Durante la madrugada de este lunes, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y varios distritos del Conurbano bonaerense, se llenaron de un persistente humo, que afecta la visibilidad y el olfato, proveniente del departamento uruguayo de San José, donde este sábado se originó un incendio de “grandes dimensiones”.
Según informó el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), las mismas condiciones se habrían registrado durante gran parte de la jornada del domingo, ya que el fuego en San José está activo desde el sábado, y según informó la meteoróloga Cindy Fernández, es el “viento del este el que desplaza el humo hacia el Conurbano bonaerense”.
En este sentido, Fernández también advirtió que, al humo proveniente de Uruguay, se le suma la intensa neblina característica del Conurbano bonaerense, por lo que la visibilidad en varios distritos, se redujo a menos de dos kilómetros. Asimismo, CABA registró condiciones similares, los barrios más afectados son: Palermo, Recoleta, Caballito, Parque Chacabuco, Almagro y Barracas.
Asimismo, la trabajadora del SMN explicó que el humo podría continuar en el AMBA si persiste en incendio y el viento proveniente del este, al mismo tiempo que pronosticó que esas condiciones están dadas para su persistencia, y destacó que la actuación de las defensas civiles y bomberos de Uruguay sobre el incendio en San José será clave para el cese de dicho fenómeno en el Conurbano bonaerense.
En lo que respecta a los contaminantes generados por el humo, la Secretaría de Ambiente de CABA, subrayó que por el momento “se encuentran por debajo de los límites admisibles”, por lo que “no es probable la aparición de síntomas adversos, aún en la población más sensible”.
Cabe recordar que, en febrero y marzo de este año, en medio de una ola de calor extremo, los vecinos del Conurbano bonaerense, Entre Ríos y Santa Fe, también habían reportado humo y olor a quemado, debido a los incendios intencionales de pastizales en la zona sur del Delta del Paraná.
La quema de humedales en el Delta del Paraná, está catalogado como uno de los peores desastres ecológicos de la región, donde la consecuencia más visible es la destrucción de la flora y la fauna, aunque también los vecinos afectados denuncian graves consecuencias en la salud de la población.
Según un informe de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), dichos incendios intencionales, son tan dañinos que generan un “incremento a corto y largo plazo de padecimientos respiratorios y cardiovasculares”, en niños, adultos mayores y mujeres embarazadas, e incluso en personas sanas.
Cabe recordar que, frente a estas situaciones, diversas organizaciones socioambientales y equipos de expertos, reclaman por la sanción de una Ley de Humedales, con el objetivo de regular las actividades productivas que se realizan en estas áreas y desincentivar las quemas intencionales, además de brindar más herramientas para sancionar a los responsables.
Los humedales, que ocupan cerca del 21 por ciento de la superficie del territorio argentino, son fundamentales para la vida, sobre todo en este momento de crisis climática que atraviesa el mundo en general, ya que son grandes reservorios de agua dulce, amortiguan los impactos de las lluvias, controlan la erosión y contribuyen a reducir el carbono.





