Desde hace 15 años los productores pequeños y medianos agropecuarios de Carlos Casares encabezan una serie de denuncias por la falta de mantenimiento de caminos rurales, en medio de las reiteradas inundaciones. La frustración y el desgano de los vecinos de la zona se acrecenta por la falta de respuesta del Ejecutivo local, hoy en manos de Daniel Stadnik, y del gobernador, Axel Kicillof.
Pese a los reclamos de los productores por el deterioro de los caminos rurales, son nulas las respuestas desde la gestión de Stadnik, que arribó a la intendencia el 7 de diciembre de 2021. El actual jefe comunal de Unión por la Patria vino a reemplazar al ahora senador bonaerense, Walter Torchio, quien también es sindicado como uno de los responsables de todos estos años de abandono.
Sin ir muy atrás en el tiempo, el pasado 25 de julio, la Comunidad Rural de Carlos Casares llevó a cabo una jornada bajo la consigna “Caminos rurales: conectividad permanente y desafío productivo”, en la que el ingeniero civil, Norberto Jorge Cerutti, su colega, María José Gianquito, y la abogada, Alejandra Córdoba Martín, denunciaron el deterioro de las arterias y precisaron los trabajos que deberían llevarse a cabo en el municipio.
La mayor ironía que deben enfrentar los vecinos de Carlos Casares, es que Stadnik cuenta con los títulos de ingeniero civil y agrimensor, de hecho formó parte del Ejecutivo de la provincia de Buenos Aires como ingeniero de Hidráulica en la década del ’80 y estuvo a cargo de la Secretaría de Obras Públicas municipal en 2019.
El basto recorrido de Stadnik en la gestión de obras, parecía ser un alivio para los productores agropecuarios antes de que éste dejara su banca en el Concejo Deliberante de Carlos Casares, cuando Torchio dio un salto a la Cámara alta bonaerense. Dado que, los vecinos del municipio acarrean la problemática desde antaño y la gestión del ahora senador no dio señales de recuperación.
Alcanza con solo salir del centro de Carlos Casares y recorrer las zonas de Bellocq, Ordoqui, Hortensia y Smith Montezuma, para visualizar el abandono de los caminos rurales de la zona. De hecho, los vecinos ya reciben como algo habitual que está próximo el cierre de escuelas por falta de asistencia, pero no es porque los más chicos se resistan a ir a clases, sino que las rutas que deben transitar están colapsadas de agua y no por las lluvias.
En marzo de 2023, el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la provincia de Buenos Aires, licitó una obra de “Adecuación de desagües pluviales en la ciudad de Carlos Casares” con un presupuesto de $503 millones, y lo cierto es que entrado agosto de 2025, aún no se puede transitar por las rutas del municipio, y si se logra no se lo hace invicto.
“Hace 15 días, un vecino me llamó a las 22hs para decirme que se quedó encajado en la ruta 226, pero yo no estaba en la zona y se tuvo que quedar ahí hasta el otro día”, lamentó Diego, un productor mediano de Carlos Casares en diálogo con este medio. En su relato, el vecino bonaerense precisó que además de las horas de trabajo que requiere tener un tambo en la provincia de Buenos Aires debe destinar parte de su tiempo a mejorar los caminos rurales para garantizar la salida de su producción al resto del país, ya que se encuentra parcialmente aislado por el deterioro de las arterias.
Los productores de Carlos Casares dejaron atrás dos años de sequía que afectaron las economías regionales en febrero de 2025, que los recibió con una copiosa lluvia de 400 milímetros, lo que dejó el terreno fértil para comenzar un nuevo ciclo que les permitiera recuperar lo perdido. Sin embargo, la alegría se transformó en tristeza en marzo, ya que el clima continuaba con su ciclo habitual y los vecinos vieron que el drenaje del agua no funcionaba.

Desde hace 15 años, los vecinos de Carlos Casares luchan a diario con la inoperancia de los diferentes equipos de gestión que aportaron su grano de arena para aislarlos del resto de los habitantes de la provincia de Buenos Aires. De hecho, los casarences reconocen que los integrantes del Ejecutivo local aseguraron a viva voz que el objetivo era despoblar los pueblos linderos.
Los caminos rurales de Carlos Casares atraviesan también 9 de Julio
Productores rurales del centro oeste bonaerense denunciaron que la emergencia hídrica que atraviesan los distritos de 9 de Julio y Carlos Casares provoca pérdidas millonarias, cierre de tambos y caminos completamente intransitables. La advertencia se suma a la declaración de emergencia que realizó esta semana CARBAP, y que expuso la falta de respuestas por parte de los municipios y la provincia frente a las inundaciones que arrasan a la región.
Los testimonios recogidos por Diputados Bonaerenses dan cuenta de la gravedad de la situación. Jorge, contratista de la zona, relató que los caminos vecinales en la bajada de la ruta 226 están cortados por aguas estancadas que ninguna autoridad repara, mientras las lluvias moderadas empeoran el escenario. La imposibilidad de transitar no sólo bloquea la salida de la producción, sino que paralizó tambos completos, como el de mil vacas lecheras que se vio obligado a frenar la actividad.
En paralelo, Ezequiel Martelli, administrador de un campo en el límite entre 9 de Julio y Carlos Casares, detalló que la superficie quedó bajo el agua por las lluvias intensas y los “canales ilegales” que conducen caudales desde zonas altas, incluso desde Córdoba, hacia los lotes bonaerenses. Según explicó, esa combinación arruinó cosechas de maíz y soja, forzó la reconversión de parcelas agrícolas a ganaderas y generó condiciones riesgosas para trabajadores y animales.
Martelli advirtió que el poco trigo sembrado tampoco pudo ser fertilizado porque no hay caminos de acceso y sólo se puede ingresar al campo con tractores o camionetas de doble tracción. “Pagamos la tasa vial y recibimos abandono”, remarcó, y agregó que la emergencia no sólo impacta en lo económico, sino también en lo humano, ya que los trabajadores deben cumplir tareas en medio del agua, con un desgaste físico y emocional que crece día a día.





