés cosechados en medio año de emergencia sanitaria, los trabajadores sufrieron actos de discriminación y vieron morir a compañeros y pacientes frente a sus ojos por el COVID-19.

"Mi viejo no pudo hacer cuarentena, fue a trabajar todos los días hasta que se enfermó. Lo hacía orgulloso y contento", contó Nerina Amarilla.

Carlos Amarilla, o simplemente “El Negro” como le decían sus compañeros, tenía a cargo la admisión de los pacientes de la guardia del hospital Lucio Meléndez de Adrogué desde hacía 25 años.

El trabajador que no tenía ninguna comorbilidad, el 1 de agosto comenzó a tener fiebre, tres días después fue hisopado y el 8 de agosto dio positivo. Luego, paso una semana con fiebre en su casa hasta que fue internado y estuvo diez días entubado.

"Te juro que hicimos todo lo que pudimos, pero el negrito se nos fue", le dijo antes de romper en llanto el médico a cargo de la UTI a Nerina, quien recordó además que "lo dijo con un dolor, estaba realmente conmovido".

Decenas de médicos y enfermero le escribieron una carta que concluye con la frase "Tu guardia terminó, amigo", y fue acompañada por un sostenido aplauso para decirle adiós al hombre de 59 años que, según su hija, "se ganó el cariño de todos".

Nerina tiene 29 años, es radióloga y trabaja en el mismo centro de salud en el que lo hacía su padre hasta el 4 de septiembre. Un alivio transitorio a al dolor que enfrenta son las "palabras de apoyo, de contención” que recibe.  

“Me paran compañeros a contarme anécdotas divertidas y siempre terminamos riendo. Porque así era papá, siempre andaba con una sonrisa, divertido y siempre predispuesto a ayudar a los demás, eso es hoy lo único que me ayuda a seguir”, sostuvo.  

Nerina se mostró "enojada por la cantidad de gente que hay en la calle, sin barbijo o saliendo sólo porque está lindo el día" y por quienes se juntan “a tomar una cerveza con amigos porque dicen que no aguantan más”.

Es un pensamiento tan egoísta, no sólo porque te podes enfermar vos sino porque lo más probable es que contagies a los demás", reflexionó la joven que tuvo que volver al hospital en el que también trabajaba su padre.

Por su parte, Julieta Gutiérrez perdió a su padre, Julio, enfermero de pediatría del hospital Carlos Durand, del barrio porteño de Caballito, quien murió el pasado 14 de junio.

 

 

 

"Me da bronca ver tanta gente en las plazas o sentados en la esquina, tenemos que ser solidarios para tratar de poner cada uno nuestro granito de arena, para que nadie tenga que pasar por una terapia intensiva o perder un familiar", dijo.

Su papá tenía 52 años, era enfermero hace 20 y desde 2014 cumplía tareas en el centro de salud. El trabajador del Durand padecía asma bronquial y demoraron en otorgarle la licencia por grupo de riesgo, hasta que se la dieron cuando se contagió.  

"Mi papá empezó a presentar síntomas y fue a la guardia: le dijeron que era una bronquitis y lo mandaron a la casa. Dos días después ya tenía fiebre alta y fue de nuevo, ahí le hicieron hisopado y lo dejaron internado”, relató Julieta.

A las pocas horas de quedar bajo cuidados en el hospital, Julio sufrió una insuficiencia respiratoria, necesitó ventilación mecánica, y cuatro días después murió.

 

 

"A mi papá lo voy a recordar siempre con una sonrisa, amaba a los chicos, a sus nietos y a todos los que iban al hospital, tenía una paciencia increíble; eso sí quería hacer que todos se vuelvan hinchas de Boca", rememoró la joven.

Un relevamiento de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) estimó que hasta el momento 32.300 trabajadores de la salud contrajeron COVID-19 en todo el país, de los cuales 110 murieron.

En la Ciudad de Buenos Aires, en tanto, el número de infectados en el personal sanitario es de 9.827 y 32 muertes, según actualizó el Ministerio de Salud porteño.

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