Un proyecto presentado por la diputada bonaerense, Lucía Iañez, propone declarar como Patrimonio Cultural Inmaterial a la tradicional quema de muñecos de fin de año en la ciudad de La Plata. La iniciativa pone el foco en el valor identitario de una práctica arraigada en la comunidad y busca su reconocimiento formal dentro del marco normativo vigente.
La propuesta de la diputada de Fuerza Patria, que se inscribe en la Ley 15.395 que regula la protección del patrimonio cultural inmaterial en la provincia de Buenos Aires, plantea incorporar de manera definitiva esta tradición local al conjunto de expresiones culturales protegidas por el Estado.
En los fundamentos, la legisladora oriunda de La Plata sostiene que la Constitución bonaerense establece que la Provincia debe “preservar, enriquecer y difundir su patrimonio cultural”, al tiempo que promover políticas que permitan rescatar y visibilizar las manifestaciones colectivas que forman parte de la identidad social.
A partir de ese marco, Iañez remarca que el patrimonio cultural inmaterial incluye prácticas y expresiones que las comunidades reconocen como propias. “Este patrimonio cultural inmaterial, transmitido de generación en generación, es constantemente recreado por comunidades y grupos”, señala la diputada bonaerense en el texto, al destacar su valor como factor de continuidad cultural.
La iniciativa pone especial énfasis en la tradición de la quema de muñecos, una práctica que se repite cada fin de año en distintos barrios platenses, y según detalla la legisladora platense, esta costumbre se fue transformando con el tiempo, tanto en su escala como en su organización, hasta convertirse en una manifestación colectiva de gran convocatoria.

“Cada fin de diciembre las calles de los barrios de la ciudad de La Plata se convierten en verdaderos talleres de construcción”, describe la diputada del peronismo, en referencia al proceso previo a la quema, donde vecinos participan en la elaboración de estructuras que representan figuras y acontecimientos del año.
En ese sentido, el proyecto también subraya el carácter comunitario de la actividad, al tiempo que precisa que la organización de los muñecos involucra a distintos actores del barrio, desde quienes diseñan y construyen hasta quienes colaboran con recursos y logística. “La comunidad en su conjunto es quien participa colaborando con la planificación, el diseño y la estructura”, indica.
Asimismo, Iañez plantea que la tradición no solo convoca a quienes intervienen directamente en la construcción, sino también a quienes recorren la ciudad para observar los muñecos antes de su quema. De este modo, se consolida como un evento que trasciende lo barrial y adquiere una dimensión urbana.
Qué es la quema de muñecos de La Plata
La tradición de la quema de muñecos en La Plata tiene antecedentes que se remontan a mediados del siglo XX. Según se detalla en el proyecto, una de las primeras expresiones organizadas tuvo lugar en 1956, en un comercio ubicado en las calles 10 y 40.

Con el paso de los años, la práctica fue creciendo en escala y complejidad. Durante la década del 90, los vecinos comenzaron a organizarse de manera más sistemática, lo que derivó en la conformación de grupos dedicados a la construcción de los muñecos.
En paralelo, se incorporaron concursos y reconocimientos que incentivaron la creatividad y el desarrollo de estructuras cada vez más elaboradas. Esto permitió consolidar la tradición como una de las expresiones culturales más características de la capital bonaerense.
Además, el proyecto establece vínculos con manifestaciones similares reconocidas a nivel internacional, lo que refuerza el carácter cultural de la práctica y su potencial para ser protegida como patrimonio inmaterial.





