Sin lugar a duda, la tan ansiada reforma de la Ley N°14.836 para que regresen las reelecciones indefinidas de la política bonaerense es uno de los temas más candentes de los últimos años en la Legislatura. Frente a la falta de definiciones electorales para 2027, el kicillofismo empuja el debate pese al fuerte rechazo massista y opositor, en un contexto parlamentario irónico: hay intendentes en uso de licencia que podrían autovotarse un proyecto para atornillarse en el sillón municipal.
De los 46 senadores y 92 diputados, hay 9 jefes comunales que fueron electos como legisladores en las elecciones del 2025, por lo que tuvieron que tramitar una licencia en sus respectivos municipios para poder ejercer su banca. La única excepción fue el peronista Diego Nanni, que semanas atrás anunció su renuncia como alcalde de Exaltación de la Cruz para dedicarse exclusivamente a su trabajo como diputado.
En ese noneto de intendentes, absolutamente todos necesitan las reelecciones indefinidas para aspirar a volver a sus pagos chicos en 2027, dado que ya tienen dos o hasta tres mandatos en sus espaldas. En este escenario, si se llegase a votar en el recinto un proyecto para eliminar el tope de ejercicios, habría alcaldes disfrazados de legisladores que levantarían la mano pensando en su futuro político.
A eso se suma un factor sumamente crucial a la hora del papel que tendrán esos neolegisladores-intendentes: los vacíos legales. No es novedad que varios dirigentes aprovechan los años sin elecciones generales para pasar a ocupar otra función, con el único objetivo de “reiniciar” el conteo de mandatos y así ser candidato. En lenguaje futbolístico, sería “limpiarse” las tarjetas amarillas para estar presente en el partido importante.
Casos hay de sobra. En 2020 el entonces intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, pasó a ser Ministro de Hábitat bonaerense, lo que generó que pueda competir en 2023. Pese a que el peronismo se lleva la mayoría de los ejemplos, no es una estrategia exclusivamente justicialista. En 2021, Jorge Macri dejó de ser jefe comunal de Vicente López para ser Ministro de Gobierno porteño. Aunque finalmente se candidateó en CABA, la movida le hubiese servido para buscar otro mandato más en el municipio.

No obstante, aunque esa ecuación haya funcionado anteriormente, desde la propia Legislatura bonaerense comunicaron que el éxito de ese plan depende exclusivamente de lo que suceda en la Justicia. Históricamente, los saltazos entre cargos siempre causaron polémica desde el momento en el que los primeros avispados se dieron cuenta de la laguna jurídica, por lo que la resolución firmada por algún magistrado podría marcar un antecedente firme para frenar el talón de Aquiles de la ley para limitar mandatos.
De todas formas, el panorama para que se traten las reelecciones indefinidas es complicado. Kicillof busca plantar el debate, pero depende de la buena predisposición de La Cámpora que, a pesar de tener intendentes que requieren una reforma, aún no le cedió los votos al Gobernador. En tanto, el massismo no se corre de su rechazo pero se abstendría en la votación, mientras que la gran parte de la oposición manifestó su férrea negativa a que regrese la ley vigente antes de 2016.
Uno por uno, los intendentes que pueden votar la ley de reelecciones indefinidas
De los 9 intendentes que pueden votar un proyecto para habilitar las reelecciones indefinidas, 6 son de Fuerza Patria, dos del PRO y uno de La Libertad Avanza. De esos 6 peronistas, tres son kicillofistas, dos camporistas y uno del Frente Renovador.
Por el Movimiento Derecho al Futuro, el deroense Esteban Acerbo fue intendente desde 2015 a 2025, año en el que fue elegido diputado, la misma situación pasó el albertino Germán Lago. En tanto, Mariano Cascallares atraviesa una situación peculiar: fue alcalde de Almirante Brown desde 2015 a 2021, año en el que pidió licencia para ser diputado; en 2023 fue electo nuevamente en su municipio y en 2025 volvió a cortar el mandato para regresar a la Legislatura.
Por el kirchnerismo, el año pasado Mayra Mendoza cortó con su segundo mandato como intendenta de Quilmes para asumir como diputada bonaerense. En el Senado, Mario Ishii hizo lo propio pero en José C. Paz, donde fue alcalde durante 10 años consecutivos. También en la Cámara alta, el massista Marcos Pisano interrumpió su segundo gobierno en Bolívar y llegó a su banca.
Por la oposición, los macristas Guillermo Montenegro y Pablo Petrecca abandonaron sus municipios (Mar del Plata y Junín, respectivamente) para estar en el Senado bonaerense, algo que también hizo el exPRO ahora libertario Diego Valenzuela, que gobernaba Tres de Febrero. El trío de legisladores, que fueron intendentes desde 2015 a 2025, forman parte del pelotón opositor que ya anunció su voto en contra de las reelecciones indefinidas.






