El presidente Javier Milei volverá a viajar a Estados Unidos y podría concretar un nuevo encuentro con Donald Trump en la residencia de Mar-a-Lago, ubicada dentro del estado de Florida. El mandatario argentino participará como invitado de honor de un evento privado y busca profundizar el vínculo político que sostiene con el líder norteamericano.
El viaje está previsto para el próximo martes 10 de febrero y tendrá como punto central la ciudad de Palm Beach, donde Trump mantiene su residencia estival. En ese marco, Milei asistirá a una cumbre política clave, en un gesto que apunta a consolidar una relación política que ambos dirigentes exhiben de manera pública desde hace meses.
Durante su estadía, el jefe político de La Libertad Avanza será parte de The Hispanic Prosperity Gala, un evento organizado por Latino Wall Street, donde el Presidente buscará ratificar su sintonía con la gestión trumpista y sectores del empresariado internacional que observan con interés el rumbo económico argentino.
La visita del libertario se enmarca en la reciente incorporación de la Argentina al Consejo de Paz, un organismo impulsado por el mandatario estadounidense para intervenir en zonas de conflicto internacional. Esta mesa informal, integrada por más de una decena de países aliados a la administración republicana, propone abordar escenarios como la Franja de Gaza por fuera de los canales tradicionales de los organismos multilaterales.
En tanto, distintos medios internacionales interpretaron la gira como un movimiento para posicionar a Milei como un aliado cercano del liderazgo estadounidense. Este análisis se apoya en la afinidad ideológica entre ambos dirigentes y en la exposición compartida en escenarios globales como el Foro Económico Mundial de Davos.

De hecho, el último encuentro entre Milei y Trump se dio en ese ámbito internacional, donde el norteamericano lanzó el Consejo de Paz, un espacio de diálogo entre países por fuera de los canales tradicionales. Según explicaron los impulsores de la iniciativa, la mesa apunta a intercambiar posiciones sobre conflictos globales y alternativas diplomáticas.
Por caso, la participación argentina en el órgano trumpista fue leída como un gesto político más que como una decisión con efectos inmediatos. Incluso, Milei se mostró cómodo en ese espacio y reafirmó una mirada crítica sobre el rol de los organismos internacionales, con énfasis en los acuerdos directos entre líderes.
En paralelo a la agenda internacional del Presidente, el frente económico suma presión en febrero por un nuevo compromiso con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El ministro de Economía, Luis Caputo, enfrenta un vencimiento por USD 878 millones en concepto de intereses, mientras el organismo sigue de cerca la meta de acumulación de reservas, que el Gobierno no logró cumplir en la última revisión.
Milei negocia con Estados Unidos recibir inmigrantes deportados
El gobierno de Javier Milei mantiene negociaciones con los Estados Unidos para recibir inmigrantes deportados por la administración de Donald Trump. La iniciativa se inscribe en la sintonía política que ambos gobiernos exhiben y suma un nuevo capítulo al vínculo bilateral que el Presidente argentino busca profundizar.

Según la información que trascendió en el ámbito diplomático, el planteo surgió desde Washington y apunta a que la Argentina cumpla un rol similar al que ya asumieron Paraguay y Ecuador. Estos países reciben a personas detenidas cerca de la frontera estadounidense tras ingresar de manera irregular, en el marco de acuerdos con la Casa Blanca.
La eventual concreción del acuerdo le permitiría a Trump avanzar con su política de deportaciones masivas y resolver casos de migrantes provenientes de países con dificultades diplomáticas o administrativas para su repatriación. Sin embargo, tanto la Casa Blanca como la Casa Rosada evitaron brindar precisiones, y señalaron que no realizarán comentarios sobre negociaciones en curso.
En tanto, el esquema abre interrogantes en el plano interno, tanto por el impacto social como por su compatibilidad con la política migratoria que impulsa el Gobierno nacional. La discusión se da, además, en un contexto de endurecimiento del control migratorio y de señales contradictorias entre el discurso de ajuste del gasto público, y la posibilidad de asumir nuevos compromisos a pedido de Estados Unidos.





