Este lunes, la diputada bonaerense de Unión por la Patria, Soledad Alonso, repudió públicamente el ataque a las oficinas del Sindicato del Vidrio y expresó su solidaridad con el secretario general del gremio, Cristian Jerónimo, y con las y los trabajadores, al calificar el hecho como “grave” y señalar que se trata de una acción que busca intimidar a los líderes de la Confederación General del Trabajo (CGT).
En ese marco, Alonso sostuvo que “la violencia nunca es el camino”, e insistió en que “defender la democracia es defender la libertad sindical y a quienes representan a las y los trabajadores”, al vincular el ataque con un intento de amedrentamiento que excede un hecho aislado y que pone en cuestión derechos básicos consagrados, al tiempo que reforzó su acompañamiento al gremio y a su conducción frente a lo ocurrido.
Es preciso mencionar que, el pronunciamiento de Alonso se conoció luego de que la CGT denunciara un ataque a la sede central del Sindicato de Empleados de la Industria del Vidrio y Afines de la República Argentina (SEIVARA), que conduce Cristian Jerónimo, ocurrido alrededor de la 1.30 de la madrugada del domingo, cuando se produjo un violento ingreso al edificio ubicado en el barrio porteño de La Boca, sobre la Avenida Garay 371, en un episodio que generó una fuerte preocupación en el movimiento obrero.
Según informó la central obrera, el secretario general del Sindicato del Vidrio fue víctima directa del supuesto hecho delictivo, ya que se encontraba dentro del local al momento del ataque, una situación que elevó la gravedad del episodio y motivó que desde la CGT se reclamara de manera expresa a la Justicia que investigue lo sucedido de forma urgente, con el objetivo de esclarecer las circunstancias y determinar responsabilidades.
De acuerdo a lo que pudo constatar la prensa, los autores del ataque al Sindicato del Vidrio ingresaron encapuchados al edificio a través de una construcción lindera a la sede sindical, rompieron las cámaras de seguridad y provocaron diversos destrozos en el interior del inmueble, mientras desde el gremio señalaron que la oficina de Jerónimo fue destruida y arrasada, un dato que reforzó la hipótesis de que no se trató de un robo común sino de una acción planificada.

En ese sentido, la CGT consideró que el hecho se produjo en medio de los enfrentamientos con el Gobierno nacional por la reforma laboral, y lo definió como un claro mensaje de intimidación de extrema gravedad, al sostener que el accionar profesional de los delincuentes, sumado al tipo de daños ocasionados y al lugar elegido, excede ampliamente la lógica de un delito al voleo y se inscribe en una secuencia que merece una lectura más profunda.
Por su parte, Jerónimo reclamó que la Justicia y los fiscales investiguen a fondo lo sucedido con total seriedad y hasta las últimas consecuencias, y expresó su confianza en que el hecho será esclarecido, mientras que desde el Sindicato del Vidrio y desde la propia CGT insistieron en que el ataque no puede ser analizado como un episodio aislado sino como un mensaje, especialmente porque ocurrió a solo tres días de la movilización convocada por el sindicalismo a Plaza de Mayo.
Finalmente, las organizaciones sindicales remarcaron que el momento en que se produjo el ataque resulta totalmente sospechoso, aunque aclararon que no modifica en absoluto el rumbo del movimiento obrero, sino que por el contrario fortalece la convicción de continuar con el plan de lucha, la movilización prevista y el proyecto de defensa de los derechos de los trabajadores frente a una reforma laboral impulsada sin convocatoria al diálogo por parte del Gobierno.
El Sindicato del Vidrio y la CGT ratifican la movilización a Plaza de Mayo
Cabe recordar que, la CGT resolvió convocar a una movilización a Plaza de Mayo el jueves 18 de diciembre a las 15 horas, como expresión de rechazo al proyecto de reforma laboral del Gobierno nacional, una iniciativa que, según el oficialismo, será tratada en el Senado la semana próxima y que encendió fuertes alarmas en el sindicalismo.

La decisión fue adoptada en una reunión del consejo directivo de la CGT realizada en la sede de Azopardo, que se extendió por más de dos horas y contó con la participación de más de cuarenta secretarios generales, entre ellos los integrantes del triunvirato de conducción y referentes de peso como Andrés Rodríguez, Gerardo Martínez, Héctor Daer, Hugo Moyano y Sergio Romero, en un encuentro que marcó el inicio de una nueva etapa de confrontación.
Durante la reunión, Jorge Sola cuestionó con dureza el contenido del proyecto oficial y advirtió que se trata de una iniciativa “regresiva” que ataca derechos colectivos e individuales, al tiempo que respondió al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por las omisiones en la presentación de la propuesta dentro del Consejo de Mayo, un ámbito que, según la central obrera, no funcionó como espacio real de diálogo.
Si bien el Gobierno eliminó del proyecto un artículo que afectaba uno de los mecanismos de recaudación sindical, la CGT ratificó la movilización y rechazó de plano la reforma al considerar que flexibiliza contrataciones y despidos, restringe el derecho a huelga y debilita a las organizaciones gremiales, por lo que decidió apuntar directamente a la Casa Rosada como epicentro del reclamo.
En paralelo, la central sindical anticipó que buscará tender puentes con gobernadores y legisladores para frenar la iniciativa en el Congreso y no descartó avanzar por la vía judicial ante lo que considera artículos inconstitucionales, mientras que dirigentes como Cristian Jerónimo y Fabián Montaño remarcaron que el debate debe darse con participación de los actores sociales y alertaron que la reforma profundiza la precarización laboral y debilita la negociación colectiva.





