A un año de su fallecimiento, el Senado bonaerense reconoció a Miguel Ángel Russo

El Senado bonaerense aprobó un proyecto de ley para declarar ciudadano ilustre a Miguel Ángel Russo, ícono del fútbol argentino.

En su sesión de esta semana, el Senado bonaerense avanzó con un pedido del legislador de Marcelo “Chuby” Leguizamón, para declarar ciudadano ilustre de la provincia de Buenos Aires a Miguel Angel Russo, el reconocido exfutbolista y director técnico argentino campeón nacional y continental. El homenaje llega exactamente en el primer aniversario de su fallecimiento, el 8 de octubre de 2025.

Miguel Ángel Russo nació el 9 de abril de 1956 en la ciudad de Lanús, y dio sus primeros pasos en el fútbol en las divisiones inferiores del Club Estudiantes de La Plata, donde transitó sus 14 años de carrera siendo un mediocampista clave en una época dorada del equipo “pincharrata”.

En sus 420 partidos oficiales, ocupó un lugar trascendental como corazón del combinado albirrojo, posición en la que formó parte del mítico equipo dirigido por Carlos Salvador Bilardo que se coronó campeón del Torneo Metropolitano 1982, y el Nacional 1983, donde el DT ya era Eduardo Luján Manera.

Su participación en ese Estudiantes de La Plata, que formaba con jugadores de la calidad de Alejandro Sabella, José Luis “Tata” Brown, Marcelo Trobbiani o José Daniel “Bocha” Ponce, entre otros, le valió a Russo ser convocado a la Selección Argentina para disputar las eliminatorias rumbo a México 1986. Sin embargo, una lesión en la rodilla a comienzos del año mundialista le impidió llegar en condiciones físicas óptimas para ser considerado en la lista final de Bilardo.

Russo es ídolo de Estudiantes: jugó sus 14 años de carrera allí y lo ascendió en 1995.
Russo es ídolo de Estudiantes: jugó sus 14 años de carrera allí y lo ascendió en 1995.

Una vez retirado como jugador, inició su carrera como director técnico en Lanús, donde quedó en la memoria de los hinchas granates al ganar dos ascensos, uno en 1990 y otro en 1992. Entre 1994 y 1995 dirigió a Estudiantes, el club de sus amores, al cual ayudó en uno de sus peores momentos económicos y deportivos al lograr el tan ansiado regreso a Primera División, una campaña histórica con un récord de puntos inédito para la época.

Además de pasos por Chile y México, Russo es recordado de buena forma por los fanáticos de Rosario Central, dado que lideró al equipo en el mítico clásico 4 a 0 contra Newells en 1997 y lo sacó de la zona de descenso en 2003. En 2005, el lanusense volvió a quedar en la retina de un equipo, esta vez en Vélez Sarsfield, donde se sacó la espina y salió campeón por primera vez, con la obtención del Clausura.

En 2006 pegó un salto en su carrera y se incorporó a Boca Juniors, donde se consagró campeón de la Copa Libertadores 2007, el último torneo continental del xeneize. Luego de pasos desapercibidos por Racing, Estudiantes y Velez, y una nueva etapa donde ascendió a Rosario Central, Russo emigró a Millonarios de Colombia, donde ganó dos títulos.

Su vida deportiva casi se trunca debido a la aparición de un cáncer a fines de 2017. Horas después de haberse realizado la quimioterapia, y a pesar de la recomendación médica de no hacerlo, Russo estuvo presente en la raya técnica para comandar a Millonarios hacia el campeonato colombiano.

En 2020, inició su segunda etapa en Boca Juniors, donde ganó la Superliga 2019-20 frente a River Plate y la Copa de la Liga. Tras ser despedido en 2021 por una serie de malos resultados y luego de una aventura en Arabia Saudita, en 2022 nuevamente fue contratado por Rosario Central, a quien en un año siguiente lo transformó en campeón argentino.

También dirigió a San Lorenzo entre octubre de 2024 y junio de 2025, mes en el que concretó su tercer ciclo en Boca Juniors, caracterizado por su participación en el Mundial de Clubes. Sin embargo, en octubre de ese año el avance de su enfermedad terminó cortando su mandato en la dirección técnica, dejando a Boca en las primeras posiciones del campeonato que, casi por obra del destino, terminaría ganando su tan querido Estudiantes de La Plata.

“Russo encarnó una pedagogía del deporte: promovió juveniles, protegió a sus planteles en la adversidad, defendió el juego como proyecto colectivo y ejerció un liderazgo sobrio y respetuoso. Su lucha pública contra la enfermedad, a la que enfrentó con coraje, trabajando hasta los últimos momentos de su vida, dejó una consigna que trascendió camisetas y fronteras: ‘Esto se cura con amor’. Una síntesis de su humanidad y de la red afectiva que supo construir en cada institución que dirigió. Ese mensaje ya se convirtió en patrimonio emocional de la comunidad futbolera latinoamericana con paso a la inmortalidad”, destacó Leguizamón en su propuesta.

Boca Juniors fue la segunda casa de Russo: con ellos ganó la Libertadores 2007 y fue su último club dirigido.

El proyecto de Leguizamón para reconocer a Miguel Ángel Russo

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