Luego de renunciar como miembro de la Corte Suprema de Justicia, el catedrático Manuel García-Mansilla defendió su designación, que había sido efectuada por decreto por el presidente de la Nación, Javier Milei, para ocupar una de las vacantes disponibles en el Máximo Tribunal.
En ese sentido, García Mansilla consideró que el nombramiento en comisión “constituye una herramienta legítima”, que evita prolongar artificialmente el funcionamiento incompleto de la Corte Suprema de Justicia, que hasta diciembre pasado contaba con solo tres miembros.
“Es francamente sorprendente que se naturalice la existencia de una vacante sin cubrir durante un lapso tan prolongado”, alegó el magistrado, tras explicar que aceptó el nombramiento con la convicción de que la falta de integración del tribunal era un grave problema institucional “que requería una solución urgente”.
Vale recordar que, la renuncia de García Mansilla fue presentada la semana pasada, luego de que la Cámara de Senadores desestimara su nombramiento como miembro del máximo tribunal vía decreto.

Sin embargo, fue este viernes cuando García Mansilla rompió el silencio y sostuvo que se vio “en la obligación de realizar algunas aclaraciones necesarias para preservar la verdad de los hechos y la integridad del proceso constitucional”.
Entre sus principales argumentos, el jurista desmintió haber afirmado que nunca aceptaría una designación por decreto. Según explicó, sus declaraciones durante la audiencia pública en el Senado fueron sacadas de contexto.
“Manifesté ese día, en respuesta a una pregunta específica de la senadora Anabel Fernández Sagasti, una reflexión en retrospectiva sobre el decreto 83/15 dictado en 2015. Allí dije que no hubiera aceptado un nombramiento en comisión y aclaré que esa reflexión la hacía ‘con el diario del lunes’”, expresó el magistrado.
No obstante, García Mansilla subrayó que su comentario fue realizado sobre “el contexto puntual de 2015, no como una declaración sobre la improcedencia general de las designaciones en comisión” y remarcó que “así lo interpretaron los propios senadores presentes en participaciones posteriores en la audiencia”.

Por todo ello, el ex integrante de la Corte Suprema de Justicia apuntó contra la Cámara Alta, al señalar que durante el tratamiento de su pliego hubo “graves errores, tergiversaciones y falsedades” en los dictámenes que se debatieron en comisiones legislativas, además de irregularidades reglamentarias en el proceso que derivó en el rechazo de su candidatura.
De esta manera, García Mansilla dejó en evidencia el malestar que provocó el rechazo legislativo a su postulación, y cerró su breve paso por la Corte Suprema de Justicia en medio de un clima de tensión entre el Ejecutivo y el Congreso por la cobertura de vacantes en el máximo tribunal.
Vale recordar que, la designación de García Mansilla se formalizó el pasado 25 de febrero con su nombramiento por decreto y una jura discreta dos días más tarde. Desde un principio, su designación generó rechazos por parte de la oposición parlamentaria, que cuestionó la falta de acuerdo del Senado como una violación al artículo 99 de la Constitución Nacional.
La situación terminó de tensarse el jueves pasado, cuando la Cámara alta votó en contra de su pliego por una abrumadora mayoría de 51 votos negativos y apenas 20 positivos. Ese mismo día, el juez Ramos Padilla hizo lugar a una medida cautelar solicitada por el abogado Jorge Rizzo y el constitucionalista Andrés Gil Domínguez, en la que ordenó a García Mansilla abstenerse de dictar sentencia.
“La falta de acuerdo del Senado de la Nación no puede ser soslayada ni sustituida por una decisión del Poder Ejecutivo”, escribió Ramos Padilla en su resolución, donde también advirtió que ese aval legislativo es “condición esencial para la validez del nombramiento”.
Qué pasa en la Corte con la salida de García Mansilla
Con la salida de García Mansilla, la Corte Suprema volverá a quedar con tres integrantes: Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti. El mismo destino corrió el pliego del juez federal Ariel Lijo, que fue rechazado en la misma sesión por falta de respaldo de sus pares para tomarse licencia y asumir.
En la previa, el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, reconoció que hubo un intento del Ejecutivo de evitar la sesión: “A nadie le gusta perder”, se limitó a decir, sin confirmar si el pedido llegó desde la vicepresidencia o el entorno directo de Milei.





