Las exportaciones argentinas registraron un leve crecimiento del 1,9% en 2024, según un estudio realizado por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Sin embargo, los productos con valor agregado no muestran una mejora significativa y se proyecta una nueva caída para este año.
El Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA informó que Argentina exportó bienes por un total de 79.700 millones de dólares en 2024, lo que representó un crecimiento anual del 19%. En tanto que, las exportaciones de bienes diferenciados, que requieren mayor sofisticación y valor agregado, apenas aumentaron 1,9% con respecto a 2023 y se ubicaron por debajo de los niveles de 2022.
El informe del instituto dividió las exportaciones en dos grupos: productos no diferenciados, que incluyen commodities, y productos diferenciados, que abarcan manufacturas de mayor complejidad. En el primer caso, el crecimiento alcanzó el 13,6% respecto de 2022, con un incremento de 7.300 millones de dólares impulsado por el sector de cereales y oleaginosas, así como por la producción de hidrocarburos en Vaca Muerta y la puesta en marcha del Gasoducto Perito Moreno.
En contraste, las exportaciones de bienes diferenciados mostraron una evolución muy modesta. Al respecto, Federico Vaccarezza del Observatorio de Economía de Industriales Pymes Argentinos (IPA), afirmó que “Argentina es el país menos productivo de la región en materia de productividad exportadora, solo superado por Venezuela” y agregó: “Produce y exporta las mismas cantidades y valores que en 2014”.

Además, el economista señaló que, mientras la producción exportadora de Brasil se duplicó en la última década, en Argentina se mantuvo sin variaciones. “Esto no es un problema de un gobierno, sino que es un problema estructural que nadie está dispuesto a resolver de fondo”, advirtió.
El leve aumento en las exportaciones de bienes diferenciados se debió, principalmente, a dos rubros: alimentos y vehículos, ambos vinculados al intercambio comercial con Brasil. En ese sentido, el informe del IIEP destacó que la suba estuvo relacionada directamente a una mayor demanda del país vecino, y no una mejora en la competitividad de los productos argentinos.
El informe concluyó que, de mantenerse estas tendencias, Argentina se encamina hacia una mayor primarización de su canasta exportadora, con una dependencia creciente de las materias primas y una menor diversificación productiva, lo que incrementaría la vulnerabilidad del país ante eventuales crisis internacionales y dificultaría el desarrollo de largo plazo.
El agro, la energía y la minería impulsan las exportaciones
Si bien el IIEP proyectó un crecimiento del 4,2% en las exportaciones para este año, los expertos advierten que ese avance se concentrará en los productos no diferenciados. Según los pronósticos, los bienes primarios crecerán 6,9% y aportarán 4.263 millones de dólares adicionales, con el agro, la energía y la minería como sectores clave.
En tanto, el trigo, la soja y la carne vacuna aparecen como los productos con mejores perspectivas, aunque las condiciones climáticas adversas o el endurecimiento de los aranceles chinos podrían afectar estos envíos.
En el sector energético, la reactivación del oleoducto trasandino para la exportación de petróleo a Chile y la ampliación del sistema de transporte Oldelval hacia Puerto Rosales generarían mayores ingresos, aunque podrían verse demorados por imprevistos en las obras. En minería, la reducción de retenciones a la exportación de oro y el desarrollo de nuevos proyectos de litio sumarían divisas, aunque la baja en los precios internacionales del litio podría moderar el impacto positivo.
El escenario es muy distinto para las exportaciones de bienes diferenciados ya que el IIEP prevé una caída del 5,1% en este segmento, lo que representaría una reducción de 929 millones de dólares. Aunque la agenda de desregulación del Gobierno podría mitigar en parte este efecto, no alcanzaría para revertir la tendencia. “El cálculo negativo responde principalmente a la apreciación cambiaria esperada para 2025, que limitará la competitividad de los exportadores”, explicó el informe.
El economista de Fundar, Tomás Canosa, explicó que la apreciación cambiaria afecta más a los productos diferenciados, ya que “Argentina compite con todos los países del mundo” en este segmento. Además del tipo de cambio, el experto mencionó otros factores que limitan la competitividad de los bienes industriales, como la dificultad para acceder a financiamiento, la carga impositiva, la estructura regulatoria y la baja escala del mercado interno.

En relación con las políticas de desregulación del Gobierno nacional, Canosa consideró que pueden ser positivas, pero solo si se acompañan de medidas estructurales para fortalecer la competitividad de la industria. En esa línea, Vaccarezza coincidió en que “no es una cuestión de desregular, sino de quitar impuestos distorsivos, estimular el crédito productivo, alentar la inversión y tener un régimen cambiario normal”.







