Este miércoles, dirigentes de más de veinte sindicatos volverán a reunirse en la sede de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) para definir una estrategia de acción frente al proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional, en un encuentro que buscará consensuar medidas de fuerza y posicionamientos comunes, al tiempo que profundizará las diferencias internas dentro de la Confederación General del Trabajo (CGT) respecto de cómo enfrentar la iniciativa oficial promovida por la administración de Javier Milei.
La reunión se llevará a cabo desde las 16 horas en la sede de la UOM ubicada en la calle Alsina, y estará encabezada por el secretario general del gremio metalúrgico, Abel Furlán, que oficiará de anfitrión de los sectores sindicales considerados más duros dentro del mapa gremial.
Es preciso mencionar que, el encuentro fue convocado como una instancia de continuidad de una reunión realizada la semana pasada, cuando estos espacios se declararon en “estado de alerta y unidad” frente al avance del proyecto de reforma laboral, y resolvieron volver a encontrarse para avanzar en definiciones concretas.
Entre los participantes confirmados figuran referentes de una amplia variedad de organizaciones sindicales, entre ellas Luz y Fuerza, Aceiteros, la Asociación del Personal Aeronáutico (APA), la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), la Federación Obrera Ceramista de la República Argentina (Focra), junto a gremios que representan a trabajadores viales, mineros y gráficos, entre otros.
En este sentido, la diversidad de sectores presentes en el encuentro busca mostrar un frente amplio de rechazo a la reforma laboral que se tratará en las sesiones extraordinarias que comenzarán este lunes, y reforzar la coordinación intersindical ante un escenario que consideran adverso para los derechos laborales.

Uno de los principales puntos en discusión será la posibilidad de adherir al paro nacional convocado por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y otros gremios aliados para el día en que el Senado trate el proyecto de reforma laboral, cuya discusión parlamentaria está prevista para después de la primera semana de febrero.
Según indicaron fuentes gremiales, la definición sobre una eventual adhesión a esa medida de fuerza será central en el encuentro de esta tarde, ya que implicaría un salto en el nivel de confrontación con el Gobierno nacional, y una señal concreta de rechazo al contenido de la reforma laboral.
En tanto, la convocatoria en la UOM volvió a generar malestar en la cúpula de la CGT, donde algunos dirigentes cuestionan a Furlán por avanzar de manera “inconsulta e inorgánica”, en contraste con la estrategia que sostiene el triunvirato cegetista. Es que, desde la conducción formal de la central obrera apuestan a frenar o morigerar el proyecto a través de gestiones políticas y diálogos informales con gobernadores y legisladores, evitando una escalada del conflicto en las calles mientras continúan las negociaciones.
Esa diferencia de enfoques expone una tensión interna que se profundizó en las últimas semanas, con un sector del sindicalismo que reclama respuestas más contundentes frente a la avanzada del Gobierno, y otro que prioriza la vía institucional y el diálogo político. En ese contexto, la reunión en la UOM aparece como un espacio de articulación de los gremios que consideran insuficiente la estrategia moderada de la CGT y buscan acelerar definiciones en torno a medidas de fuerza concretas.
Reforma laboral: que plantea el proyecto de Milei al que el sindicalismo se opone
- Salarios en dólares y billeteras virtuales: la reforma laboral habilitaría el pago de salarios en moneda extranjera de forma opcional y permite cobrar a través de billeteras virtuales.
- Indemnizaciones más bajas: reduce el monto de las indemnizaciones al excluir aguinaldo, vacaciones, premios y otros beneficios no mensuales. Además, establece actualización por inflación más un 3% anual y habilita el pago en hasta 12 cuotas.
- Fondo de Asistencia Laboral (FAL): la reforma laboral busca crear un fondo optativo financiado con un aporte del 3% del salario para cubrir indemnizaciones. El aporte se compensaría con menores cargas sociales y, si el fondo no alcanza, el empleador paga la diferencia.
- Vacaciones fraccionadas: permite dividir las vacaciones en períodos mínimos de 7 días. Mantiene la obligación de otorgar vacaciones de verano al menos una vez cada tres años.
- Banco de horas: autoriza a compensar horas extra con días libres o jornadas reducidas en lugar de pagarlas. Mantiene el pago de horas extra como alternativa y permite ampliar la jornada hasta 12 horas mediante acuerdos.
- Derecho a huelga y servicios esenciales: el proyecto amplía el listado de servicios esenciales, que deberán garantizar al menos el 75% de funcionamiento, y crea la categoría de servicios de “importancia trascendental”, con un piso del 50% de actividad durante paros.
- Sindicatos y asambleas: exige autorización del empleador para asambleas y congresos, que no podrán afectar la actividad ni serán remunerados. Tipifica como “infracciones graves” los bloqueos y tomas, y facilita la personería gremial a sindicatos de empresa.
- Fin de la ultraactividad: elimina la vigencia automática de los convenios vencidos. Así, los convenios de empresa pasan a prevalecer sobre los colectivos generales, aun si son menos favorables para los trabajadores.
- Promoción del empleo formal y blanqueo: otorga descuentos en contribuciones patronales por hasta cuatro años a quienes amplíen personal registrado. Habilita un régimen de blanqueo con condonación de multas y regularización de deudas en cuotas.





