lunes, agosto 15, 2022

Quintana teje otra sorpresiva alianza para no perder poder en el armado sindical

Luego de que las diferentes estrategias para acercarse a Kicillof fracasaran ahora el histórico jefe de UPCN hace lobby para quedarse con una silla clave.

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De repente Carlos Quintana atraviesa uno de los momentos de más desasosiego de sus 35 años al frente de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) de la provincia Buenos Aires.

Fracasados los intentos de tender puentes con Axel Kicillof –el gobernador nunca lo atendió, ni le concedió una reunión- el septuagenario sindicalista recurrió a diferentes estrategias laterales.

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En las últimas horas se conoció que le envió una caja de chocolates para fin de año al Secretario General de la gobernación, Federico Thea, que fue devuelta a despacho con una carta explicativa. Pero eso no es todo.

Ahora Quintana repentinamente cerró un acuerdo que sorprendió a propios y extraños con uno de los sindicalistas con los que estuvo distanciado por más de una década.

El nuevo “aliado” de gremialista del pelo caoba es el titular de la UOM regional, Antonio “Nino” Di Tomasso, con quien comenzó a sondear a diferentes gremios para quedarse con una de las 46 delegaciones del Ministerio de Trabajo.

“Habría que preguntarle a Di Tomasso qué hizo por los trabajadores en los 8 años de diputado. Si hasta votó en contra de ellos", lo cuestionaba a mediados del 2008 cuando pulseaba por la conducción de la CGT.

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Actualmente Quintana habría encontrado en el gremialista metalúrgico el mejor vehículo para disputar el cargo de delegado de La Plata del Ministerio de Trabajo, clave en el intento de acercarse a las nuevas autoridades.

Sin embargo, según pudo saber Diputados Bonaerenses, hasta el momento todos los llamados del emisario que designó la “nueva dupla” habrían arrojado resultados negativos y apenas tendría ocho firmas para concretar la empresa.

Uno de los motivos es que nadie querría quedar pegado al hombre que mostró una obscena cercanía al gobierno de María Eugenia Vidal, al punto de paralizar la CGT por cuatro años y ver como sus trabajadores perdían poder adquisitivo.

El otro, y quizás el central, es que desde el entorno de Kicillof evalúan la posibilidad de ceder esa silla a otro armado gremial que viene ganando peso y con el cual Quintana también intenta tender puentes sin éxito.

Hay que aclarar que las competencias para elegir a sus delegados son conferidas al Ministerio de Trabajo y al titular de la Cartera laboral por la ley 10.149 que no establece la necesidad de consulta con ningún sindicato.

Alejado y sin llegada efectiva al nuevo Gobierno bonaerense, la delegación del Ministerio de Trabajo no es la única preocupación que tiene Quintana en la cabeza: este año habrá elecciones en la CGT local.

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