Tras la nueva ruptura de la Unión Cívica Radical (UCR) en la Cámara de Diputados bonaerense, con la que los legisladores que responden a Martín Lousteau confirmaron su alineación con los de Facundo Manes, el esquema opositor en el recinto legislativo volvió a modificarse. El abadismo perdió poder frente a las intenciones del PRO y de los libertarios de consolidarse como segunda minoría de la Cámara baja provincial.
Es que, en el marco de la interna que atraviesa la UCR en la provincia de Buenos Aires rumbo a la elección partidaria del 6 de octubre, los diputados bonaerenses Pablo Domenichini y Belén Malaisi, ambos enrolados en el espacio Evolución del senador nacional Martín Lousteau, pasarán a conformar un nuevo bloque con los legisladores de la bancada Acuerdo Cívico (UCR-GEN), que preside el manesista Claudio Frangul.
De esta manera, con la llegada de los dos dirigentes de Evolución, la bancada de Manes en Diputados quedó con 8 miembros: Claudio Frangul, Matías Civale, Viviana Dirolli, Natalia Dziakowski, Nazarena Mesías, Julio Pasqualin y las dos flamantes incorporaciones Pablo Domenichini y Belén Malaisi.
“Con esta nueva conformación, este bloque se consolida como el espacio con la mayor cantidad de diputados radicales en la Legislatura, reflejando el fortalecimiento del radicalismo tanto a nivel provincial como nacional”, sacaron pecho, mediante un comunicado, desde la bancada Acuerdo Cívico (UCR-GEN).
Efectivamente, en línea con el texto publicado por el espacio conducido por Frangul, con el arribo de Domenichini y Malaisi el manesismo de Diputados le arrebató dos alfiles al bloque UCR+Cambio Federal, bancada que quedó con 7 miembros conducidos por Diego Garciarena, que responde de manera directa al titular saliente de la UCR bonaerense, Maximiliano Abad.

Además de estos corrimientos, la semana pasada el bloque UCR+Cambio Federal se vio perjudicado tras el fallecimiento de Lorenzo Natali, que formaba parte de la bancada de Garciarena, debido a que será reemplazado por el dirigente del PRO del santillismo, Gustavo Coria.
Justamente, con la balanza radical del lado de Acuerdo Cívico (UCR-GEN) y con la interna boina blanca a punto caramelo, tanto el PRO como La Libertad Avanza y el PRO Libertad comienzan a ver el camino allanado para pelear en solitario el rol de segunda minoría y compartir el liderazgo opositor en la Cámara de Diputados bonaerense frente a la primer minoría peronista, que tiene 37 miembros.
En esta carrera, por el momento la posta la tiene el PRO ya que, con la incorporación de Coria, la bancada liderada por Agustín Forchieri tendrá 13 bancas, por delante de las de las 8 del bloque Acuerdo Cívico (UCR-GEN), de las 9 de los libertarios dialoguistas Unión, Renovación y Fe, de las 7 de la bancada UCR+Cambio Federal, de las 6 de La Libertad Avanza, de las 5 del PRO Libertad y de las 3 de la Coalición Cívica. Muy por detrás, quedan los dos escaños de la Izquierda, y los dos monobloques liberales, de Guillermo Castello y Jazmín Carrizo, que reporta a Carolina Píparo.
No obstante, la idea de La Libertad Avanza y el PRO Libertad es forjar un mega bloque libertario que reúna en la Legislatura bonaerense a las expresiones del presidente de la Nación, Javier Milei, y de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. De suceder esto, no les alcanzaría para superar al PRO ya que agruparían 11 integrantes y tienen serias dificultades para abrochar a los monobloquistas liberales, Castello y Píparo.

La quimera libertaria de pelearle la segunda minoría al PRO en la Cámara baja provincial presenta el escollo de Castello y de Carrizo, que se muestran renuentes a integrarse a una sola bancada en principio comandada por el mileísta Agustín Romo, por quien pidió el todopoderoso asesor presidencial Santiago Caputo. “Nos salen demasiado caros los dos“, admitió una fuente legislativa consultada por este medio.
La otra amenaza tanto para La Libertad Avanza y para el PRO en Diputados, era que los dos bloques radicales regresen a la unificación y dejen de estar separados. De haber ocurrido esto, el espacio habría quedado con 16 integrantes, mucho más que el PRO y ni que hablar que la bancada mileísta-bullrichista. Pero el salto de Domenichini y Malaisi va en el sentido contrario.
A diferencia de Diputados: cómo está el radicalismo en el Senado
A contramano de lo que sucede en Diputados, en el Senado bonaerense el radicalismo funciona en una sola expresión compuesta por 8 legisladores, que es comandada por Agustín Maspoli y que está alineada al oficialismo de la UCR, es decir a Maximiliano Abad. En este sentido, como el manesismo no está presente en la Cámara alta, la ruptura en el otro recinto legislativo no tiene impacto.

En el Senado bonaerense, Unión por la Patria es cómodamente la primera minoría con sus 21 legisladores. Es seguido por los 9 miembros del PRO, los 8 del bloque UCR-Cambio Federal, los 3 de La Libertad Avanza, los 3 libertarios dialoguistas, y el monobloque piparísta de Betina Riva.
De todas formas, pese a que el peronismo tiene un número ampliamente mayor al de los otros bloques, en el último tiempo las bancadas opositores le pusieron trabas al tratamiento de diversas iniciativas ya que el oficialismo no puede llegar al quórum por sus propios medios. En este contexto, el radicalismo tiene un papel trascendental ya que sus 8 votos condicionan directamente al bloque de Unión por la Patria.





