Dirigentes y legisladores bonaerenses de la Unión Cívica Radical (UCR) repudiaron este viernes una nueva vandalización que sufrió el Comité de la Segunda sección de La Plata, ubicado en la calle 4 entre 43 y 44, con pintadas y mensajes amenazantes en la sede.
Es que, según informaron las autoridades radicales, es la tercera vez en el año que los comités del partido son atacados. “No es un episodio aislado, e otra muestra de un clima hostil que amenaza la convivencia democrática”, señalaron.
“La política no puede convertirse en territorio de agresión ni de miedo. La democracia se protege con ley, respeto y diálogo. Rechacemos la violencia con firmeza y sin dobles estándares”, afirmó el presidente del partido en La Plata, Pablo Nicoletti.
En esa línea, el ex candidato a legislador bonaerense de Somos Buenos Aires agregó: “Desde la UCR La Plata hacemos un llamado urgente a bajar el tono, terminar con los discursos de odio y recuperar el resto por quien piensa distinto”.
En la misma línea, el diputado bonaerense de UCR- Somos Buenos Aires, Claudio Frangul, repudió el ataque a la sede del partido centenario, tras señalar que no es la primera vez que viven estos ataques.
“Hacemos un llamado urgente para terminar con los discursos de odio, recuperar el dialogo y el resto por las instituciones, en la Democracia tiene que haber lugar para el que piensa distinto”, señaló el legislador por al Octava sección electoral.
Según las declaraciones de los dirigentes del radicalismo platense, el ataque consistió pintadas de escrache en la fachada con mensajes como “fascistas” y “corrupción”, así como el ingreso forzado al hall del edificio, donde derramaron un tacho de pintura negra.
Vale señalar que, no es la primera vez que la sede del Comité radical platense sufre un ataque, ya en junio de este año, en la antesala a la movilización que organizó el peronismo en repudió a la condena de la ex presidenta Cristina Kirchner, militantes vandalizaron el edificio con las consignas “no jodan con CFK”.

En tanto, en agosto de este mismo año, después del lanzamiento de la campaña “la UCR es Somos Buenos Aires”, que incluyó un despliegue territorial en todos los comités de la ciudad, con visitas a afiliados, folletos personalizados y colocación de cartelería en los locales de la Segunda, Tercera y Quinta sección, los locales fueron atacados.
En aquella oportunidad, militantes de la oposición rompieron de manera completa un banner de dos metros de ancho por uno de altura, ubicado a unos tres metros del piso en la fachada que comparten los comités radicales de la Tercera y Octava sección, al mismo tiempo que desde el espacio denunciaron daños a carteles similares en distintos barrios y el centro de la ciudad, raspados con objetos punzantes.
La UCR de La Plata denunció destrozos en el Comité a menos de dos semanas de las elecciones
En la previa de las elecciones de septiembre, la Unión Cívica Radical (UCR) de la ciudad de La Plata denunció que la sede de su comité histórico, ubicado en calle 7 entre 61 y 62, fue vandalizado cuando amaneció con un gran cartel de “Somos Buenos Aires” totalmente destruido, en medio de una campaña en la que buscan reafirmar su espacio político frente a la polarización creciente.
En ese contexto, Nicoletti denunció el hecho al señalar que “cobardes anónimos vandalizaron un comité radical”, y los definió como “energúmenos antidemocráticos”. “Que sigan rompiendo banners, no nos van a frenar. Vamos a seguir pintando la ciudad de rosa”, advirtió.
Es preciso mencionar que, Nicoletti había alertado días atrás que Somos Buenos Aires enfrenta “la violencia y el fanatismo que propone el kirchnerismo y Javier Milei”, y en aquella ocasión destacó que su espacio representa “la única alternativa”, al acusar a ambos principales oficialismos de ser equivalentes en su forma de ejercer poder.

Este clima se da en medio de una campaña electoral cada vez más tensa en la Octava sección electoral, mientras Somos Buenos Aires asegura que “mantendrá su despliegue territorial y estrategia de comunicación en La Plata pese a los ataques repetidos”, donde incluso las paredes de los comités se han transformado en espacio de disputa política.





