El ministro de Defensa de la Nación, Luis Petri, evalúa cambios en la cúpula de las Fuerzas Armadas, antes de dejar su cargo y asumir su banca en la Cámara de Diputados el 10 de diciembre, en un movimiento que busca ordenar un conflicto interno generado por la designación del teniente general Carlos Alberto Presti como su sucesor.
En la misma línea, el saliente Ministro de Defensa continúa la planificación de actos, presentaciones y la agenda vinculada a la llegada de los tanques Strikers y los aviones F-16. Es que, Petri, que permanecerá al frente de la cartera hasta el final de su mandato, por lo que planea supervisar el arribo del equipamiento militar y sostener el control de la transición para que el recambio se haga con previsibilidad institucional y sin tensiones adicionales dentro de la estructura castrense.
Según dejaron trascender, la decisión se enmarca en un escenario complejo originado por la elección de Presti como Ministro, ya que se trata de un militar en actividad cuya designación generó fricciones con la cadena de mando y con el orden jerárquico de las Fuerzas Armadas. El conflicto surge porque el jefe del Estado Mayor Conjunto, brigadier general Xavier Isaac, tiene mayor antigüedad en su rango que Presti, lo que instala un desbalance inusual.
Este desfasaje, sumado a las expectativas de otras fuerzas como la Armada, que reclama desde los noventa volver a ocupar la titularidad del Ministerio de Defensa, abrió un debate interno que Petri intentará resolver antes de su asunción en la Cámara de Diputados, lo que permitiría evitar que Presti elija las nueva cúpula de autoridades.
En este marco, el actual ministro encabezará esta semana dos actos clave: la presentación oficial de los vehículos blindados Strikers en Boulogne, y el arribo de los aviones F-16 en Río Cuarto, dos hitos que el Gobierno nacional considera centrales en materia de reequipamiento militar. Si bien el presidente Javier Milei se encontrará en el país cuando aterricen los F-16, desde Defensa remarcan que la participación del mandatario en un acto específico se programará más adelante por cuestiones de “organización y agenda presidencial”.

Mientras tanto, Petri no replicará la estrategia de Patricia Bullrich, que ya renunció anticipadamente al Ministerio de Seguridad para asumir como senadora. En el caso del titular de Defensa, jurará como diputado el mismo día que el resto de los legisladores electos, pero formalmente seguirá en la cartera hasta después del 9 de diciembre, margen que le permitiría definir la nueva conducción de las Fuerzas Armadas y evitar que Presti.
El conflicto se agrava porque Presti busca continuar en servicio, aunque en una modalidad particular, tras su reunión en Casa Rosada, el teniente general ratificó que quiere permanecer dentro del marco de la Ley 19.101 bajo la figura de “disponibilidad”, situación que le permitiría conservar su jerarquía sin estar en actividad. Sin embargo, esta condición tiene un límite legal de seis meses y solo se aplica cuando el Poder Ejecutivo convoca a un militar temporalmente, por lo que todavía no está claro cómo se resolverá su estatus una vez que asuma al frente de Defensa.
En paralelo, el futuro Ministro ya tomó su primera decisión política relevante al definir que su jefe de Gabinete será Guillermo Madero, actual subsecretario de Defensa Civil y Protección Humanitaria, que llegó al cargo en marzo, mantiene vínculos estrechos con Estados Unidos y coordinó ejercicios combinados con la Guardia Nacional de Georgia. Su perfil llamó la atención en ámbitos internacionales debido a su experiencia en seguridad en espectáculos deportivos, ya que fue parte del programa Tribuna Segura en 2016, y participará en la cooperación para la planificación del Mundial del año próximo.
En tanto, el nuevo titular de Defensa enfrentará desafíos adicionales relacionados con la percepción de favoritismos dentro del sistema militar, especialmente porque el Ejército es históricamente la fuerza con mayor presupuesto y volumen operativo. De esta manera, cualquier decisión administrativa o de inversión deberá ser cuidadosamente equilibrada para no profundizar las fricciones internas, sobre todo ante la sensibilidad que genera la llegada de un uniformado al Gabinete nacional por primera vez en décadas.

Entre los temas más relevantes que esperan una definición se encuentra la negociación para la compra de submarinos, una operación largamente reclamada por la Armada. La semana pasada, el secretario de Estrategia y Asuntos Militares, Marcelo Rozas Garay, viajó a Río de Janeiro para presenciar la botadura del cuarto submarino Scorpene construido en Brasil por Naval Group, una de las firmas con las que la administración de Milei mantiene conversaciones. El avance o la ralentización de este programa será una de las primeras pruebas de equilibrio que enfrentará Presti a partir de su desembarco en el Ministerio.
De esta manera, con la combinación de actos oficiales, negociaciones sensibles y tensiones internas, el cierre de la gestión de Petri se desarrolla sobre un tablero en el que cada decisión busca ordenar la transición, preservar la operatividad militar y evitar que la llegada del nuevo ministro se produzca dentro de un escenario desbalanceado, tanto en lo institucional como en lo jerárquico.
Quien es Carlos Presti, el reemplazo de Luis Petri
El actual Jefe del Estado Mayor General del Ejército, el Teniente General Carlos Alberto Presti, dejará el cargo que ostenta desde enero de 2024 para asumir como el nuevo ministro de Defensa, y por primera vez desde el regreso de la democracia, un militar estará al frente de la cartera encargada de todo lo inherente a la defensa nacional y las relaciones con las Fuerzas Armadas.
“Esto inaugura una tradición que esperamos que la dirigencia política continúe de aquí en adelante, dando por finalizada la demonización de nuestros oficiales, suboficiales y soldados”, afirmaron desde la administración nacional al anunciar los cambios en Defensa y Seguridad.

Hijo de Roque Presti, el nuevo funcionario nacional egresó del Colegio Militar en 1987. Fue jefe del Regimiento de Asalto Aéreo 601, comandante de la IV Brigada Aerotransportada y director del Colegio Militar. Estuvo en la misión de paz en Haití y fue agregado en Guatemala, Salvador, Honduras y Nicaragua durante el gobierno de Mauricio Macri. Desde el 10 de enero de 2024 se desempeñaba como Jefe del Ejército.
“La Argentina potencia que todos soñamos y que los argentinos ratificaron en las urnas el pasado 26 de octubre requiere de unas fuerzas de Seguridad y Fuerzas Armadas firmes, profesionales y despolitizadas, bajo la conducción de expertos en sus respectivas áreas”, concluyeron desde Casa Rosada.





