jueves 24 de septiembre de 2020 - Edición Nº1052
Diputados Bonaerenses » Legislatura » 7 dic 2019

El gabinete de Alberto

La diputada que no fue: cuáles son los desafíos de Malena Galmarini al frente de Aysa

El reparto de poder de Fernández llevó a la mujer del Frente Renovador a un organismo calve. Recién asumida deberá resolver si congela las tarifas.


Ayer Alberto Fernández, en la presentación de los 21 ministros que lo acompañarán en su gestión, confirmó la llegada de Malena Galmarini a la presidencia de Aguas y Saneamientos Argentinos (Aysa).

La mujer del Frente Renovador, y esposa del recién jurado presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, terminó mandato como concejal en Tigre, intentó jugar su pago chico y fue electa diputada provincial por la Primera.

Como adelantó Diputados Bonaerenses, finalmente con su salto a Nación Galmarini se tomará licencia en la Cámara baja y cederá su banca a la también renovadora, Débora Galán, quién se desempeña en el Concejo Deliberante de Moreno.

Debora Galán junto a Malena Galmarini en la asunción de Sergio Massa en el Congreso. 

Aysa, junto a la Anses, Pami, Afip, Indec, Arolíneas Argentinas y el Banco Central, es uno de los organismos clave, tanto por su influencia en la economía como por el presupuesto y número de empleados que maneja.

Según el balance de gestión del saliente Rogelio Frigerio, en los últimos cuatro años Aysa y el Ministerio del Interior hicieron unas 264 obras y tienen unas 97 en ejecución, con un presupuesto promedio de $26 mil millones anuales.

De esta manera, desde lo estratégico la empresa estatal le garantiza a Galmarini una fuerte presencia en el Conurbano y diálogo con los diferentes intendentes de la provincia.

Galmarini con Massa y radical de General Viamonte, Franco Flexas. 

Entre los desafíos que tendrá Galmarini uno de los primeros será definir si habrá incrementos en la tarifa de agua, luego del brutal impacto de los tarifazos en el bolsillo de los usuarios bajo la gestión de Mauricio Macri.

El escenario no deja mucho margen de acción, dado que el último aumento había sido del 27% en mayo pasado. Deberá resolver si congela las tarifas o autoriza una nueva suba.

En caso de que no lo paguen los usuarios, el Estado tendrá que absorber con subsidios el alza del costo por inflación del servicio que opera en la ciudad y en 26 municipios del Gran Buenos Aires y tiene 14,5 millones de usuarios.

En un mano a mano con este portal, Galmarini se había mostrado crítica de la política tarifaria de Macri y María Eugenia Vidal. Las empresas que ganaron fortunas son amigos de quienes gobiernan”, cuestionó.

“Creo que alguien tiene que hacerse responsable de esta situación”, cerró la nueva titular del Aysa, que dejará reemplazo en la Legislatura de la provincia donde el massismo buscará tener protagonismo.

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