El Ministerio de Trabajo bonaerense, a cargo de Walter Correa, dictó en las últimas horas la conciliación obligatoria por 15 días en el conflicto generado por los despidos en las plantas de Granja Tres Arroyos, por lo que la empresa deberá reincorporar a los trabajadores afectados mientras se abre una nueva instancia de negociación con el Sindicato de la Industria de la Alimentación de la Provincia de Buenos Aires (STIAPBA).
Cabe mencionar que, la medida contempla la reincorporación a sus puestos de trabajo de 750 empleados que desarrollan sus tareas en las plantas de Granja Tres Arroyos ubicadas en las localidades bonaerenses de Capitán Sarmiento y Pilar, mientras que las partes volverán a reunirse el jueves.
En tanto, la decisión fue adoptada luego de una audiencia entre representantes de las empresas y del sindicato, donde participaron el subsecretario de Comercialización del Ministerio de Producción bonaerense, Ariel Aguilar; la intendenta de Capitán Sarmiento, Fernanda Astorino Hurtado; y Alejandro Bonomo, en representación de la intendencia de Esteban Echeverría, y llegaron al acuerdo de dictar la conciliación para garantizar la continuidad de las fuentes laborales, preservar la paz social y avanzar en una posible solución al conflicto.
Como parte de los acuerdos alcanzados durante la intervención provincial, se estableció además la donación de 1.000 cajones de pollo destinados a los trabajadores despedidos y el otorgamiento de un pago de dinero a cuenta que será efectivizado durante la próxima semana.
Cabe mencionar que, la situación de Granja Tres Arroyos se agravó a fines de agosto, cuando las autoridades de la empresa anunciaron la paralización de las actividades en su planta de Capitán Sarmiento “hasta nuevo aviso”, a partir del 31 de ese mismo mes, y atribuyó la decisión a la “falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas” que definió como circunstancias de “fuerza mayor”, mientras que los trabajadores fueron instruidos a no concurrir a sus puestos salvo que fueran convocados.

El anuncio generó preocupación entre los empleados de la localidad, no sólo porque la compañía no estableció una fecha para retomar las operaciones, sino también porque los trabajadores denunciaron que algunas máquinas concesionadas ya no se encontraban en el establecimiento. La planta tenía además un peso significativo en la economía de Capitán Sarmiento, ya que empleaba a unos 900 trabajadores en una localidad de alrededor de 15.000 habitantes.
A la paralización de Capitán Sarmiento se sumó la situación de la planta Pinazo, ubicada en La Lonja, partido de Pilar, donde la empresa anunció entre 40 y 50 despidos luego de un período de suspensión de actividades iniciado el 3 de agosto, durante el cual los trabajadores cobraron el 65% de sus salarios.
El conflicto se desarrolló en un contexto de dificultades financieras para la compañía, atravesado por reclamos sindicales por salarios y aguinaldos adeudados, una reducción de los niveles de producción y múltiples pedidos de quiebra. Según la información difundida, la empresa enfrenta un pasivo de 350 millones de dólares y atribuyó parte de sus dificultades a circunstancias “extraordinarias”, entre ellas el impacto de la fiebre aviar y el cierre de determinados mercados internacionales.
En Capitán Sarmiento, los trabajadores también habían denunciado una fuerte caída de la producción: mientras en 2023 la planta llegó a faenar más de 200.000 pollos diarios, en el período previo a la paralización trabajaba con aproximadamente el 20% de ese volumen. Además, los empleados habían denunciado deudas salariales y del medio aguinaldo.

Por su parte, desde el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación habían denunciado situaciones de persecución a delegados y presuntos “desmanejos financieros” por parte de la compañía, además de advertir sobre un posible “vaciamiento encubierto”.
Con la conciliación obligatoria, las empresas deberán reincorporar a los trabajadores alcanzados por los despidos mientras dure la instancia establecida por la cartera laboral bonaerense. La próxima audiencia quedó fijada para el jueves, cuando representantes de las partes retomarán las negociaciones con el objetivo de encontrar una salida al conflicto y procurar preservar las fuentes de trabajo.
La crisis de Granja Tres Arroyos se extiende más allá de la provincia de Buenos Aires
Es preciso destacar que, la crisis de Granja Tres Arroyos también alcanzó a otras instalaciones de la compañía, entre ellas la planta La China, ubicada en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, que atravesó una paralización, mientras los sindicatos reclaman por el pago fragmentado de los salarios y la reducción de los niveles de faena.
En este sentido, el futuro de Granja Tres Arroyos fue motivo de conversaciones entre los gobernadores de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, y de Córdoba, Martín Llaryora, debido al impacto que tendría un eventual cierre definitivo de la compañía en las regiones donde desarrolla sus actividades.

Mientras tanto, los trabajadores y los sindicatos de la empresa argentina líder de la industria avícola permanecen en estado de alerta frente a la posibilidad de que la crisis derive en nuevas suspensiones o más despidos en las plantas que tiene Granja Tres Arroyos distribuidas en distintos puntos del país.





