Autoridades de distintos municipios del interior bonaerense realizaron en Junín un encuentro regional de Defensa Civil en el que acordaron reforzar la coordinación ante posibles contingencias climáticas a modo de anticiparse fenómenos severos como el llamado “Súper Niño”, que modificará las condiciones meteorológicas en gran parte de la provincia de Buenos Aires, y de mejorar la capacidad de respuesta en la zona.
El encuentro reunió a representantes de Junín, Chacabuco, Leandro N. Alem, General Viamonte y Vedia, distritos de la Cuarta sección, y de Colón, perteneciente a la Segunda sección electoral. La agenda estuvo centrada en los mecanismos disponibles para anticipar fenómenos severos y mejorar la respuesta de los municipios, ante un escenario climático que también mantiene en alerta a los productores del campo bonaerense.
Uno de los principales acuerdos estableció un mecanismo de comunicación en tiempo real ante alertas meteorológicas de nivel amarillo o naranja. La iniciativa busca que cada distrito pueda conocer con anticipación la evolución de un fenómeno y preparar sus recursos antes de que alcance a cada localidad.
Bajo esa premisa, la gestión municipal de Junín, que conduce de manera interina el macrista Juan Fiorini, compartió sus protocolos de actuación y las herramientas que utiliza ante emergencias climáticas. “Acordamos informarnos en tiempo real para que cada municipio pueda prepararse adecuadamente antes de que el fenómeno climático llegue a su localidad”, señaló el secretario de Seguridad juninense, Mario Olmedo.
Además, el dirigente local destacó la importancia de sostener este tipo de encuentros de manera periódica para consolidar el trabajo conjunto entre las comunas. Las autoridades acordaron repetir las reuniones cada un mes y medio, con el objetivo de ampliar la coordinación y actualizar los mecanismos de respuesta frente a los fenómenos climáticos que incrementaron su impacto en los últimos años.

La estrategia apunta a reducir el impacto que podrían tener las lluvias intensas sobre las zonas urbanas y rurales, donde el exceso de agua no solo condiciona las cosechas, sino que también puede dejar comunidades prácticamente aisladas por el deterioro de los caminos. En tanto, la conformación de la red regional coincide con las medidas que el gobierno de Axel Kicillof anunció hace algunas semanas ante la posible llegada del denominado Súper Niño.
En agosto pasado, la Provincia lanzó una mesa interministerial con vínculo directo con los 135 intendentes para coordinar tareas de prevención, planificación y respuesta frente a posibles contingencias climáticas.
El escenario también genera preocupación entre las entidades agropecuarias del interior, que desde hace meses advierten sobre los excedentes hídricos y el estado de los caminos rurales en distintos puntos de la provincia. Los reportes oficiales ubican a Benito Juárez, Coronel Pringles, Pehuajó, Olavarría y Tres Arroyos entre los distritos que registran los mayores excesos de lluvia respecto de sus valores habituales, aunque el fenómeno también podría impactar sobre los municipios de la Cuarta sección.
El campo bonaerense alerta por el Súper Niño y reclama obras rurales
En medio de las primeras medidas de las autoridades para mitigar el impacto de los fenómenos climáticos, el campo bonaerense también expresó su preocupación por el riesgo productivo que supone la posible llegada del Súper Niño, en un contexto que ya registra anegamientos y suelos cargados de agua en distintas regiones de la provincia.

“Estamos recontra preocupados porque no estamos en condiciones de afrontar un evento de las características que se están anunciando”, advirtió el presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), Pablo Ginestet.
Si bien los pronósticos no permiten asegurar inundaciones generalizadas ni determinar cuánto lloverá en cada distrito, el panorama aumenta la probabilidad de precipitaciones superiores a las habituales en el noroeste, el centro y el sudeste bonaerense. En ese contexto, las napas cercanas a la superficie, la baja capacidad de absorción de los suelos y las obras hidráulicas pendientes profundizan las dificultades.
La entidad rural reconoció las medidas anunciadas por el Gobierno provincial, aunque advirtió que las demoras acumuladas en infraestructura todavía condicionan la capacidad de respuesta en las zonas productivas. Para CARBAP, un campo anegado o un camino cortado puede aislar familias, impedir el paso de ambulancias y obstaculizar la salida de leche, animales e insumos.
Finalmente, el principal reclamo apunta al estado de los cerca de 120.000 kilómetros de caminos rurales de tierra que tiene la provincia, cuya conservación recae mayoritariamente sobre los municipios. “La realidad de los caminos en la mayoría de los municipios es lamentable; los productores agropecuarios están abandonados a como venga la lluvia”, cuestionó Ginestet.




