Tras siete meses de virtual inactividad legislativa, el Senado bonaerense celebrará el próximo miércoles su primera sesión ordinaria del año. La jornada permitirá dar ingreso a los centenares de proyectos acumulados desde noviembre, concretar el regreso de un legislador opositor a su banca y aprobar algunos expedientes para intentar darle algo de color a un período parlamentario que, por ahora, transcurre en tonos grises.
En las últimas horas, por presión peronista y opositora, Verónica Magario se vio obligada a convocar una sesión, lo que, además de terminar con una parálisis legislativa inusual en un año no electoral, permitirá que las comisiones tengan proyectos para debatir.
En este 2026, no bastó con que los cuerpos parlamentarios tardaron hasta mayo en ser constituidos, sino que tampoco contaban con un temario de iniciativas para tratar. Los pocos proyectos que están en condiciones de ser despachados fueron los presentados antes de la sesión en la que se aprobó el Presupuesto. En líneas generales, toda propuesta debe tener estado parlamentario para contar con una hoja de ruta de comisiones, pero como no se sesionaba desde el año pasado, cualquier texto ingresado desde diciembre hasta la actualidad quedaba sin tratamiento alguno.
Por eso, con la sesión del próximo jueves las pilas de expedientes opositores sobre la crisis del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), las iniciativas que habían perdido estado parlamentario en el período anterior pero que fueron reflotadas en este, las reformas electorales y otros importantes ejes de la agenda pública bonaerenses, ya podrán iniciar su camino legislativo.
Con respecto a los proyectos en el temario, se espera que el Senado bonaerense se nutra de textos parlamentarios de bajo calibre que encuentren consenso dentro de la Cámara, dado que la gran mayoría ingresarán por sobre tablas, es decir sin ningún dictamen de comisión. Eso significa que se requerirán los dos tercios de los legisladores presentes para ser aprobados, por lo que en esta primera sesión el peronismo, a priori, estrenará su quórum propio de una forma disimulada.

Tampoco existen muchas iniciativas sobresalientes que provienen de Diputados que puedan ser convertidas en ley por el Senado bonaerense. Si bien la Cámara baja ya tuvo dos sesiones ordinarias, en ninguna de este 2026 se trató un proyecto trascendental. Lo más importante es la propuesta del libertario dialoguista Martín Rozas, que regula el uso de celulares en escuelas secundarias. También existe el texto del peronista Facundo Tignanelli para garantizar juegos seguros, originada tras el fallecimiento de un niño de 12 años.
La interna peronista se mete en una de las vices del Senado bonaerense
Ajeno a los proyectos, los ojos estarán puestos en lo que suceda con la Vicepresidenta 2° del Senado bonaerense. Como contó este medio, uno de los temas pendientes de resolver por Magario pasa por el acuerdo del oficialismo para que la massista Malena Galmarini pase a ocupar ese casillero de la Cámara alta, que le correspondería por cederle la presidencia de la comisión de Asuntos Constitucionales y Acuerdos (ACA) al camporista Emmanuel González Santalla.
Sin embargo, en ese lugar se encuentra la kicillofista Ayelén Durán, que fue puesta allí por Magario y que ya resignó la vicepresidencia primera del Senado bonaerense en febrero. El problema al interior de Fuerza Patria es que la legisladora de Bahía Blanca no quiere moverse. Este escenario demoró la convocatoria a la sesión, puesto que allí se oficializaría el recambio de autoridades, por lo que se presume que, con la confirmación de la audiencia para el próximo jueves, ya habría una definición en las vísceras peronistas.
La intención de Galmarini con ese movimiento es ser parte de las reuniones de Labor Parlamentaria, que es donde se cocinan los temarios de las sesiones. Esta semana, en la reunión de la comisión de Reforma Electoral, la referente del massismo no reconoció sus deseos de ocupar la Vicepresidenta, pero tampoco la rechazó en el caso de que se la ofrezcan. Lo que sí hizo fue dejar misivas para puertas adentro del peronismo.
“Me parece que es difícil que se cumplan los acuerdos entre nosotros y con los de enfrente. Los dirigentes deberíamos ponernos de acuerdo, dejar de pegarnos abajo del cinturón. Cuando uno da la palabra, hay que cumplirla”, disparó Galmarini.

Un opositor vuelve al Senado bonaerense, tras el desplante de los hermanos Milei
En la primera sesión del año, un senador volverá a su banca luego de una licencia de 180 días que venció el pasado 10 de junio. Se trata del libertario Diego Valenzuela, el cual regresará en la Cámara alta como perro con la cola entre las patas tras su fallido intento de llegar al Gobierno nacional.
Pese a que estaba todo dado para que arribe a una especie de agencia de migraciones, finalmente Karina Milei le bajó el pulgar a su designación. Ante la negativa, Valenzuela tramitó su retorno a la Legislatura bonaerense y esta semana asumió como titular de la comisión de Asuntos Constitucionales, en una jornada en la que le recordaron su frustrado paso por Nación.
En efecto, la votación para que Valenzuela asuma en ese cuerpo contó con la positiva de casi todos los presentes, menos el de la senadora de Fuerza Patria, María Inés Laurini, quien se abstuvo. La legisladora peronista cuestionó su designación al alegar que no puede ser el presidente de la comisión si se encuentra en uso licencia.
“Yo hace mucho tiempo estoy esperando poder ejercer en plenitud mi trabajo como senador para lo que me eligieron en la última elección, me frustra la demora de sesiones, hoy estamos peor que en la pandemia”, respondió Valenzuela.




