sábado, octubre 1, 2022

¿Qué hay detrás de la intervención de Cristina al gobierno de Kicillof?

El candidato a diputado provincial por la Octava sección electoral por el Frente de Izquierda, Daniel Rapanelli, analiza las consecuencias de la crisis política post PASO en el Gobierno bonaerense.

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Por Daniel Rapanelli (*)

La “intervención” ordenada por la vicepresidenta al gabinete de Kicillof agravó la crisis política en el gobierno bonaerense. Con el ingreso del exintendente lomense Martín Insaurralde como jefe de ministros, el “despegue” del peronismo sigue empantanado por la disputa y guerra de posiciones entre el gobernador y la alianza de Insaurralde y Sergio Massa con La Cámpora.

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Para disimular la pérdida de piezas propias, Axel Kicillof repite la cantinela del mayor “volumen político” y “territorialidad” que daría la presencia directa de los intendentes en el gobierno provincial. Mientras sanatea para la tribuna, el gobernador pretende armarse de una estructura propia para “resistir” la ofensiva de los alcaldes y del PJ de la provincia. Un desafío que confronta a Kicillof con Máximo Kirchner, tutor junto a Cristina del pacto con Massa e Insaurralde.

 

Golpe palaciego y crisis en el Frente de Todos

 

Una consecuencia inmediata del terremoto electoral es la supresión de Victoria Tolosa Paz de la campaña del Frente de Todos. La primera candidata, identificada con Alberto Fernández, no es siquiera nombrada en los actos a los que concurre como acompañante y personaje menor caído en desgracia. Martín Insaurralde, a pedido de los intendentes, tiene como estrategia “distritalizar” la campaña electoral, a contramano de las pretensiones de Kicillof quien hizo eje en las Paso en la “gestión provincial”.

Kicillof tiene que levantar la puntería electoral y a la vez evitar el desplazamiento a manos del trío Máximo, Massa e Insaurralde. En un bis del nombramiento de su mano derecha, Carlos Bianco, como “jefe de asesores” a la cabeza de una jefatura de gabinete paralela, el gobernador ungió por decreto a Agustín Simone como titular del Instituto de la Vivienda con salario y rango ministerial , presupuesto y tropa propia. Siendo que el ente autárquico depende del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos, la movida es un trabajo de zapa contra el nuevo ministro del área y exintendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini -reemplazante del kicillofista Simone.

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Kicillof anunció también la constitución de un Observatorio Político Electoral, una suerte de “ministerio” de punteros para no perder más espacio ante Insaurralde, designado también para “ordenar” la campaña electoral del Frente de Todos. En la “resistencia” de aparatos , el mandatario bonaerense promueve una nueva ley para ampliar el número de ministerios o sus desdoblamientos con personal político fiel. En juego está la creación de una cartera de Cultura y otra de Ambiente, pero las posibilidades de concretarlo son muy inciertas teniendo en cuenta que el Frente de Todos es minoría en el Senado -y de afirmarse la tendencia a una derrota en noviembre perdería bancas en noviembre. Por ahora la iniciativa está en manos de la alianza Máximo-Massa, con un Kicillof en retroceso y golpeado en su línea de flotación.

 

Interna adelantada

 

Una consecuencia directa del “loteo” del gabinete entre los intendentes es el adelanto de la interna en el Frente de Todos en la provincia de Buenos Aires, cargando además con el peso oneroso de una derrota electoral que puede ser aún peor. Insaurralde ingresa al gobierno provincial ratificando sus pretensiones políticas que colisionan con las aspiraciones de Kicillof y del tercero en discordia, Sergio Berni, también golpeado por la derrota electoral del 12 de setiembre.

En línea con el ingreso de Martín Insaurralde, Leonardo Nardini y Cristina Álvarez Rodríguez como ministra de Gobierno, Juan Pablo De Jesús asumió como segundo del nuevo jefe de Gabinete. Integrante del clan familiar que gobierna el Partido de la Costa, De Jesús representó al “peronismo dialoguista” bajo el gobierno de María Eugenia Vidal. Está por verse a quién reporta Hernán Zurieta, exintendente de Punta Indio, quien pasó a presidir Vialidad con una estructura donde son mayoría los funcionarios identificados con el macrismo.

 

Escenario convulsivo

 

Las encuestas post Paso dan cuenta de una nueva caída en la intención de votos del Frente de Todos y de un porcentaje de votantes que podría mudar su voto. La movilización punteril de los intendentes y el aparato del PJ bonaerense tiene el límite profundo del ajuste a los trabajadores y el descontento social. A los datos sobre el desempleo en el conurbano (superior a la media nacional), y de una inflación cercana al 3% en setiembre se agrega el 70% de familias que se endeudaron en la pandemia lo hicieron para cubrir gastos cotidianos y el pago de alquileres.

Abriendo el paraguas, el ministro de la “comunidad” y Desarrollo de la provincia, Andrés «Cuervo» Larroque, declaró que “seguirá trabajando más allá de cuál sea el resultado”. Igualmente pesimistas son los pronósticos del “filósofo” oficial de Carta Abierta, Ricardo Forster, y del periodista Eduardo Aliverti, que descreen de una remontada del peronismo.

La debacle electoral desmoraliza al Frente de Todos y a los propios intendentes, que bajo cuerda preparan el corte de boleta para salvar la ropa en sus territorios. El ingreso al gabinete de Kicillof es también una maniobra de los jefes comunales para intentar zafar de las restricciones legales que les impide presentarse en el 2023 por la reelección. Son unos 90 los intendentes inhabilitados, porque la ley provincial impide presentarse para un tercer mandato consecutivo. Quienes más presionan sobre Kicillof son los alcaldes que no pueden ser reelectos y no tienen asegurado su ingreso a la Legislatura.

Está por verse qué impacto puede tener una mayor concurrencia de votantes en noviembre o la mudanza del voto, que pronostican algunas encuestas para las generales. Diego Santilli, ganador de la interna de Juntos por el Cambio contra el radical Facundo Manes, sumó un 38% total contra menos del 34% del Frente de Todos y una diáspora del voto ultraderechista. Comparativamente, Cambiemos sacó un 38,39% en la elección para gobernador en el 2019 contra un 52% del peronismo que se derrumbó en dos años. Si consideramos la legislativa de 2017, Cambiemos perdió tres puntos.

 

Frente de Izquierda Unidad

 

La defensa y la ampliación del voto al Frente de Izquierda Unidad, que emergió como tercera fuerza en la provincia de Buenos Aires, implica una denuncia férrea del gabinete derechista que apuntaló Cristina en Nación y en la provincia con el “Manzur” bonaerense -Martín Insaurralde- como jefe de gabinete. El voto al FIT Unidad, que caló profundo en los municipios y barriadas obreras y explotadas del conurbano, puede seguir creciendo a expensas de un peronismo ajustador y desmoralizado, pero también de los bloques patronales que derechizan aún más su campaña y blanden la reforma laboral, la liquidación de las indemnizaciones, la precarización del trabajo y la destrucción de los convenios colectivos como un programa de los capitalistas contra la clase obrera.

El 30 de setiembre comienza formalmente la campaña electoral hacia noviembre, con el gran desafío para el Partido Obrero de sumar a la enorme movilización del Polo Obrero, la agitación por el voto al Frente de Izquierda Unidad en las fábricas, lugares de trabajo , escuelas y entre la juventud obrera y estudiantil. La conquista de las bancadas legislativas y de las concejalías son objetivos prácticos en la lucha por el voto. Las asambleas convocadas por el PO votarán esta movilización política con actos en puerta de fábrica, plataformas por municipio, formación de comités de apoyo, y recorridas casa por casa, explicando la utilidad del voto al Frente de Izquierda Unidad contra los ajustadores. Desde el arranque batallaremos por reforzar la fiscalización masiva y defensa del voto.

 

(*) El autor es dirigente del Partido Obrero y precandidato a diputado provincial por la Octava sección electoral del Frente de Izquierda de los Trabajadores.

Daniel Rapanelli

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