Mientras crecen las tensiones internas por el cierre de listas para las elecciones del 7 de septiembre, la Legislatura bonaerense inició de hecho su receso invernal sin definir agenda alguna para esta semana, evidenciando una vez más la desconexión entre las prioridades políticas y la función legislativa.
En lugar de abocarse al tratamiento de proyectos pendientes, diputados y senadores bonaerenses concentran sus energías en las negociaciones internas para definir los nombres que integrarán las boletas. La rosca partidaria por los nombres a legisladores, concejales y consejeros escolares se impone sobre cualquier otra responsabilidad institucional, relegando al calendario legislativo a un segundo plano.
Tras un inicio de año con comisiones activas y sesiones frecuentes, la Legislatura bonaerense entró en una virtual parálisis en las últimas semanas. El punto de quiebre fue el fallido intento del oficialismo de habilitar las reelecciones indefinidas de legisladores y concejales.
Si bien la iniciativa impulsada por el senador Luis Vivona tuvo la aprobación en la Cámara alta, con la vicegobernadora Verónica Magario desempatando la votación, el expediente no fue tratado en Diputados por el amplio rechazo opositor, como así también de integrantes de la coalición gobernante, entre ellos, los legisladores del Frente Renovador.
Desde el 12 de mayo la Cámara baja no sesiona, y mientras tanto, unos 30 proyectos de ley con media sanción en el Senado siguen sin tratamiento. La demora no solo retrasa medidas clave, sino que refleja el desinterés por sostener un mínimo ritmo institucional en la Legislatura bonaerense en medio de la disputa electoral.

Es preciso mencionar que, la última sesión en Diputados evidenció esa tensión. Allí se esperaba debatir el proyecto de condonación de las deudas del Fondo Covid para los municipios, un texto consensuado entre radicales y sectores del kirchnerismo. Sin embargo, la irrupción de una nueva propuesta presentada directamente por el gobernador Axel Kicillof desarticuló cualquier acuerdo previo y postergó el tratamiento.
El panorama se completa con un detalle no menor: el cierre de listas coincide con el inicio del receso invernal en la Provincia. De este modo, la Legislatura bonaerense no retomará su actividad hasta el 4 de agosto, un mes donde la proximidad de las elecciones volverá a marcar el ritmo parlamentario.
Legislatura bonaerense: la discusión partidaria al interior de cada frente
En el peronismo, y después de varias jornadas de reuniones en la Gobernación bonaerense, Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner lograron cerrar un acuerdo que permitió oficializar el frente Fuerza Patria, la nueva alianza con la que buscarán retener la primera minoría legislativa en la provincia de Buenos Aires.
Por parte del espacio de Kicillof, las conversaciones por el armado de listas la encabezarán Gabriel Katopodis y Carlos Bianco, mientras que los legisladores que serán parte activa de las negociaciones, por otros espacios que conforman el frente, serán el titular de bloque de UxP en la Cámara baja, Facundo Tignanelli (kirchnerismo)yel diputado Rubén Eslaiman (Frente Renovador).
En tanto, el principal frente opositor conformado por los libertarios y el PRO, bajo el nombre Frente La Libertad Avanza, la discusión entre los delegados pasarán por dos ejes: la resolución de las tensiones internas entre libertarios y macristas, y el blindaje al armado contra las llamadas “candidaturas testimoniales”, que ya fueron advertidas como inaceptables por la secretaria presidencial, Karina Milei.
Desde la formalización de la alianza, las principales figuras de ambos espacios intensificaron los encuentros diarios en una mesa chica integrada por Karina Milei, Martín Menem, Sebastián Pareja, Cristian Ritondo, Diego Santilli y Guillermo Montenegro. Con esta mesa, el reparto de lugares se negocia sección por sección.
Si bien las autoridades de la Unión Cívica Radical (UCR) bonaerense confirmó la integración junto con la Coalición Cívica, el monzoismo y el GEN un frente “alejado de los extremos”, denominado Somos Buenos Aires, las discusiones al interior del partido centenario están a flor de piel, principalmente motorizado por el sector del abadismo por su disconformidad con los términos del armado de la alianza.
En las últimas horas, la Junta Electoral bonaerense hizo una observación a la Convención de Contingencia del partido, presidida por el diputado Pablo Domenichini. En detalle, el órgano judicial alertó por la falta de una de las cuatro firmas necesarias para darle validez a la inclusión de la UCR en el frente Somos Buenos Aires. La firma en cuestión, corresponde al diputado Diego Garciarena, el principal alfil del senador nacional, Maximiliano Abad,




