El jefe de la bancada de senadores del bloque del PRO, Pablo Petrecca, esta semana presentó un pedido de informes para conocer la situación que atraviesan los efectivos de la Policía Bonaerense con respecto a la salud mental, en medio del aumento exponencial de casos de suicidio.
De acuerdo al articulado del exintendente de Junín, en el último tiempo se hicieron cada vez más frecuentes los casos de agentes de seguridad que se quitan la vida. En la mayoría de las situaciones, el drama es el mismo: deudas, sueldos que no alcanzan y sobrecarga de guardias para cubrir las necesidades básicas.
En rigor, un informe del Ministerio de Seguridad arrojó que, solo en 2024, hubo más de 30 casos de suicidio en la Policía Bonaerense, un número por demás alarmante que se suma a la ya inquietante tendencia del año anterior, cuando seis agentes se suicidaron en un período de tan solo 40 días.
“Por estadística, un agente de las fuerzas de seguridad tiene nueve veces más probabilidades de morir por mano propia que en un enfrentamiento directo. El suicidio es, claramente, la primera causa de mortalidad policial en la provincia de Buenos Aires”, lamentó Petrecca.
En ese sentido, el legislador de la escudería amarilla remarcó que la seguridad pública no se agota solo en patrulleros, móviles, equipamiento o despliegue territorial, sino del estado físico, emocional y psicológico de quienes tienen la responsabilidad de cuidar a los bonaerenses.

“Una fuerza sobrecargada, expuesta a hechos traumáticos, con problemas de descanso, con dificultades para acceder a atención adecuada y con licencias prolongadas sin seguimiento, ve afectada su capacidad de respuesta. Y cuando eso ocurre, no solo se deteriora la situación del trabajador, sino que también se debilita la política pública de seguridad”, alegó Petrecca.
Frente a este escenario, Petrecca solicitó a la administración de Axel Kicillof conocer de manera detallada la cantidad total de casos de suicidio o intentos del personal policial desde el 1° de enero de 2020 al 31 de diciembre de 2025, desagregados por año, género, edad, rango jerárquico, dependencia y región geográfica, como así también que aclare si ocurrieron mientras los agentes estaban de licencia o en servicio.
Además, en la iniciativa el senador bonaerense también solicitó conocer en qué porcentaje se utilizó el arma reglamentaria, si existe un registro oficial, público, sistematizado y actualizado sobre la tasa de suicidios de las fuerzas, la cantidad total de carpetas médicas activas desde comienzo de año y el impacto de estas sobre la capacidad operativa de la fuerza.
Según argumentó el legislador en los fundamentos, sin información clara el debate sobre la salud mental de las fuerzas de seguridad queda atrapado entre trascendidos, percepciones o reacciones coyunturales. “Así no se pueden construir políticas públicas serias”, agregó.
“Por eso este pedido de informes busca ordenar la discusión sobre la base de información oficial y no de intuiciones, busca conocer cuántos casos existen, cómo se registran, qué herramientas están disponibles. Hablar de salud mental no es correrse de la agenda de seguridad, es asumirla de una manera más completa, humana y profesional”, cerró Petrecca.
De acuerdo al titular de la Defensoría Policía, Luis Tunil, la mayoría de los suicidios en la Policía Bonaerense ocurren con el arma reglamentaria y durante los días de descanso, “lo que indica que el estrés laboral y la falta de apoyo pueden ser factores significativos”.
“Los suicidios están creciendo de manera exponencial, estamos viendo todas las semanas a un compañero que se quita la vida, es una situación extrema, hay gente que no aguanta el sistema porque es una picadora de carne y terminan suicidándose”, advirtió Tunil.



