A dos años de la llegada del presidente Javier Milei, los argentinos se preparan para pasar una nueva navidad y Año Nuevo atravesado por la caída del poder adquisitivo, aumentos de casi 13% en la carne y niveles de endeudamiento récord en 15 años.
Es por eso que las compras para el menú, la mesa familiar y los regalos del arbolito no pudieron escapar del rompecabezas financiero: promociones bancarias, financiamiento en cuotas, menú a la canasta y amigo invisible, fueron algunas de las estrategias que encontraron los argentinos ante la creciente pérdida de poder adquisitivo.
Es que, las estadísticas de consumo evidencian como la navidad dejó de ser un momento de plena felicidad y goce para convertirse también en una tabla de Excel y cálculos matemáticos interminables.
Por caso, un relevamiento de la consultora Focus Market arrojó que, solo en decoración navideña, compuesta por 8 productivos, una familia tuvo un gasto básico de $423.955, lo que evidencia un aumento interanual del 12% frente a 2024.

Según Damián Di Pace, director de la consultora, en este punto en particular, la desaceleración en los precios de los artículos navideños fue consecuencia del aumento de las importaciones y de un incremento en la oferta internacional.
Con respecto al menú para navidad, la consultora identificó que la canasta navideña aumentó un 27% respecto a 2024, con subas todavía más fuertes en los productos clásicos de la mesa.
“El pan dulce con frutas, por ejemplo, tuvo incrementos de más de 40%, mientras los turrones rondaron el 38% y otros productos con frutos secos llegaron a rozar el 50%”, detallaron desde la consultora.
Así, el valor total de la canasta para navidad pudo superar los $95 mil, una cifra que deja afuera a buena parte de los hogares argentinos y obliga a repensar la estrategia de las compras.

La crisis condiciona también el momento de comprar los regalos. Según un relevamiento nacional de la consultora Kantar, el 66% de los argentinos que suele comprar obsequios dijo que en 2025 gastaría menos que en años anteriores.
En efecto, el cambio en la forma de consumo apunta no solo a elegir productos más baratos, sino también a reducir la cantidad o directamente resignar algunos. Entre los productos más elegidos se encuentra indumentaria y calzado (71%), seguido por juguetes y juegos de mesa (51%).
“Al momento de hacer las compras el 74% prioriza las promociones y descuentos, el 9% el financiamiento en cuotas, el 7% los descuentos por pago con Débito o QR y ofertas de último momento, y el 3% elige los envíos sin cargo”, ampliaron desde la consultora con respecto a las compras de Navidad.
A pesar de todo, la navidad no desaparece sino que se achica, se adapta, se resignifica, para quienes todavía tienen la fortuna de poder celebrarla. La fiesta se sostiene con menos productos, más cocina casera, segundas marcas, festejos a la canasta, juguetes chinos a pagar en cuotas y regalos simbólicos.






