Este martes, el Gobierno nacional de Javier Milei confirmó la designación de Luis Fontana como nuevo titular de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), una decisión que apunta a reforzar la conducción técnica del organismo regulador en un contexto sensible para el sistema sanitario.
Es preciso mencionar que, la designación de Fontana se produjo tras la salida de Agustina Bisio por motivos personales, y se enmarca en una estrategia del Ministerio de Salud para asegurar continuidad institucional, respaldo político y capacidad de gestión en una agencia clave del Estado.
Es que, la ANMAT atravesó en 2025 la peor tragedia sanitaria registrada en el país, con más de 170 muertes vinculadas al uso de fentanilo contaminado, un episodio que dejó al descubierto falencias estructurales y reforzó la demanda de un liderazgo con experiencia, transparencia y apoyo explícito de la conducción nacional, en particular del ministro Mario Lugones, uno de los funcionarios de mayor confianza del presidente Milei y de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
En tanto, Luis Fontana es médico cirujano, egresado de la Universidad de Buenos Aires, y cuenta con una formación complementaria orientada a la gestión, que incluye especializaciones en administración de empresas de salud, dirección estratégica, sistemas de información y negociación.
Es preciso mencionar que, en sus más de 30 años de trayectoria profesional, el nuevo titular del organismo desarrolló una carrera vinculada tanto a la práctica médica como a la conducción de organizaciones complejas del sector sanitario, un perfil que el Gobierno considera adecuado para encarar la etapa que se abre en la ANMAT.

Por caso, gran parte de su recorrido profesional estuvo ligado a OSDE, una de las principales entidades de medicina prepaga del país, donde Fontana ocupó cargos de alta responsabilidad como director general, director médico de servicios asistenciales y gerente médico.
En paralelo, Fontana se desempeñó como jefe de residentes y cirujano de planta en el Instituto Ángel Roffo, lo que le permitió combinar la gestión con el trabajo asistencial y la formación de profesionales. En los distintos ámbitos en los que actuó impulsó procesos de ordenamiento interno, modernización administrativa y mejora de la eficiencia operativa.
Por su parte, desde el Gobierno señalaron que su llegada a la ANMAT implica una apuesta institucional por profundizar la modernización del sistema regulatorio sanitario. Entre los ejes que Fontana prioriza se destacan el ordenamiento administrativo, la eliminación de estructuras ineficaces, la optimización de recursos y la reducción de demoras burocráticas, con un enfoque centrado en la digitalización, la trazabilidad y la toma de decisiones basadas en datos.
Cuáles son los desafíos que enfrentará en 2026 el nuevo titular de la ANMAT
En tanto, el desembarco del nuevo titular se produce en un contexto en el que la ANMAT ya comenzó a implementar un “proceso de refuncionalización”. Es que, en los últimos meses el organismo avanzó en reformas regulatorias orientadas a actualizar los procedimientos de certificación para laboratorios extranjeros y a digitalizar la habilitación de establecimientos vinculados a cosméticos, productos de higiene personal y domisanitarios.

Uno de los cambios más relevantes fue la modificación del sistema para otorgar el certificado de Buenas Prácticas de Fabricación a plantas elaboradoras de medicamentos en el exterior, permitiendo reconocer certificaciones de países miembros del PIC/S, del MERCOSUR o de autoridades regulatorias internacionales, sin necesidad de auditorías presenciales propias en todos los casos.
Este nuevo enfoque reemplazó un esquema vigente desde 2005, que exigía inspecciones en cada planta extranjera antes de conceder el certificado, lo que simplifica la inscripción de medicamentos importados en el Registro de Especialidades Medicinales y, al mismo tiempo, mantiene los estándares argentinos de calidad y seguridad, mientras que el modelo incorpora prácticas de reconocimiento regulatorio y reliance, aunque preserva la facultad de la ANMAT de exigir inspecciones presenciales o virtuales cuando el riesgo o la naturaleza del producto lo ameriten.
En paralelo, la ANMAT reforzó los controles sobre laboratorios locales, especialmente tras el nombramiento de Gastón Morán al frente del Instituto Nacional de Medicamentos (INAME). Solo entre agosto y octubre de 2025 se dispusieron nueve suspensiones preventivas por distintas infracciones regulatorias, medidas que buscaron resguardar la salud pública.
Al mismo tiempo, la Disposición 7939/25, vigente desde octubre de 2025, avanzó en la digitalización y reducción de trámites para establecimientos del sector, mediante un sistema de habilitación automática basada en declaraciones juradas, con controles posteriores y sanciones en caso de incumplimientos.
Así, la asunción de Fontana se inscribe así en una etapa en la que la ANMAT busca dejar atrás los desafíos recientes mediante una gestión moderna, eficiente y respaldada políticamente. Con el apoyo explícito del Ministerio de Salud y del área de Desregulación del Estado, el nuevo titular enfrenta el desafío de restaurar el prestigio de la institución, fortalecer su capacidad regulatoria y garantizar que la seguridad de medicamentos, alimentos y tecnologías médicas vuelva a ser un eje incuestionable del sistema sanitario argentino.





