Este mediodía, los trenes metropolitanos retomaron su servicio habitual, luego de que los trabajadores del gremio La Fraternidad decidiera levantar la medida que había afectado a los usuarios desde este lunes y por 24 horas, luego de implementar el “trabajo a reglamento”, es decir la limitación de la velocidad de circulación a un máximo de 30 kilómetros por hora, con el objetivo de exigirle al Gobierno nacional mayores medidas de seguridad.
Es que, según aseguran los trabajadores ferroviarios, las vías y maquinarias con las que trabajan a diario están en emergencia, y no sólo ponen en riesgo la vida de los propios choferes de trenes, sino también de los miles de pasajeros que a diario se transportan de un lado al otro en los vagones.
Por eso, los conductores de las formaciones mantienen una velocidad que no supera los 30 kilómetros por hora, lo que generó en primera instancia una serie de demoras en las partidas, y luego cancelaciones al superponerse los horarios, especialmente en los horarios en que el movimiento es más intenso por la ida al trabajo o la vuelta a casa.
La medida fue informada por el sindicato de La Fraternidad, liderado por Omar Maturano, a través de folletos que fueron repartidos en las distintas estaciones que reclaman de manera explícita “mayores condiciones de seguridad”, y advierten que, debido a la “emergencia ferroviaria” declara por el Gobierno de Javier Milei, están “ante una de las peores crisis ferroviarias”.

En esa línea, el folleto que repartieron los choferes de trenes agrupados en La Fraternidad, solicita con suma urgencia los repuestos, las reparaciones y las obras necesarias en las vías para garantizar la seguridad y el confort a los pasajeros y trabajadores, así como también la actualización del sistema de comunicación y señales.
Por caso, desde el Gobierno nacional consideraron como “extorsivas” las medidas de fuerza adoptadas por los trabajadores, y las atribuyeron a la intención de negociar “un aumento salarial superior al que se firmó con el resto de los sindicatos ferroviarios”, según indicaron fuentes gubernamentales.
Al mismo tiempo, desde Casa Rosada aseguraron que “esta vez no tomaron la decisión de ir a un paro, pero realizan la medida de reducir la velocidad de los trenes a 30 kilómetros por hora, que es lo que más jode a la gente, con la excusa de que el sistema ferroviario está en emergencia”.
En ese sentido, desde el Gobierno señalaron: “Claro que el sistema está en emergencia ferroviaria y por eso decidió en mayo declararlo en emergencia con un presupuesto complementario de 1.3 billones de pesos. Pero el estado calamitoso es de hace muchos años y producto del manejo de gobiernos que no invirtieron en vías ni señales ni repuestos ferroviarios, con tal de destinar recursos a obras para propaganda política”.

En tanto, fuentes cercanas a Milei destacan que Maturano “tenía a su representante en el gobierno de Alberto Fernández”, que era el subsecretario de transporte ferroviario, Agustín Special, sindicalista de La Fraternidad, y no cumplió con su rol durante de gestión del área, que debí velar por la seguridad operacional de los trenes.
“Este Gobierno nacional no va ceder ante las extorsiones sindicalistas que para no perder sus intereses ponen en el medio de los reclamos a la gente. Contrario al 80% del sector ferroviario, con quien firmamos paritaria el viernes y se les dio 3,5% de aumento salarial entre noviembre y diciembre”, afirman desde la administración libertaria.
Sin embargo, los trabajadores de los trenes aseguran que la medida de fuerza nada tiene que ver con un intento de apelar a una mejora salarial, sino que es un reclamo íntegro por nuevas y mayores medidas de seguridad. “Nos vemos en la obligación de extremar las precauciones en la circulación de trenes por su seguridad y el cuidado de nuestra herramienta de trabajo”, escribieron.
Continúa la medida de fuerza de La Fraternidad: el comienzo del conflicto
Cabe recordar que, el pasado 10 de mayo, el secretario General de La Fraternidad Omar Maturano aseguró que el descarrilamiento del tren de la línea San Martín, en el barrio porteño de Palermo, fue producto de la falta de inversión que hay en el sector y responsabilizó a los “órganos de control” del Gobierno nacional por el accidente.
“Hay robo de cables de alta tensión, hace 10 días que estamos trabajando sin señalamiento, debido a la degradación en el ferrocarril y la falta de seguridad”, señaló el Secretario General y agregó: “Estamos trabajando a ciegas. No arreglan los trenes porque no hay plata”.

En esta línea, Maturano aseguró que en los últimos días los trabajadores de los trenes le enviaron dos cartas documento al secretario de Transporte, Franco Mogetta, en las que detallaron la situación de los ferrocarriles y lo que se “necesita para que los trenes circulen con seguridad”, pero aclaró que no obtuvieron respuesta por parte del Gobierno nacional.
“Está pasando en los privados como Metrovías, en el San Martín, en el Roca, el Sarmiento, hay coches casi abandonados, como 60 locomotoras en desguace. En todas las líneas se corre como día sábado porque no hay plata, no hay combustible, no hay cables”, sostuvo Maturano.
Por caso, el reclamo de los trabajadores ferroviarios se dio luego de que esa misma mañana, un tren del Ferrocarril San Martín descarrilara en Palermo tras lo chocar contra otra locomotora y un furgón vacío a la altura de Dorrego y Figueroa Alcorta, dejando 30 personas heridas en hospitales de cercanía y alrededor de 50 y 70 evacuadas.





