En medio del tenso debate por el proyecto que busca reestablecer las reelecciones indefinidas en la provincia de Buenos Aires, el bloque de Unión, Renovación y Fe, que conduce el diputado, Gustavo Cuervo, se desmarcó con un comunicado tajante: “Reafirmamos nuestro más firme y categórico rechazo al intento de introducir cambios en la normativa electoral a tan solo unas semanas de las elecciones”.
La postura se conoció días después de que el Senado bonaerense aprobara por escaso margen el proyecto impulsado por sectores del peronismo para reestablecer las reelecciones indefinidas consecutiva de legisladores, concejales y consejeros escolares. La iniciativa ahora deberá superar el filtro de la Cámara de Diputados, donde el oficialismo no tiene quórum propio y necesita sumar aliados.
“El respeto al voto popular y a las reglas previamente establecidas es un pilar que no puede ser vulnerado sin consecuencias graves para la convivencia democrática”, sostuvo Unión, Renovación y Fe en el comunicado. El texto cuestiona que se intenten modificar las reglas del juego “en plena recta final del calendario electoral”, lo que consideran “un grave precedente institucional”.
Desde el bloque que suele acompañar los proyectos del oficialismo bonaerense advirtieron que no prestarán “conformidad a este tratamiento”, y que no serán parte “de la resolución de la interna de un espacio al que no” pertenecen. La definición deja en claro que el peronismo no podrá contar con esos votos para avanzar con la norma en Diputados.
La media sanción en el Senado fue posible gracias al desempate de la vicegobernadora, Verónica Magario, luego de que 22 legisladores votaran a favor y otros 22 en contra o se abstuvieran. En ese paquete se destacó la abstención de Silvina Ventura, la única senadora de Unión, Renovación y Fe en la Cámara alta, lo que encendió las alarmas en los bloques opositores.

Ahora, la lupa está puesta en los nueve diputados que integran Unión, Renovación y Fe en la Cámara baja. En varias oportunidades, ese bloque fue clave para destrabar votaciones complejas, pero esta vez sus integrantes adelantaron que no están dispuestos a avalar una reforma que consideran inoportuna y contraria al espíritu de la ley sancionada en 2016.
De concretarse el rechazo, la iniciativa podría naufragar en Diputados, donde el Frente Renovador, que tiene nueve escaños, también anticipó que no avalará la norma, como ya lo hizo la legisladora, Sofía Vannelli en el Senado. Esa combinación dejaría al kirchnerismo muy por debajo del número necesario para alcanzar la mayoría simple.
Según el conteo preliminar, el oficialismo cuenta con 26 votos propios. Para llegar a los 47 que requiere el proyecto necesita convencer a buena parte de la oposición o que al menos se ausenten o se abstengan. Con el rechazo explícito de Unión, Renovación y Fe y del massismo, el escenario se vuelve cuesta arriba para el peronismo en la recta final hacia el cierre de listas.
Reelecciones indefinidas: el panorama en Diputados
El comunicado del bloque de Cuervo no sólo dejó sin margen al oficialismo, sino que también provocó un reordenamiento en el poroteo opositor. A eso se suman las incógnitas sobre qué postura tomará la única diputada del monzoísmo, Silvina Vaccarezza, tras el sorpresivo voto afirmativo de Marcelo Daletto en el Senado.

El Frente de Izquierda, la Coalición Cívica, Acuerdo Cívico, el radicalismo y La Libertad Avanza ya adelantaron su rechazo. Sin embargo, en algunos sectores sobrevuelan dudas debido a que varios de sus referentes no podrán reelegir bajo la ley vigente y podrían estar tentados de acompañar el proyecto si eso implica una extensión de su mandato.
El espacio de Patria Grande, que responde a Juan Grabois, aún no definió su postura. En el Senado, su representante Federico Fagioli se ausentó de la votación y todo indica que Lucía Klug podría seguir el mismo camino. De ser así, el kirchnerismo perdería otra oportunidad clave para acercarse al número necesario.
En este contexto, el oficialismo no sólo enfrenta el rechazo de bloques enteros, sino también la cuenta regresiva del calendario electoral. Con el cierre de listas pautado para el 19 de julio, cada semana que pasa sin acuerdo complica la posibilidad de sancionar la reforma a tiempo. En la Casa de Gobierno bonaerense ya asumen que el escenario “es más que adverso”.





