Vecinos de La Plata, Berisso y Magdalena presentaron un proyecto en la Legislatura bonaerense para que la Provincia declare una nueva área protegida que abarque gran parte de la cuenca del arroyo El Pescado, desde su nacimiento hasta su desembocadura, para que incluya al arroyo Cajaravilla, su principal afluente.
En este sentido, la iniciativa propone la realización de un Foro Ambiental de la Cuenca del Arroyo El Pescado en el ámbito de la Legislatura bonaerense, que convoque a los parlamentarios, autoridades provinciales y municipales, universidades, organizaciones sociales, e instituciones científicas como la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).
Según precisaron los vecinos, la intención es consolidar un espacio de gobernanza ambiental que articule los saberes académicos y comunitarios, y que logre revertir la falta de implementación efectiva de figuras de protección existentes, como el Paisaje Protegido previsto por la Ley 12.247.
La presentación se enmarca en un contexto regional de creciente vulnerabilidad ambiental, agravado por el cambio climático, el ascenso del nivel del Río de La Plata y las precipitaciones intensas. Los sectores costeros como Berisso, Punta Indio y Magdalena, junto con las zonas hortícolas periurbanas de La Plata, figuran entre los más afectados.
En esta línea, el colectivo insiste en que la protección del arroyo El Pescado y su cuenca no puede seguir postergándose. La creación de una nueva reserva provincial, con un modelo de gestión pública e interjurisdiccional, sería un paso clave hacia una política de conservación efectiva, inclusiva y sostenible en el sur de la Región Capital bonaerense.

Por caso, los vecinos bonaerense explicaron que la propuesta busca preservar un territorio que se extiende en la Región Capital, que contempla la jurisdicción de los partidos de La Plata, Berisso y Magdalena, un sector atravesado por un fuerte crecimiento urbano, productivo e inmobiliario.
El proyecto que busca declarar la protección de la cuenca del arroyo El Pescado apunta a consolidar una figura de conservación efectiva que permita frenar el daño ambiental, recuperar ecosistemas y garantizar derechos sociales, culturales y ambientales a los habitantes del sur de la Región Capital bonaerense.
Asimismo, la iniciativa vecinal plantea la creación de la “Reserva Natural Cuenca Arroyo El Pescado – Parque Provincial Región Capital Sur” como una respuesta directa a la ausencia de áreas protegidas en el eje sur de la Región Capital, en el que se observa un profundo desequilibrio en el acceso a bienes naturales respecto del eje norte.
Es que, mientras que en distritos como Ensenada, Florencio Varela, Berazategui y Brandsen se contabilizan más de 16.500 hectáreas protegidas, en el sur (La Plata sudeste, Berisso, Punta Indio y Magdalena) esa cifra es cero. La situación contradice tanto la legislación provincial vigente como las metas establecidas en la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

En ese marco, el Colectivo Habitantes del Arroyo El Pescado propone un cambio de paradigma que combine preservación ambiental con acceso público, educación, turismo sostenible y participación ciudadana en la provincia de Buenos Aires.
En su presentación, los vecinos de la cuenca del arroyo El Pescado advierten sobre el deterioro progresivo de la cuenca, impulsado por prácticas irregulares en el uso del suelo, el avance desordenado del desarrollo urbano y la expansión de actividades agropecuarias intensivas. Estas transformaciones, explican, alteraron la cobertura vegetal, afectaron el equilibrio hídrico y redujeron la capacidad de respuesta frente a eventos extremos como inundaciones.
Además, desde el colectivo remarcan que en la última década hubo una proliferación de normas municipales, ya sean ordenanzas, decretos como decisiones administrativas, sin una articulación efectiva entre distritos, ni controles consistentes. Como consecuencia, los mecanismos actuales de protección ambiental resultaron ineficaces para preservar los sectores de mayor fragilidad biocultural.
Los impulsores del proyecto entienden al arroyo El Pescado como una interfase clave entre naturaleza y comunidad. Se trata de una cuenca con suelos hidromórficos, rica biodiversidad acuática y relevancia estratégica para la producción hortícola, que abastece a millones de personas en el país.

La presión urbana y la degradación del ecosistema impactan directamente sobre la calidad de vida de comunidades históricamente postergadas, muchas de ellas sin infraestructura básica. La iniciativa propone integrar un enfoque de ordenamiento ambiental que contemple la conservación de especies, la identidad cultural del territorio y la reducción del riesgo ante desastres climáticos.
Por último, el colectivo solicita que la creación de la nueva reserva se articule con un proceso de planificación participativa, en línea con el Acuerdo de Escazú y las leyes provinciales y nacionales que garantizan el acceso a la información y la justicia ambiental.





