Diputados alertan por la importación de carne y su impacto en la cadena productiva

El diputado de Fuerza Patria, Carlos Puglelli, alertó sobre el crecimiento de la importación de carne y el impacto que tiene sobre el empleo y la producción en Argentina.

En los últimos días, el diputado bonaerense de Fuerza Patria, Carlos Puglelli, salió a manifestar su preocupación por el incremento sostenido de las importaciones de distintas proteínas animales a la Argentina, luego de que ingresaran al país unas 3.400 toneladas de carne vacuna, 5.600 toneladas de carne aviar y 5.900 toneladas de carne porcina, lo que generó un impacto económico estimado en alrededor de 54 millones de dólares en mayo.

Por medio de un proyecto, Puglelli advirtió que el crecimiento de la importación de carne se produce en un contexto de cambios profundos en el mercado interno de proteínas animales, en el que el consumo de carne vacuna continúa en descenso respecto de sus máximos históricos, mientras que aumenta la demanda de carnes aviar y porcina, que alcanzan consumos de 47 kilos per cápita y más de 19,5 kilos, respectivamente, de acuerdo con datos de la Bolsa de Comercio de Argentina.

“Diversos actores de la cadena agroindustrial advierten que las importaciones de carne, mayoritariamente de menor valor agregado, se orientan a segmentos industriales específicos como la elaboración de chacinados y hamburguesas, lo que impacta de manera directa sobre los eslabones más sensibles de la cadena de valor y afecta la dinámica de la industria frigorífica nacional”, señaló el legislador del massismo en el escrito que ingresó a la Legislatura bonaerense.

En ese marco, el diputado del peronismo planteó que la política de apertura de la importación de carne, en un escenario donde el valor de la moneda fluctúa de acuerdo a la oferta y la demanda del mercado, puede generar “fuertes distorsiones en el mercado interno, erosionar la competitividad de la producción nacional y profundizar la dependencia de insumos externos en sectores estratégicos de la economía alimentaria”.

Por eso, Puglelli señaló que la consolidación en el tiempo del proceso de importación de carne terminará por concretar una sustitución progresiva de los productos nacionales por aquellos que ingresan desde el extranjero, sin que exista en el camino una evaluación integral respecto del impacto que tienen estas prácticas sobre el empleo argentino, la industria frigorífica, la producción primaria y las economías regionales del país.

Carlos Puglelli alertó sobre el crecimiento de la importación de carne y su impacto en la economía local.
Carlos Puglelli alertó sobre el crecimiento de la importación de carne y su impacto en la economía local.

“Además, la creciente modificación en los hábitos de consumo de los argentinos, orientada hacia proteínas de menor costo relativo como el pollo o el cerdo, se encuentra directamente asociada al deterioro del poder adquisitivo de las familias de todo el país, lo que evidencia las tensiones estructurales que existen en el acceso a alimentos de calidad y en la capacidad de sostenimiento del consumo básico de proteínas que tienen los hogares”, destacó Puglelli.

Almaceneros advierten que la pérdida de poder adquisitivo profundizó la caída del consumo en alimentos esenciales

Es preciso mencionar que, la preocupación expresada por Puglelli respecto de la importación de carne y la baja del poder adquisitivo de las familias coincide con distintos diagnósticos sobre el deterioro del consumo interno. En ese sentido, la referente del Centro de Almaceneros de Córdoba, Vanesa Ruiz, sostuvo que la desaceleración de la inflación todavía no logra reflejarse en una mejora para los hogares, y aseguró que el cambio en los hábitos de consumo de las personas responde a una cuestión económica.

Es que, Ruiz explicó que según las mediciones del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas de la entidad, una familia tipo integrada por dos adultos y dos menores necesita más de $1.070.000 para cubrir la canasta básica alimentaria. A partir de ese nivel de ingresos, la referente indicó que comienza a observarse una modificación en la composición de la mesa familiar, donde cada vez tienen menor presencia productos como la carne, los lácteos, las frutas y las verduras.

La caída del poder adquisitivo de los trabajadores derivó en una inminente baja del consumo de carne vacuna y el incremento de la compra de alimentos de menor calidad nutricional.
La caída del poder adquisitivo de los trabajadores derivó en una inminente baja del consumo de carne vacuna y el incremento de la compra de alimentos de menor calidad nutricional.

En ese marco, la referente del sector advirtió que “no es por algo saludable y es muy preocupante que ninguno de los gobiernos tome la atención de cómo se viene resquebrajando la calidad nutricional de la mesa familiar”, y remarcó que hay caídas profundas en el consumo de proteínas y nutrientes irreemplazables. “Las familias no están mirando si es la calidad nutricional requerida o no, se coloca un plato de comida a lo que alcance, a lo que dé el bolsillo”, alertó Ruiz.

Por último, la almacenera sostuvo que la desaceleración inflacionaria no implicó un alivio real para los hogares porque los ingresos continúan rezagados frente al costo de vida, y reveló que el 56,6% de las familias consultadas por la entidad aseguró que no logra consumir todos los productos que integran la canasta básica alimentaria, un escenario que, sumado al incremento de la importación de carne advertido por Puglelli, vuelve a poner el foco sobre la situación del consumo y de la producción alimentaria nacional.

El proyecto completo de Puglelli que alerta sobre el crecimiento de la importación de carne

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