El presidente, Javier Milei, mantuvo este jueves un encuentro en Casa Rosada con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en el marco de una visita privada que la dirigente española realizó a la Argentina, tras pasar unos días de descanso en Uruguay. La reunión se dio en un contexto de afinidad ideológica entre ambos dirigentes y con la situación en Venezuela como uno de los temas centrales del intercambio.
Del encuentro participó también el canciller, Pablo Quirno, quien acompañó al mandatario argentino durante la reunión desarrollada en el despacho presidencial. Según se informó, la crisis venezolana y el reciente operativo de Estados Unidos en el país caribeño formaron parte de la agenda, luego de la detención de Nicolás Maduro en Nueva York.
Milei fue uno de los primeros jefes de Estado en manifestar públicamente su respaldo a la intervención estadounidense. Días atrás, el Presidente celebró la detención del líder chavista y sostuvo que “la Argentina está lista para ayudar en la transición a una Venezuela libre, democrática y próspera” y calificó a Maduro como “un dictador narcoterrorista” con vínculos con organizaciones como Hezbollah, Hamas y las FARC.
Para el Presidente, la salida forzada del mandatario venezolano representa un alivio no solo para la población de ese país, sino también para la región. “Esta franquicia contaminó la región con ideas perversas y siniestras para la libertad. Es una excelente noticia para el mundo libre”, afirmó.
En sintonía con esa postura, Díaz Ayuso se expresó con dureza contra el régimen venezolano. Definió a Maduro como “un dictador que secuestró las urnas y a su pueblo”, al que responsabilizó por “asesinatos, torturas, hambruna y el éxodo de millones de venezolanos” y consideró que la caída del chavismo y el regreso de la democracia representan uno de los hechos políticos más relevantes de los últimos tiempos.

La dirigente española señaló, además, que potencias como China, Irán y Rusia sostuvieron al régimen venezolano mientras obtenían beneficios económicos a través del petróleo y el narcotráfico. “El crimen internacional y los Estados comunistas son perfectos aliados”, afirmó Díaz Ayuso en declaraciones previas a la reunión.
El encuentro en Casa Rosada se inscribe en la estrategia internacional de Milei, orientada a fortalecer vínculos con líderes de derecha y a consolidar un espacio político común frente al progresismo y el socialismo. En una entrevista con CNN en Español, el Presidente había señalado que “ya hay un bloque de diez países” que buscan plantarse “contra el cáncer del socialismo del siglo XXI”.
En el plano local, el respaldo del Gobierno argentino a la postura adoptada en Venezuela es firme, es que, desde el entorno presidencial indicaron que aún no están dadas las condiciones para un proceso electoral libre en ese país, debido a la persistencia de estructuras vinculadas al régimen chavista.
La reunión con Díaz Ayuso fue la primera que ambos mantuvieron en territorio argentino. Los encuentros anteriores se habían desarrollado en Madrid, lo que refuerza la sintonía política entre el Presidente y la dirigente española, en contraste con la distancia institucional que Milei mantiene con el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez.
Antecedentes del vínculo de Milei con el Gobierno español
La relación entre Javier Milei e Isabel Díaz Ayuso se consolidó a lo largo de los últimos dos años con distintos encuentros en la capital española. En junio de 2024, la presidenta madrileña le otorgó al mandatario argentino la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid, en un acto que marcó un fuerte gesto político.

Un año después, volvieron a reunirse en Madrid, en la previa de la participación de Milei en el Madrid Economic Forum. Esos antecedentes explican el pedido de audiencia que Ayuso realizó durante su visita privada a la región.
En contraste, el vínculo del Presidente argentino con el jefe del Gobierno español se mantiene en un nivel mínimo desde que Milei acusó públicamente de corrupción a la esposa del mandatario, Begoña Gómez, lo que generó una escalada de tensiones diplomáticas.





