domingo, octubre 24, 2021

Farmacity: un paso atrás al neoliberalismo

El senador provincial por el Frente de Todos, Gustavo Traverso, analiza el fallo de la corte que echó por tierra el desembarco de la cadena al territorio bonaerense.

Por Gustavo Traverso (*)

La ilegalidad del reclamo de Farmacity para instalarse en nuestras localidades ya tiene sentencia firme. El conjunto de la institucionalidad bonaerense hizo valer sus normas vigentes y desbarató el intento de desembarcar en el territorio provincial  de Mauricio Macri y sus financistas,.

En la Argentina de la emergencia, del griterío, en medio de las dificultades para debatir acerca de las prioridades estratégicas, la Corte Suprema de la Nación esta vez hizo justicia. Tomó todos y cada uno de nuestros argumentos y resolvió acompañar el reclamo  de la Provincia de Buenos Aires.

El problema del consumismo se ha expandido en el mundo como una enfermedad social, incidiendo negativamente en todo tipo de hábitos de las nuevas generaciones. El consumismo es una deformación de lo que significa el “indispensable” consumo de productos necesarios para el “buen vivir”, y ha crecido al punto de agregar tremendas demandas a la ya cargada agenda pública de problemas sanitarios. Los consumos problemáticos, el sobrepeso, la automedicación y las diferentes distorsiones que el mercado y las corporaciones han propiciado son ejemplo de lo que decimos. 

Sería irónico que un dispositivo que está pensado para ayudar a aliviar estos males, termine agravándolos. Eso iba a significar Farmacity extendiéndose en nuestra provincia. Pero gracias a la lucha que hemos dado, la tristísima estrategia de venta del “Pague 1 y lleve 2” se tendrá que aplicar en las papa fritas, pero no en los medicamentos.

Una de las principales herramientas terapéuticas que tiene las ciencias médicas no puede confundirse con productos de consumo irresponsables. Es indispensable que todos comprendan el concepto del medicamento como bien social y su comercialización como parte inseparable de una política sanitaria.

La tragedia de la pandemia, junto a los dilemas y certezas con que se fue desenvolviendo, reafirmó la tradición sanitarista del Peronismo pero también del conjunto de los liderazgos democráticos. Los “antivacunas” y los impulsores del privilegio mercantilista generaron inicialmente un enorme daño mediático, pero fueron quedando marginados por los lineamientos sostenidos por el gobierno, el sentido común y las políticas de Estado.

 

 

Al esfuerzo de la pelea que lidera Axel Kicillof contra la concentración en la comercialización de productos alimenticios, se le suma un nuevo triunfo: sostener las redes de las farmacias del barrio. Lo que había sido un trámite en la Capital Federal de los años ‘90, se transformó en una imposibilidad en la provincia de Buenos Aires.

La cultura del toma-todo, el mercantilismo y la demagogia hiperconsumista sufrió una dura derrota. Millones de argentinos y argentinas, vecinos y vecinas de nuestros barrios, pueblos y ciudades no irán al shopping a calmar sus ansiedades; recurrirán como siempre a la Farmacia más cercana, a consultar alternativas con un profesional, o simplemente a comprar sus medicamentos.

(*) El autor es senador bonaerense por el Frente de Todos. 

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