En las últimas horas, el diputado bonaerense del PTS-FIT, Christian Castillo, presentó un pedido de informes para que el Poder Ejecutivo de la provincia de Buenos Aires brinde precisiones sobre la detección de asbesto en la Escuela Secundaria N°3 de Los Hornos, en la ciudad de La Plata, y solicitó detalles sobre el impacto sanitario, la cantidad de personas expuestas y las intervenciones realizadas por los organismos competentes.
En rigor, la iniciativa parlamentaria requiere que tanto la Dirección General de Cultura y Educación como el Ministerio de Ambiente informen una serie de aspectos vinculados al hallazgo del material cancerígeno en el establecimiento educativo, con precisiones sobre cuántas personas concurren diariamente a la institución, lo que incluye a estudiantes, docentes, auxiliares y personal administrativo. Además, el legislador de la Izquierda quiere saber la cantidad de divisiones y turnos en los que se dictan clases.
Asimismo, Castillo solicita que se indiquen “los daños y perjuicios generados sobre la salud de las personas que habitan cotidianamente la escuela debido a la cantidad de aminato encontrada”, en un contexto de preocupación por la posible exposición prolongada tanto de estudiantes jóvenes como de docentes y administrativos al material cancerígeno. En esa línea, el pedido de informes del PTS-FIT apunta a establecer si el Ministerio de Ambiente bonaerense tomó conocimiento de la situación y si se realizaron inspecciones en el edificio escolar de La Plata.
Otro de los ejes centrales del proyecto es la necesidad de conocer la magnitud del problema dentro de la infraestructura del establecimiento. En ese sentido, Castillo pide que el Gobierno bonaerense informe sobre la presencia de asbesto en el sistema de calefacción de la escuela de La Plata, así como también la cantidad total del material contaminante presente tanto en esas instalaciones como en la estructura edilicia en su conjunto.
“La presencia de asbesto, también conocido como amianto, en la Escuela Secundaria N° 3 de Los Hornos, donde también funciona el CENS 457 en el turno vespertino, fue confirmada en los últimos días, luego de que docentes identificaran un material sospechoso en el sistema de calefacción. El uso de este mineral está prohibido en Argentina desde 2003 debido a sus efectos cancerígenos“, expuso Castillo en el escrito que ingresó a la Legislatura bonaerense.

De acuerdo al texto parlamentario, la situación se originó cuando un profesor advirtió que los caños de distribución de la caldera, ubicados en aulas, oficinas y pasillos, estaban recubiertos por un material con características compatibles con el asbesto. A partir de esa observación, el cuerpo docente elaboró un informe colectivo que fue presentado a las autoridades del establecimiento para exigir la intervención de especialistas.
En tanto, el proyecto también pone el foco en la respuesta institucional frente al hallazgo al advertir que las clases en la escuela de Los Hornos no fueron suspendidas de manera inmediata tras la detección del asbesto, sino que la interrupción de actividades se produjo recién después de la formalización del reclamo. Incluso, Castillo señala que la institución permaneció cerrada durante la última semana, aunque existían intenciones de retomar las clases sin información clara sobre las condiciones edilicias.
En relación con la comunicación oficial, el legislador del PTS-FIT y la comunidad educativa cuestionaron la falta de información, ya que, según el autor del pedido de informes, las autoridades de la escuela de La Plata no alertaron correctamente a los estudiantes y las familias. “Nos enteramos de que efectivamente se trataba de asbesto por un comunicado que publicaron en las redes sociales”, expresó una delegada.
Para exponer la importancia del conflicto en la escuela de La Plata, Castillo explicó que el asbesto es un material que funciona como aislante del calor, la electricidad y el sonido, que tiene fuerte presencia en la construcción de embragues, frenos y filtros para auto. “Sin embargo, en la actualidad se encuentra prohibido en decenas de países, incluida la Argentina, porque es una sustancia altamente cancerígena cuando ingresa en las vías respiratorias”, remarcó el legislador.

“La manipulación del asbesto requiere protocolos estrictos y la intervención de empresas especializadas, y su remoción no puede realizarse sin medidas de seguridad específicas, ya que sus fibras microscópicas pueden permanecer en el aire y ser inhaladas, generando enfermedades que pueden manifestarse décadas después de la exposición”, completó Castillo en el escrito que ingresó a la Legislatura bonaerense, que busca respuestas por parte del Ejecutivo provincial.
Finalmente, Castillo recuerda que el caso de la escuela de Los Hornos se enmarca en una problemática más amplia, ya que la presencia de asbesto no es un hecho aislado. “En la Ciudad de Buenos Aires, los trabajadores del subte llevan años denunciando la presencia de este material cancerígeno en formaciones e instalaciones, y reclamando su remoción”, concluyó el legislador, que recordó al el maniobrista de la línea D, Walter Berhovet, fallecido en 2025 por enfermedades vinculadas a la exposición del aminato.
Como sigue el conflicto en la escuela de Los Hornos que detectó asbesto en sus instalaciones
Tras la detección de aminato en la Escuela Secundaria N°3 de Los Hornos, la comunidad educativa encendió nuevas alarmas luego de la reapertura del establecimiento, al advertir que las obras de remediación no fueron completadas en su totalidad y que persisten sectores con intervención parcial o directamente sin tratamiento, lo que mantiene vigente el riesgo sanitario para quienes asisten a diario.
Es preciso mencionar que, el reclamo involucra a familias, estudiantes, docentes y auxiliares, que señalaron que la exposición potencial al asbesto no es esporádica sino sostenida en el tiempo debido a la dinámica propia de la institución. En esta línea, remarcaron que el edificio funciona en tres turnos y concentra una alta circulación de personas en distintos niveles, lo que agrava la preocupación en torno a la presencia de un material considerado altamente peligroso para la salud.

De acuerdo con el diagnóstico interno difundido por los denunciantes, las deficiencias en las tareas de remediación se registran en múltiples sectores del edificio: en el subsuelo aún existen cañerías con asbesto sin sellar, en planta baja y oficinas los trabajos permanecen incompletos, y en los pisos superiores continúan encapsulados parciales junto con áreas donde no se habría intervenido. A pesar de este escenario, las clases se reanudaron de manera progresiva luego de que las autoridades indicaran que “no se detectaron fibras en el aire”.
El esquema de retorno a la presencialidad fue organizado de forma escalonada, con una planificación que distribuye el ingreso de los distintos años durante la semana. Mientras algunos cursos retomaron las clases en el edificio, otros continuaron bajo modalidad virtual, en un intento de compatibilizar la reapertura con las tareas aún pendientes dentro de la institución.
En paralelo, la comunidad educativa también cuestionó el informe elaborado por el Ministerio de Ambiente bonaerense, el cual concluyó que “no se observan fibras de asbesto” por encima del límite de detección. Frente a ello, advirtieron que el método utilizado presenta limitaciones, ya que no permitiría identificar las partículas más finas, consideradas las de mayor peligrosidad, y que además el muestreo realizado habría sido reducido.
Finalmente, desde el entorno escolar insistieron en la necesidad de adoptar medidas más contundentes, al remarcar que una medición puntual no refleja las condiciones reales de funcionamiento de una escuela con circulación constante de personas y movimiento de aire. En ese marco, el reclamo de la comunidad educativa de la escuela de La Plata apunta a la finalización integral de las obras, la realización de nuevos estudios con metodologías sensibles y la implementación de un plan más amplio en la región, dado que considerar que la presencia de asbesto en establecimientos educativos configura un problema de salud pública sin niveles seguros de exposición.



