El domingo, el Frente de Izquierda – Unidad (FIT-U) sufrió un fuerte retroceso en las elecciones legislativas 2025 de la provincia de Buenos Aires, ya que no logró superar el piso del 8,33% que necesitaba obtener en municipios clave del Conurbano bonaerense como La Matanza, Merlo y José C. Paz, y perdió las seis bancas que había conseguido en 2021.
De esta manera, la Izquierda, que tiene como principales referentes nacionales a Nicolás del Caño y Myriam Bregman, quedará sin representación en los concejos deliberantes de esos distritos a partir de diciembre de este año, en un escenario en el que el voto se polarizó entre Fuerza Patria y La Libertad Avanza, que concentraron más del 80% de los sufragios.
Es que, en el proceso electoral del pasado domingo, no solo se definieron bancas en la Legislatura bonaerense sino también una parte importante de los concejos deliberantes municipales. Allí, el FIT-U experimentó un retroceso considerable que contrasta con el avance que había logrado hace cuatro años, cuando había obtenido representación en tres de los distritos más poblados del Gran Buenos Aires.
En 2021, la izquierda había conquistado seis bancas: Olga Yolanda Ortigoza y Ana Irene Paredes Landman en La Matanza, Valeria Bibiano y Anabela Colli en José C. Paz, y Romina Ruocco y Susana Verón en Merlo. Esas bancas representaban un hito para el espacio, que había logrado instalar referentes en municipios donde la disputa política suele estar dominada por el peronismo y por fuerzas vecinalistas.
Sin embargo, en la elección de este año el FIT-U perdió más de 245 mil votos en la provincia de Buenos Aires, lo que implicó no alcanzar el umbral requerido para mantener representación. En La Matanza apenas obtuvo un 4,15%, en José C. Paz un 5,74% y en Merlo un 6,95%, cifras insuficientes para garantizar el ingreso de concejales, ya que el piso era del 8,33%.

Así, la falta de representación en los concejos deliberantes significa un retroceso estratégico, porque se trata de los organismos legislativos municipales donde se elaboran ordenanzas, se aprueban presupuestos, se definen obras públicas y se fiscaliza la gestión de los intendentes. Allí, la izquierda había logrado dar visibilidad a reclamos de trabajadores precarizados y sectores populares que, en la próxima etapa, perderán esas voces en el recinto.
De todos modos, la izquierda logró salvar parte de su presencia institucional en la Legislatura bonaerense. Con un 5,66% en la Tercera sección electoral, los candidatos del FIT-U superaron por poco el piso del 5,35% que necesitaban para ingresar a Diputados y obtuvieron dos bancas en Diputados para del Caño y Mónica Schlotthauer. Aun así, los resultados fueron menores a los de 2021, cuando habían cosechado cerca de 80 mil votos más en esa región.
En términos generales, el FIT-U obtuvo 353.287 votos en la provincia de Buenos Aires, equivalentes a un 4,37%, lo que lo ubicó en cuarto lugar, por detrás de Fuerza Patria, La Libertad Avanza y Somos Buenos Aires. Este desempeño encendió alertas en el espacio de cara a las elecciones nacionales de octubre, en las que deberá retener las bancas que actualmente ocupan Del Caño y Romina del Plá en el Congreso.
El contraste con el resultado provincial es marcado: Fuerza Patria se consolidó como la primera lista con el 44,87% de los votos, lo que le permitió sumar cinco nuevos legisladores (tres senadores y dos diputados), mientras que La Libertad Avanza alcanzó el 37,7% y se aseguró nueve bancas más (tres en el Senado y seis en Diputados). En ese escenario de polarización, el espacio de izquierda vio reducida su capacidad de incidir en la política municipal.
La izquierda frente a un nuevo desafío electoral
El retroceso del FIT-U en el Conurbano bonaerense refleja un cambio en el mapa político provincial, donde la disputa se concentró en los dos principales bloques, dejando menos espacio para terceras fuerzas, por lo que desde el frente reconocen que el desafío inmediato será sostener las bancas nacionales en las elecciones de octubre.

Nicolás del Caño, que volverá a ser candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, llamó a redoblar los esfuerzos militantes y advirtió que la aplicación de la Boleta Única de Papel (BUP) en todo el país podría incidir en la visibilidad de las listas de la izquierda. “Hay que reforzar la campaña en la calle para que no se diluya la alternativa que representamos”, sostuvo en declaraciones recientes.
La pérdida de bancas en los concejos también tiene un componente simbólico, porque eran espacios de referencia en distritos donde la izquierda había construido presencia territorial. En La Matanza, por ejemplo, las concejalas impulsaron debates sobre urbanización y vivienda, en Merlo se habían centrado en el transporte y en José C. Paz, en la situación de los trabajadores de la salud.
Sin embargo, la elección de septiembre confirmó que la izquierda quedó relegada en el terreno municipal, aunque mantuvo cierto nivel de representación en la Legislatura bonaerense, lo que abre una nueva etapa marcada por el desafío de sostener sus principales figuras en el Congreso y de rearmar su base territorial en los municipios más populosos de la provincia.





