El Gobierno nacional confirmó que intervendrá de manera directa en el mercado cambiario para frenar la escalada del dólar en plena recta final de la campaña electoral. El secretario de Finanzas, Pablo Quirno, fue el encargado de comunicar la medida a través de las redes sociales.
“El Tesoro Nacional anuncia que a partir del día de la fecha participará en el mercado libre de cambios con el fin de contribuir a su liquidez y normal funcionamiento”, escribió el funcionario nacional. Hasta el momento, el esquema de bandas de flotación fijado junto con el Fondo Monetario Internacional (FMI) establecía que el Banco Central podía intervenir únicamente si la divisa alcanzaba el techo, ubicado actualmente en $1.470. Sin embargo, el Tesoro decidió salir a vender dólares antes de ese límite, en un intento por estabilizar los precios tras dos meses de volatilidad.
El “Mercado Único y Libre de Cambios” (MULC), el que acuden exportadores a vender divisas y los importadores a comprarlas, fue el escenario elegido para la intervención. Allí, en las últimas jornadas, la presión compradora había llevado la cotización del dólar mayorista a un récord de $1.385, encendiendo las alarmas en el equipo económico.
Según trascendió, el Tesoro cuenta con un colchón de alrededor de US$ 1.700 millones depositados en el Banco Central, que hasta el momento estaban reservados para el pago de vencimientos de deuda. Serán esos fondos los que se utilizarán para la nueva estrategia cambiaria y los analistas advierten que si el mercado percibe debilidad política detrás de la medida, podría desatarse una corrida difícil de controlar.
En paralelo, el dólar mayorista se ubicaba en $1.370 poco antes del tuit de Quirno, y tras el anuncio descendió hasta los $1.365. En el Banco Nación la divisa cayó a $1.375, mientras que el dólar tarjeta retrocedió a $1.787,50. El MEP se negoció en $1.365,56 y el contado con liquidación en $1.371,04, con bajas cercanas al 1%. En contraste, el blue subió a $1.370.

Hasta ayer, regía el sistema de bandas de flotación que había reemplazado al crawling peg en abril. Ese mecanismo fijaba un piso de $1.000 y un techo de $1.400, ajustables mensualmente un 1%. El objetivo era darle previsibilidad al mercado y al mismo tiempo limitar la discrecionalidad del Banco Central.
Sin embargo, la intervención anunciada por Quirno suspende en la práctica ese esquema. Ya no será el BCRA el que actúe al tocarse los límites de la banda, sino el Tesoro el que participe con ventas directas en el MULC, aun cuando el dólar mayorista se ubique por debajo del techo.
El BCRA absorbió pesos, antes de la licitación del Tesoro
En agosto, el BCRA puso en vigencia un endurecimiento del régimen de encajes y mayores controles sobre la posición en dólares de las entidades financieras, en una jugada destinada a absorber liquidez y contener la presión sobre el tipo de cambio en la previa electoral. Las medidas, formalizadas a través de la Comunicación “A” 8302 permanecerán vigentes hasta el 28 de noviembre.
En paralelo, el BCRA modificó la forma de calcular el encaje: ya no se tomará un promedio mensual, sino que se exigirá su cumplimiento diario. Si bien se permitirá compensar incumplimientos puntuales en el mes, el margen será más acotado. También se endurecieron las multas: el castigo por no cumplir con los encajes o exceder la posición en moneda extranjera pasará a ser tres veces la Tasa Mayorista de Argentina (TAMAR), al duplicar la penalidad vigente.

El objetivo declarado es evitar que los pesos excedentes, tras la reciente licitación de deuda, que apenas logró renovar el 61% de los $15 billones que vencían, se canalicen al mercado cambiario. La estrategia apunta a garantizar que esos fondos se redirijan a la nueva colocación del Tesoro prevista para el lunes, en la que se ofrecerán títulos ajustados a la TAMAR y con vencimiento el 28 de noviembre, destinados exclusivamente a bancos.





