El bloque de gobernadores que confluyeron en Provincias Unidas se reunirá el próximo martes 30 de septiembre en la provincia de Chubut, donde pondrán en el centro del debate la decisión del Gobierno nacional de aplicar retenciones cero a las exportaciones de granos por un plazo limitado, medida que duró apenas tres días, y que generó malestar en el interior productivo, ya que sólo benefició a un puñado de cerealeras y dejó afuera a gran parte de los productores.
El anuncio de la administración libertaria, celebrado inicialmente por gran parte del arco político, entre ellos los propios gobernadores, como un avance en un reclamo histórico, se derrumbó con rapidez tras agotarse el cupo de 7.000 millones de dólares fijado por el decreto que llevaba la firma del Presidente, lo que devolvió a la mesa de discusión una de las principales banderas políticas de los mandatarios provinciales.
El plan original de la Nación había sido presentado el lunes 22 de septiembre como un gesto hacia el campo y un mensaje de alivio en medio de la campaña electoral, sin embargo su caducidad el miércoles 24 reavivó los cuestionamientos sobre la previsibilidad de la política agropecuaria.
Por eso, los gobernadores Martín Llaryora de Córdoba, Maximiliano Pullaro de Santa Fe, Carlos Sadir de Jujuy, Ignacio Torres de Chubut y Claudio Vidal de Santa Cruz) se mostraron de acuerdo con la baja de retenciones, aunque advirtieron que la única salida sustentable es la eliminación definitiva de las retenciones, y no “ofertas por tiempo limitado”.
Es que, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) fue la encargada de anunciar el cierre del período de acceso al beneficio, lo que derivó en un nuevo frente de tensión con las provincias. Con esta antesala, en la cumbre de los gobernadores en Chubut, se espera que haya un documento conjunto en rechazo a la decisión del Gobierno, y que se defina una estrategia de campaña de Provincias Unidas de cara a las elecciones legislativas del 26 de octubre, con la que buscarán reforzar la idea de unidad federal y defensa de las economías regionales.

La primera reacción pública vino desde Santa Fe, donde el ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, planteó que “en menos de 72 horas se terminó el Hot Sale” y sostuvo que las medidas de carácter temporal no otorgan certidumbre para planificar inversiones. En la misma línea, remarcó que el Gobierno nacional “apela a anuncios con fines electorales que no resuelven los problemas estructurales del campo”.
Por su parte, la presidenta de la Sociedad Rural de Rosario, María Soledad Aramendi, cuestionó el supuesto “negocio entre Gobierno y exportadores” y reclamó previsibilidad junto con una reforma tributaria y laboral de fondo. Según sostuvo, los principales beneficiados fueron los grandes jugadores y no los productores que sostienen el entramado económico del interior.
En Córdoba, la titular de Coninagro, Vanesa Padullés Igoillo, ironizó al calificar las retenciones cero como un “cyber monday para algunos”, donde en un solo día se liquidaron granos con descuentos extraordinarios. La dirigente ruralista señaló que la política fue improvisada, “con discurso cínico y falta de seriedad”, y advirtió que este tipo de disposiciones debilitan el vínculo entre el Estado y los productores.
En tanto, el único apoyo a la Casa Rosada dentro del espacio surgió del gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, quien se expresó a favor del jefe de Gabinete Guillermo Francos en medio de los cuestionamientos opositores, destacó que fue el “único funcionario nacional en mantener un canal de diálogo con su provincia”, y pidió sostener la institucionalidad frente a la posibilidad de que se avance con pedidos de remoción.
En este contexto, la reunión de los gobernadores en Chubut no solo será un punto de catarsis para los mandatarios de Provincias Unidas, sino también una oportunidad para coordinar posiciones frente al Gobierno nacional y delinear un mensaje común en medio de la campaña. La expectativa es que, además de las retenciones, se aborde la disputa por los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), recientemente vetados por la Presidencia, lo que profundizó la tensión política y fiscal entre los mandatarios y la Casa Rosada.
Los gobernadores expusieron la debilidad del vínculo con Milei
En el el XXVIII Foro Iberoamericano de Garantías realizado en la ciudad de Bariloche, los gobernadores reflejaron su malestar con la gestión de Javier Milei y coincidieron en que cualquier acercamiento con la Casa Rosada debería producirse después de las elecciones del 26 de octubre.
Es que, si bien el Tesoro de Estados Unidos habilitó un respaldo financiero para frenar la corrida cambiaria, ese apoyo no se tradujo en un mayor diálogo político con los gobernadores, por lo que los mandatarios nucleados en Provincias Unidas miran cada vez con más desconfianza a la Casa Rosada.
El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, remarcó que desea que al Gobierno nacional le vaya bien, pero planteó que la administración de Milei “también debe alegrarse de que le vaya bien a las provincias”, y criticó que los funcionarios con los que hoy se dialoga son “los mismos de siempre”, lo que, en su opinión, impide un cambio real en la dinámica política.

Por su parte, Carlos Sadir, mandatario de Jujuy y referente de Provincias Unidas, sostuvo que “no corresponde” mostrarse en una foto de gobernabilidad con la Casa Rosada en plena campaña, al tiempo que resaltó que el escenario provincial y nacional exige “otro tipo de políticas” a partir de octubre, una línea que fue compartida tanto por los gobernadores Pullaro como por Torres, que propusieron esperar el resultado electoral para encarar una agenda de reformas y gobernabilidad.
En tanto, gobernadores como Alberto Weretilneck (Río Negro), Sergio Ziliotto (La Pampa), Marcelo Orrego (San Juan) y Hugo Passalacqua (Misiones) se mostraron más flexibles y abiertos a dialogar sin condiciones temporales, aunque coincidieron en que después de las elecciones se abrirá un nuevo escenario político que definirá la estrategia de relación entre provincias y Nación.





