El Senado bonaerense otorgó media sanción al proyecto de la legisladora bonaerense, Amira Curi, que pide declarar como ciudadano ilustre al histórico dirigente peronista de La Matanza y ex secretario legislativo de la Cámara alta, Luis Rolando “El Flaco” Lata, quien falleció el pasado 30 de enero.
“Hizo de La Matanza su lugar en el mundo, siendo protagonista de la construcción del peronismo matancero en tiempos difíciles, cuando sostener las banderas implicaba coraje y convicción, símbolo de resistencia frente a la dictadura cívico- militar, nunca abandonó la militancia ni la lealtad, aún en los tiempos más oscuros”, señaló Curi.
En 1983 con la vuelta de la democracia, Lata asumió su banca en el Honorable Concejo Deliberante (HCB) del distrito matancero y consolidó un perfil político propio, forjado en la cercanía con los vecinos y en la defensa inclaudicable de las luchas populares.
Según recordó en los considerandos de la iniciativa la senadora bonaerense, la amistad con Alberto Balestrini marcó un punto de inflexión en la trayectoria política de El Flaco. A partir de ese vínculo de confianza y militancia compartida, Lata se incorporó de lleno al trabajo legislativo en la Cámara de Diputados de la Nación.

Allí, Lata desarrolló gran parte de su vida pública, aportando no solo su experiencia política y su mirada estratégica, sino también un sólido conocimiento técnico puesto siempre al servicio del proyecto nacional y popular.
“En sus últimos años, El Flaco se desempeñó como secretario legislativo de la Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires, donde fue compañero, amigo y maestro de quienes tuvimos la suerte de compartir su trabajo y su compromiso”, amplió la senadora bonaerense.
Así, desde su rol técnico y político, Lata acompañó distintos procesos institucionales del peronismo bonaerense, manteniendo un perfil bajo pero sostenido, basado en el conocimiento del funcionamiento parlamentario y en la construcción de consensos dentro del recinto.
Sin embargo, la vida de Lata no se reducía solo a la política. “Siempre sintió al rock como una manera de afrontar la vida, un espacio desde donde resistir y reconstruirse. Tras la muerte de su hija María Victoria, Mavi, en 1999, descubrió en las canciones y poesías que ella había dejado un motivo para seguir adelante. Así nació la banda MAVIROCK”, destacó Curi.
Desde comienzos de la década del 2000, Mavirock se presentó en escenarios del oeste del Gran Buenos Aires, con una estética y un sonido asociados al legado de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Con el paso de los años, la banda grabó cuatro discos y avanzaba en la producción de un quinto, manteniendo una identidad independiente y autogestiva.
La experiencia musical de Lata estuvo atravesada por una lógica solidaria: los ingresos obtenidos por presentaciones y materiales discográficos fueron destinados a causas sociales, hospitales y comedores comunitarios. En ese marco, el dirigente sostuvo siempre una separación explícita entre su actividad política y su proyecto artístico, al que concibió como una expresión cultural, popular y colectiva, más allá de su figura personal.
“En Lata convivieron dos vidas que se complementaban y se potenciaban: el secretario legislativo y el rockero; el militante peronista y el cantante de Mavirock; el funcionario y el papá de Mavi. Una vida íntegra, intensa y comprometida, que deja una huella imborrable en La Matanza y en todos los que tuvimos la suerte de conocerlo”, concluyó Curi en los considerandos del texto.





