jueves, junio 13, 2024

Cómo funciona la maquinaria administrativa bonaerense en plena pandemia de coronavirus

Sistema de turnos, protocolos sanitarios, y el temor al retorno del trabajo presencial. Diputados Bonaerenses hizo una recorrida, con barbijo, por los pasillos de los ministerios.

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El coronavirus llegó para cambiar las costumbres en todos los ámbitos y en las distintas dependencias estatales de las provincias de Buenos Aires debieron reacomodar la modalidad de trabajo, que ya no es solamente presencial, sino que se incorporó el mecanismo remoto.

De un día para otro la “invasión” del “enemigo invisible” en que se transformó el Covid-19 forzó a realizar cambios bruscos que cambiaron la fisonomía de la maquinaria administrativa bonaerense: oficinas vacías, trabajo desde casa y estrictos protocolos sanitarios.

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La mayor cantidad de edificios están concentrados en la ciudad capital de la provincia, uno de los distritos donde se registran altos niveles de contagios. En La Plata, son pocos los empleados que se vieron obligados a acudir a sus lugares de trabajo, aunque la situación sanitaria se convirtió en una preocupación.

En ese marco, Diputados Bonaerenses dialogó con dirigentes sindicales para conocer cómo se atraviesa la pandemia en las dependencias estatales, cuáles son los protocolos en cada área y de que manera se preparan para cuando se levante la cuarentena y deban asistir a las distintas oficinas.

El retorno es otro de los temas que preocupa a los trabajadores, dado que en los pasillos de los ministerios la urgencia de las reformas edilicias es una realidad y un reclamo que se arrastra desde hace años. En las condiciones actuales, afirman, es “imposible” que el corto plazo se pueda retomar el trabajo presencial.

 

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Uno de los organismos que esta semana comenzó con algunas tareas es el Instituto Provincial de Lotería y Casinos, donde volvieron a realizarse los sorteos. Por tal motivo, algunos empleados tuvieron que regresar a su ámbito laboral y se encontraron con una nueva realidad.

Al respecto, Ezequiel Álvarez, integrante de la Junta Interna de ATE explicó que “se aprobó por resolución un protocolo sanitario por la pandemia, aunque sin abrir un espacio de diálogo con las entidades sindicales como debería haber sido, que tenía en cuenta distintas recomendaciones que había dictado el Ministerio de Trabajo”.

Si bien en algunas cuestiones había detalles que faltaban ajustar, tras una reunión entre los delegados y las autoridades del Instituto, se logró un acuerdo y se habilitó un canal de diálogo diario en el que los empleados puedan plantear situaciones para mejorar o modificar.

Días atrás habían realizado una asamblea general en la que se resolvió realizar una inspección de las condiciones sanitarias y un relevamiento de las instalaciones para que aquellos que debieran retornar al trabajo presencial no corran peligro de contagiarse de coronavirus.

 

 

Entre otras cosas, detectaron que no hay indicación de que no debe utilizarse el control biométrico y muchos empleados marcaban con su dedo al finalizar la jornada. Además, faltaba la colocación de acrílicos protectores y no se han repartido kits de limpieza para escritorios y equipos informáticos

Sin embargo, tras la reunión con las autoridades, se comprometieron a cumplir con todas las normas de seguridad necesarias. Es así que, según comentó Álvarez, se comenzó con “la toma de temperatura en la única entrada que se habilitó, que es el edificio que está más cerca del lado de calle 6, para que ingrese el personal”.

De todos modos, el integrante de la Junta Interna de ATE notó que “a todos nos daba una temperatura muy baja comparado con lo que es lo normal”. “Hicimos una prueba con un termómetro nuestro y nos daba una diferencia de más de 6 décimas, así que ese es un tema para ver”, dijo.

A su vez, estaban puestos unos acrílicos pequeños provisorios que consideraron inadecuados y, además, “el personal de limpieza tenía guantes, pero faltaba otro tipo de protecciones. “Habían llegado insumos como lavandina y alcohol en gel y se estaban empezando a repartir”, remarcó Álvarez.

 

 

De a poco la nueva normalidad comenzará a ser moneda corriente y durante esta semana comenzaron a demarcarse señales en el piso para mantener la distancia. Asimismo, se preparan para implementar sistemas de guardias mínimas y el personal necesario, con una rotación con turnos para que los trabajadores no se crucen.

Al respecto, Álvarez sentenció que “hay muchas cosas para ir corrigiendo, pero estuvimos muy atentos y vimos cómo se iban implementando las distintas medidas”. “Es un proceso que está abierto, tuvimos una primera reunión con las autoridades para evaluar y saldar algunas dudas, y así diariamente para poder constatar que se garantice la seguridad laboral de todos los trabajadores”, añadió.

Un caso similar se vive en el Ministerio de Educación que, además, tiene varias dependencias en distintos edificios, no solamente en la sede central ubicada sobre la avenida 13 de La Plata, sino también en la Torre I, un lugar que arrastra problemas de infraestructura desde hace varios años.

No son muchos los empleados que están realizando tareas presenciales, solamente aquellos que están abocados a tareas administrativas relacionadas al cobro de los docentes o la tramitación de jubilaciones, como así también aquellos que están dedicados al mantenimiento informático de los distintos sistemas.

 

Aproximadamente el 80% de los empleados del ministerio se encuentra desarrollando la labor de forma remota en sus casas e incluso, en algunos casos, hay oficinas que están totalmente cerradas. En otros, los empleados debieron llevarse las máquinas de la dependencia a sus hogares para poder trabajar.

En diálogo con Diputados Bonaerenses, María Inés “Churi” Uro, Secretaria Adjunta de la Junta Interna de ATE Educación, manifestó que “hay protocolos, toman la temperatura y cosas habituales para la gente que entra y sale. Hasta los propios funcionarios no van todos los días, van una o dos veces por semana”.

En este sentido, la representante sindical remarcó que una de las complicaciones que tienen se registra en los trabajadores del área de mantenimiento de las escuelas, teniendo en cuenta que la obra pública no está paralizada y esos empleados deben continuar con sus tareas habituales.

“Si bien se trata de cumplir con el protocolo, van con tapabocas y alcohol en gel, el trabajo de por si es muy complicado mantenerlo con ese aislamiento. Además, se van y se quedan quizás una semana en el distrito en el que están, no vuelven enseguida”, relató Uro.

Hay muchos trabajadores que no están de acuerdo en trasladarse de un municipio a otros, teniendo en cuenta la peligrosidad que eso genera. Al respecto, la Secretaria Adjunta advirtió que “no sabemos en qué condiciones están para que vayan a trabajar, es muy complicado. No sabemos si las escuelas están limpias o no”.

 

 

Sin embargo, la preocupación principal está depositada en el momento en que el finalice el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio y los trabajadores deban volver cada uno a su oficina. Las condiciones edilicias estructurales en muchos casos no brindan las posibilidades de ajustarse a los protocolos sanitarios.

Sobre este aspecto, Uro remarcó que “hay oficinas enteras en las que se trabajan en islas, codo a codo con el que está en la computadora de al lado y las piernas casi pegadas con el que está en frente”.

En sintonía, la representante sindical manifestó su preocupación y añadió que “no se va a poder trabajar de esa manera, porque cuando volvamos, necesitamos un mínimo de espacio de un metro y medio, hay oficinas enteras en las que tendríamos hacer turnos porque no hay forma de que funcione”.

Por otro lado, en el Instituto de Previsión Social (IPS), la situación no difiere mucho del resto de las dependencias públicas. Actualmente hay una parte de los trabajadores que hacen teletrabajo, específicamente los que están involucrados en el trámite de expedientes digitales.

En otros casos, se hace una especie de trabajo remoto, con los expedientes en papel en sus casas, de los cuales algunos trabajadores los van a buscar al edificio y luego los devuelven personalmente en sus vehículos, mientras que a otros se los lleva el personal de intendencia del IPS.

 

 

Hay otra pequeña porción que hace tareas presenciales cubriendo guardias, entre ellos está Daniel Testa, integrante de la Junta Interna de ATE, quien en diálogo con Diputados Bonaerenses confirmó que por el momento se están cumpliendo con todos los protocolos sanitarios.

“En principio no superan los tres compañeros por oficina y en un régimen que en algunos casos son de tres días por semana”, remarcó el referente sindical, sobre la modalidad de trabaja presencial, algo que se repite en casi todos los organismos públicos de la provincia.

Acerca de las medidas de seguridad sanitaria, Testa afirmó que “las medidas de higiene se cumplen, con desinfecciones de las áreas de trabajo entre turnos y el Instituto de Previsión Social nos provee barbijos, alcohol en gel, alcohol al 70% y también guantes de látex”.

Por otra parte, respecto a la futura vuelta al trabajo presencial, los trabajadores y representantes sindicales mantuvieron una reunión hace dos semanas con Eduardo Santín, presidente del IPS, para comenzar a diagramar de qué forma será el regreso y cuáles serán las condicione sanitarias.

En sentido, Testa confirmó que “todavía no hay medidas concretas, pero se está actuando con el Ministerio de Trabajo para instalar mamparas de polipropileno separadoras de los compañeros que atiendan personalmente al público, además de la demarcación de las zonas y las distancias para respetar la separación mínima”.

 

 

Asimismo, las autoridades estarían elaborando un plan para que se realicen los controles de temperatura a los empleados que ingresen al edificio, aunque el referente sindical aclaró que “todo esto es lo que nos comunicó la gestión, no hay cosas concretas que hayamos visto hasta ahora”.

Por último, los trabajadores elevaron un pedido con “la necesidad de que se cree una estrategia para que los compañeros no estén todos juntos en la misma banda horaria en las oficinas y áreas comunes, pero no se avanzó en esa discusión”, puntualizó Testa.

En el caso del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), la situación es similar. El personal que desarrolla tareas presenciales es mínimo, aunque aparecen otras problemáticas relacionadas al nulo avance tecnológico, ya que la mayoría de los expedientes todavía son en formato papel.

La suspensión del registro biométrico se hizo tempranamente, y costó más la medición de temperatura que actualmente se hace en el ingreso al edificio. Los pedidos de los trabajadores comenzaron apenas se inició la pandemia en nuestro país, solicitando se empiecen a aplicar las medidas de higiene.

Sobre la situación del organismo y sus distintas sedes, Luana Simioni, integrante de la Junta Interna de ATE, remarcó que “IOMA no paró en ningún momento, fue declarado servicio esencial. Se respetó el derecho de cada trabajador a hacer uso de la licencia, tanto en los grupos de riesgo como quienes tienes hijos en edad escolar”.

 

 

En este mismo sentido, la referente sindical añadió que “hemos mantenido varias reuniones, pero no estamos a favor de integrar un comité de crisis que en general tiene por finalidad que se imponga la voz de las autoridades y se escucha poco y nada a los trabajadores, que somos los que estamos poniendo el cuerpo a mantener el laburo en medio de la pandemia”.

Sobre la forma de trabajo y cómo enfrentan los protocolos, Simioni explicó que “nos estamos organizando en grupos de rotaciones semanales, eso tiene la finalidad de que el grupo que trabajó una semana no concurra la siguiente, por si aparece algún caso sospechoso no necesitar aislar a todo el personal de ese piso, sino poder hacer asilamientos parciales”.

Esa es la forma que encontraron los empleados de la mutual para poder garantizar la distancia entre ellos y, además, está trabajando con un escritorio de por medio para profundizar las medidas sanitarias. Además, el uso de tapabocas es obligatorio y constantemente exigen la provisión de los insumos como alcohol en gel, jabón en los baños y toallas descartables.

Si bien no se está atendiendo al público en la sede central, según comentó la referente gremial “exigimos la colocación de mamparas y se hace una guardia mínima para casos de urgencia en planta baja, se dispuso un sector con dos escritorios con los acrílicos”.

Por otra parte, uno de los mayores pedidos es que se comience a elaborar un protocolo ante la posibilidad de que aparezca un caso positivo de coronavirus, ya que, por el momento, si se presenta esa situación, no está determinado de qué manera se actuará ni a quiénes se aislará preventivamente.

Nos parece grave que a más de 80 días de la pandemia todavía esa indicación de cómo actuar, no estaba elaborada por las propias autoridades, siendo que somos un organismo de salud. Mientras tanto, estamos extremando nuestras medidas de seguridad”, cerró Simioni.

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