Contrario a la intensidad con la que vivió este año electoral, la Cámara de Diputados bonaerense tenía en agenda cerrar este 2025 con una sesión tranquila, en la que solo iba a despachar un centenar de proyectos de bajo impacto, completar su casilla de autoridades, definir las presidencias de bloques y tomarles juramento a sus nuevos legisladores. Sin embargo, el plan falló.
En primer lugar, si bien la sesión estaba pautada para las 16 horas, finalmente arrancó unos minutos pasadas las 17. En el primer bloque de la audiencia, se tomó juramento al flamante diputado de Hechos, Manuel Passaglia, que no había podido jurar la semana pasada porque se encontraba con fiebre; a la ensenadense de Fuerza Patria, Silvina Nardini, que reemplazará a Verónica Magario, que nunca asumió su banca; al peronista José Ignacio “Cote” Rossi, que estará en el lugar de Gustavo Pulti; y a la libertaria parejista Fernanda Coitinho, que suplantará a Guillermo Coria, quien se prepara para transformarse en viceministro del Interior de la Nación (repasa las asunciones en esta nota).
Acto seguido, Diputados pasó a la definición de los nombres que iban a rellenar las casillas vacantes de autoridades, como el secretario de Modernización, Raúl Cadaá, y el prosecretario de Desarrollo Institucional, Lucas Marino Aguirre. El plato fuerte de la jornada estaba centrado en el nombramiento de dos vicepresidencias de la Cámara, pero por un error en el sobre tablas de la sesión, que solo contemplaba una y no dos vices, el titular del recinto, Alejandro Dichiara, tuvo que llamar a un sorpresivo cuarto intermedio.
Tras más de 15 minutos de descanso, Diputados volvió a sesión para terminar de cerrar la discusión por las autoridades: una vicepresidencia quedó para la libertaria dialoguista de Unión y Libertad, Blanca Alessi, y la otra para el radical de UCR – Cambio Federal, Matías Civale (repasa los nombramientos en esta nota).
En el medio de todo eso, la Cámara de Diputados aprobó un puñado de proyectos de declaración que habían sido postergados de la sesión del pasado 3 de diciembre, en la que la Legislatura bonaerense aprobó el pedido de endeudamiento por USD 3.865 millones del gobernador Axel Kicillof.

El debate de la reforma laboral de Milei se llevó puesta la sesión en Diputados
El punto álgido de la sesión tuvo lugar cuando se rechazó el proyecto de la legisladora de Izquierda, Mónica Schlotthauer, que buscaba repudiar la reforma laboral de Javier Milei, que comenzará a ser tratada en el Congreso este miércoles. El primero en tomar el guante fue el diputado caputista Nahuel Sotelo, quien volvió a la Legislatura tras ser secretario de Culto de la Nación y que, en su intervención, defendió la propuesta de Milei y aseguró que le brindará derechos a los trabajadores.
“Nunca piensan en los tiempos actuales. No es una elección de los trabajadores no tener aportes, es porque durante años construyeron un sistema que desalienta la creación de empleo, han matado a la industria laboral. La reforma de Milei crea empleo, formal y digno. Hoy hay menos empleo registrado y mayor precarización, esta reforma viene a cambiar eso”, sostuvo Sotelo.
Acto seguido, tomó la palabra el flamante legislador libertario, Francisco Adorni, quien aseguró que en la provincia de Buenos Aires existe un 40% de trabajo informal. “Hay un Estado que le pone las dos manos encima al que quiere invertir, nosotros queremos que el inversor tenga certidumbre, que gane dinero. El sector público debe estar al servicio del privado y no hostigándolo, eso es lo que votó la gente”, reclamó.
Rápida de reflejos, Schlotthauer tomó la palabra para, en su carácter de diputada del Frente de Izquierda como así también de trabajadora ferroviaria, desmentir que en Argentina solo existen convenios laborales de hace más de 40 años, ya que “todas fueron modificadas”. “Con el mismo discurso, en 1976 vinieron las primeras reformas, y la dictadura militar terminó con el 21% de trabajo informal”, subrayó.
“Estamos cansados de los voceros de un empresariado que no hace más que ganar y llorar. Acá no se trata de Pymes, acá hablan de unos empresarios que quieren seguir chupándonos la sangre y hacernos pagar la crisis a los trabajadores. Quieren abaratar el costo de los trabajadores para maximizar ganancias. Tenemos que cambiar el modelo económico: aumentar los salarios para que las fábricas vendan, y nacionalizar el comercio interior para terminar con la invasión de lo exterior”, disparó Schlotthauer.

Para sumarse a la fiesta, el titular del bloque PRO, Alejandro Rabinovich, salió a respaldar tímidamente a sus aliados libertarios transitorios y recordó los disturbios en el Congreso de la Nación el 18 de diciembre de 2017, mientras se trataba la reforma previsional de Mauricio Macri. “Un debate político requiere poner las cosas arriba de la mesa, no mirar para el costado, y que 14 toneladas de piedra no frenen una discusión con la que la Argentina podría crecer”, chicaneó.
Lógicamente, el peronismo no se quedó callado y la diputada kirchnerismo Soledad Alonso le respondió a Rabinovich, al quien le recordó que fue el propio gobierno de Macri quien implantó esas piedras en las inmediaciones del Congreso, y que la propia causa judicial terminó cayendo “porque estaba armada”.
“Debe ser muy difícil entender para los libertarios que solo cuatro personas en Argentina reivindicaron los derechos laborales: Perón, Evita, Néstor y Cristina Kirchner. De esas cuatro, dos fueron proscriptas, y la que está viva sigue condenada injustamente. Esto de querer demonizar a quienes defienden a los derechos laborales y de los jubilatorios viene desde hace siglos”, deslizó Alonso.
Por último, la nueva diputada camporista, Mayra Mendoza, también tomó la palabra para sumarse al debate, que se extendió durante casi una hora y estiró una sesión que se presentaba calma.
“En el gobierno de Cristina Kirchner, el salario mínimo llegó a los USD742 mientras que en Milei está en USD225, la jubilación en 2015 estaba en USD442 y hoy está en USD237, se crearon más de 790 mil puestos de trabajo registrados, y ahora vivimos una caída de más de 223 mil. Esto no es nostalgia, el haber vivido en una Argentina digna de ser vivida es necesario para enseñar que la política no es una mala palabra. Somos servidores públicos, estamos acá para trabajar en serio por las demandas de nuestra población”, finalizó Mendoza.
De esta forma, con el tratamiento sobre una ley de adopción de por medio, la Cámara de Diputados bonaerense cerró el 2025 con un acalorado debate que encendió las chispas del recinto. La audiencia tuvo tantos sobresaltos que el propio Dichiara no pudo evitar reconocerlos al cerrar la jornada legislativa: “Pido disculpas por las desprolijidades del día de hoy”.





