La diputada bonaerense del bloque UCR + Cambio Federal, Silvina Vaccarezza, en las últimas horas presentó un proyecto de ley para crear el “Régimen de Promoción y Desarrollo de la Cadena Productiva del Bambú“, con la intención de fomentar inversiones, generar empleo y consolidar una alternativa productiva.
En ese sentido, la iniciativa de Vaccarezza apunta a promover la industrialización del bambú, principalmente en la zona del Delta del Paraná, para que la explotación sustentable derive en la producción de biomasa energética, bioplásticos y materiales de construcción sustentables.
“El bambú representa una oportunidad concreta para diversificar la matriz productiva bonaerense, agregar valor en origen y, al mismo tiempo, avanzar en prácticas amigables con el ambiente, tales como utilizar el cultivo como herramienta para el control de la erosión hídrica”, remarcó la legisladora bonaerense del monzoismo.
Según precisó Vaccarezza en los fundamentos del proyecto, la evidencia científica y la experiencia empírica “demuestran la perfecta viabilidad” de cultivar diversas variedades de la planta perenne en climas templados. “Resiste las heladas y se adapta de manera óptima a las condiciones agroecológicas bonaerenses”, añadió la vicepresidenta de la comisión de Asuntos Agrarios.
Asimismo, el proyecto ingresado en la Cámara baja provincial establece la creación del “Registro de Productores e Industrializadores del Bambú”, para que los inscriptos puedan gozar de beneficios fiscales, tales como la exención del Impuesto Inmobiliario Rural, y obtener líneas de crédito con tasas bonificados dispuestas por el Banco Provincia.

“El bambú ha dejado de ser un insumo artesanal para transformarse en un motor industrial de la bioeconomía. Debido a su velocidad de crecimiento (ciclos de cosecha de entre 3 y 5 años) ofrece un rendimiento inigualable para la generación de biomasa, fibra textil y un insumo clave para la arquitectura sustentable”, detalló Vaccarezza.
En detalle, el cultivo del bambú en el Delta del Paraná se introdujo hace casi un siglo para proteger los árboles frutales del viento y para reforzar las costas contra la erosión. La especie más común en la región es Phyllostachys aurea. Con la desaparición de la fruticultura, la planta continuó creciendo de manera espontánea y muchos isleños lo utilizaron como materia prima para construcciones.
Por último, la legisladora bonaerense afirmó que, en un contexto económico complejo, es necesario promover actividades en la provincia “que combinen desarrollo productivo, innovación y cuidado ambiental”. Este proyecto apunta precisamente a generar nuevas oportunidades para las familias y las comunidades del interior”, concluyó.





