Esta semana, la ciudad bonaerense de 9 de Julio comenzó a atravesar un conflicto gremial que derivó en la interrupción de servicios públicos esenciales, entre ellos la recolección de residuos, luego de que la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) iniciara un paro tras rechazar una nueva propuesta salarial del Ejecutivo municipal.
Esta situación llevó a la intendenta del PRO, María José Gentile, a encabezar personalmente las tareas de recolección de residuos en la localidad ubicada en el noroeste de la provincia de Buenos Aires, con el objetivo de resguardar la salud pública y evitar un impacto sanitario mayor en la comunidad.
Es preciso mencionar que, el paro de recolectores de residuos en 9 de Julio fue resuelto por el sindicato en el marco de una negociación paritaria que aún permanece abierta, y que, según informó el Municipio, incluyó al menos cinco propuestas salariales presentadas por el Ejecutivo, todas ellas rechazadas por ATE.
En tanto, la última alternativa ofrecida por la administración de Gentile contemplaba el pago de los haberes de diciembre de manera desdoblada, con un 50% abonado en el día y el saldo restante el lunes 5 de enero, además de un incremento salarial adicional del 2%, propuesta que tampoco logró destrabar el conflicto gremial.
Como consecuencia directa del paro, el Municipio advirtió que no habría prestación de servicios municipales durante los días que se extienda la medida de fuerza, lo que implicó la paralización de áreas sensibles como la recolección de residuos. Frente a este escenario, y ante el riesgo que representa la acumulación de basura para la salud y el ambiente, la intendenta decidió ponerse al frente de las tareas junto a funcionarios, empleados municipales y personal de distintas secretarías, direcciones y subsecretarías, con el objetivo de garantizar una prestación mínima del servicio.

En este sentido, desde el Ejecutivo local justificaron la decisión al señalar que la recolección de residuos es una prioridad sanitaria. “Se trata de una decisión responsable que prioriza la salud pública de los vecinos de 9 de Julio”, indicaron fuentes municipales, al tiempo que confirmaron la voluntad de continuar con estas tareas al menos hasta el viernes 2 de enero de 2026, fecha hasta la que ATE anunció la continuidad del paro si no hay avances en la negociación.
En paralelo, el Municipio informó que, pese a las dificultades económicas que atraviesa la comuna, se cumplió con el pago de distintos conceptos salariales. Según detallaron, ya fueron abonados en su totalidad los viáticos, el aguinaldo, las horas extras y los haberes correspondientes a los jubilados municipales, y remarcaron que los salarios de los trabajadores “siempre se pagaron dentro de los plazos legales vigentes, aun en un contexto financiero complejo”.
En tanto, el conflicto salarial expuso tensiones acumuladas en la paritaria municipal. Desde la gestión de Gentile explicaron que la situación económica limita el margen de maniobra del Ejecutivo, aunque insistieron en que se mantuvo una actitud de diálogo permanente. Incluso, ante el rechazo sindical, el Ejecutivo resolvió otorgar por decreto un incremento salarial del 2%, una medida que había sido incluida dentro de las propuestas rechazadas por ATE y que fue adoptada con el objetivo de acercar posiciones.
9 de Julio: el paro de recolectores de residuos tuvo un fuerte impacto en la comunidad
Es preciso mencionar que, el paro de los recolectores de residuos de 9 de Julio generó un fuerte impacto en la vida cotidiana de la ciudad, ya que ante la falta de recolección regular, el Municipio solicitó a los vecinos que eviten sacar la basura a la vía pública durante los días que dure la medida de fuerza, al advertir que la acumulación de basura podría generar consecuencias sanitarias no deseadas, especialmente en esta época del año marcada por altas temperaturas.

Por eso, la decisión de que los funcionarios del municipio salieran a recolectar los residuos de los vecinos no pasó inadvertida. Es que, alrededor de 20 integrantes del gabinete de Gentile participaron de las tareas, con la utilización de camionetas oficiales, incluida la de la propia intendenta, en un operativo excepcional para sostener el servicio.
Por su parte, desde ATE advirtieron que la medida de fuerza durará hasta el 2 de enero y reclaman una mejora salarial que, a su entender, recomponga el poder adquisitivo de los trabajadores municipales. El Ejecutivo, por su parte, reiteró su voluntad de diálogo y lamentó la situación, al subrayar que “la prioridad es cuidar los recursos públicos sin desatender los derechos de los trabajadores ni la salud de la población”.
De esta manera, mientras el paro de recolectores de residuos continúa y las negociaciones siguen trabadas, el municipio de 9 de Julio transita días de tensión institucional y social, en un contexto donde la resolución de la paritaria aparece como la clave para normalizar los servicios y recuperar la rutina en la ciudad.





