El expresidente, Mauricio Macri, rechazó a la designación en comisión del juez federal, Ariel Lijo, y del catedrático, Manuel García-Mansilla, en la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Esta postura, que ya había anticipado en una reunión del PRO en Buenos Aires, profundiza la distancia entre el macrismo y el Gobierno de La Libertad Avanza en un contexto de creciente tensión entre ambas fuerzas políticas.
“La experiencia empírica me indica que la designación de jueces a través de un mecanismo como el utilizado por el Gobierno no es correcta”, afirmó Macri en un comunicado difundido en redes sociales. Sin mencionarlo directamente, hizo referencia a su propio intento de designar por decreto en 2015 a los jueces, Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti, proceso que generó polémica en su momento y que finalmente no prosperó.
Cabe señalar que, el presidente Javier Milei confirmó este martes la designación de Lijo y García-Mansilla mediante decreto, luego de la reunión de Gabinete de la mañana y se oficializó por la tarde en el Boletín Oficial. Desde la Oficina del Presidente justificaron la medida al argumentar que es necesaria para “normalizar el funcionamiento del máximo tribunal judicial del país”, ya que actualmente la Corte Suprema cuenta con solo tres ministros.
Pese a las críticas, el Gobierno sostiene que esta es una facultad constitucional del Presidente y que existen antecedentes históricos de otros mandatarios que designaron jueces en comisión. No obstante, la oposición insiste en que el mecanismo elegido no contribuye a la estabilidad institucional ni al fortalecimiento de la justicia.

En esta línea, el exmandatario subrayó la importancia de que los jueces de la Corte Suprema cuenten con respaldo político y social, al tiempo que señaló que su postura es compartida dentro del PRO. “Ratifico mi posición de que los jueces que ocupen los cargos más altos del Poder Judicial no pueden ser objeto de tanto rechazo. La confianza en la justicia y en las instituciones es una condición indispensable para la estabilidad de la democracia y la prosperidad del país”, expresó.
Macri respaldó su posición citando una columna de opinión escrita por Martín Casares, exfuncionario de su gobierno. En ella, Casares advertía sobre los riesgos de designar jueces por decreto, afirmando que “esto no resuelve ningún problema urgente, no va a mejorar la seguridad jurídica y va a afectar la credibilidad de una Corte Suprema de Justicia que es independiente”.
Tensiones entre el PRO de Macri y el Gobierno de Milei
El nombramiento de Lijo y García-Mansilla fue el tema central de una reunión partidaria del PRO, donde también se discutieron la estrategia electoral y las condiciones para una posible alianza con La Libertad Avanza. Sin embargo, el malestar entre ambos espacios parece no tener retorno. En caso de que se concrete algún tipo de acuerdo electoral este año, según fuentes partidarias, será puramente pragmático.
Los senadores del PRO ya adelantaron que, en su mayoría, votarán en contra de los pliegos impulsados por el Gobierno cuando estos lleguen al Senado. Durante la reunión en la sede del partido en San Telmo, el senador Alfredo De Angelis expuso la situación del bloque en la Cámara alta y las perspectivas para los próximos días, especialmente de cara a la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, prevista para este sábado.

Entre los presentes en la reunión encabezada por Macri estuvieron los gobernadores de Entre Ríos, Rogelio Frigerio y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Jorge Macri, los intendentes de Vicente López, Soledad Martínez, y de Mar del Plata, Guillermo Montenegro, los legisladores nacionales, Cristian Ritondo, María Eugenia Vidal y Diego Santilli. También participaron dirigentes de peso dentro del partido, como Facundo Pérez Carletti y Fernando De Andreis, uno de los principales estrategas del macrismo.





