Este martes, el Gobierno nacional llevó adelante la primera reunión del Consejo de Mayo, creado en 2024 por iniciativa del presidente Javier Milei, con el objetivo de avanzar en una agenda de reformas estructurales bajo los principios del denominado Pacto de Mayo, que se firmó el 9 de julio del año pasado en el Museo Casa Histórica de San Miguel de Tucumán, con 18 de los 24 gobernadores.
El encuentro, que se llevó a cabo en Casa Rosada, estuvo coordinado por el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y contó con una mesa más acotada que la originalmente propuesta, ya que algunos mandatarios no asistieron al primer cónclave del Consejo de Mayo.
Es preciso recordar que, la mesa fue lanzada hace un año por el Gobierno nacional con la ambición de “incluir a todos los gobernadores provinciales, referentes sindicales, empresarios y legisladores nacionales”, y el objetivo de generar consenso político para una serie de transformaciones que el oficialismo considera imprescindibles.
Sin embargo, la instancia se puso en marcha recién ahora, en un contexto de tensión creciente con los gobernadores de varias provincias adherentes al Pacto de Mayo por los fondos adeudados por parte del Ejecutivo, y con los gremios, que preparan nuevas protestas contra el ajuste de la administración libertaria.
Por caso, Francos fue el encargado de dar apertura a la reunión. Según explicó, el objetivo central es comenzar el trabajo conjunto para “dar forma a propuestas legislativas y reformas” basadas en los diez puntos del Pacto de Mayo: “Tenemos el compromiso de avanzar en las profundas transformaciones que la Argentina necesita, con los consensos necesarios y con acciones estratégicas de mediano y largo plazo”, aseguró el funcionario.

Además del jefe de Gabinete, participaron del encuentro el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, la senadora nacional de la Unión Cívica Radical (UCR), Carolina Losada, el diputado nacional del PRO, Cristian Ritondo, el secretario general de la UOCRA, Gerardo Martínez, y el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini.
La reunión se desarrolló a puertas cerradas, aunque fuentes oficiales confirmaron que hubo un repaso general del panorama económico y legislativo, que no se definieron medidas concretas ni propuestas específicas, pero sí acordaron mantener una frecuencia periódica en los encuentros para avanzar en los consensos necesarios.
El Consejo de Mayo fue concebido como un ámbito de diálogo permanente, ya que según el diseño original, debía integrar a todos los actores clave del sistema político e institucional. No obstante, al menos en esta primera convocatoria, estuvieron ausentes numerosos gobernadores, dirigentes de peso en la CGT y otros representantes legislativos, lo que evidencia el complejo escenario de negociación que enfrenta el Ejecutivo.
Es que, algunos dirigentes de la CGT se oponían a sentarse con el Gobierno mientras sigan “el ajuste, el cepo a las paritarias y la reglamentación del derecho de huelga”, pero finalmente se aprobó la presencia en el Consejo de Mayo, y se acordó que Martínez lleve al diálogo los reclamos de la central, que exceden la agenda de trabajo propuesta por Francos.
Consejo de Mayo: el conflicto social, político y económico que presiona al Gobierno nacional
Es preciso mencionar que, la reunión del Consejo de Mayo tuvo lugar en un contexto de creciente malestar de los mandatarios provinciales. Es que, en la última semana, varios gobernadores se reunieron para reclamarle al Gobierno nacional las deudas por coparticipación y por programas nacionales paralizados.

Además, los mandatarios efectuaron quejas a través de todos los canales de comunicación por la falta de obras públicas, recortes presupuestarios y caída de transferencias. En este contexto, Francos buscó bajar el tono y reiteró que desde el Gobierno tienen “voluntad de diálogo”, pero admitió que “los recursos son limitados”.
En paralelo, se espera una nueva movilización sindical para este jueves frente al Ministerio que encabeza Sturzenegger, impulsada por gremios que rechazan un sinfín de artículos Ley Bases y el paquete de reformas laborales que impulsa el oficialismo. La activación del Consejo de Mayo se da, entonces, en un marco de confrontación creciente, tanto con las provincias como con el movimiento obrero organizado.
Es preciso recordar que, los diez puntos del Pacto de Mayo firmado en julio del año pasado que orientan las discusiones del Consejo son la inviolabilidad de la propiedad privada, el equilibrio fiscal innegociable, la reducción del gasto público al 25% del PBI, la reforma educativa para alfabetización plena, la reforma tributaria simplificadora, la nueva coparticipación federal, la explotación de recursos naturales, la reforma laboral moderna, la reforma previsional sustentable y la apertura al comercio internacional. Sin embargo, a casi un año de la firma del mismo, la mayoría de esos ejes no logró avances legislativos significativos.
Por el momento, el Ejecutivo no informó cuándo será la próxima reunión del Consejo de Mayo, aunque se anticipó que habrá “un calendario regular de sesiones”. Además, fuentes cercanas a Francos sostienen que se buscará incorporar a nuevos actores y ampliar la base de representación.





