En los últimos días, los vecinos de la localidad bonaerense de Conesa, ubicada a 35 kilómetros del municipio de San Nicolás, comenzaron a denunciar que se quedaron sin ambulancias ni guardias médicas los fines de semana y feriados, por decisión del intendente del PRO, Santiago Passaglia.
La medida generó gran preocupación entre los vecinos, que denuncian que ahora dependen del servicio de otra localidad ante una emergencia, al tiempo que advirtieron que la falta de atención médica podría tener consecuencias graves, especialmente para los adultos mayores que se radican en Conesa.
Frente a la indignante situación que atraviesa la comunidad de Conesa, los vecinos salieron a las rutas para protestar y exigirle respuestas al municipio liderado por Passaglia. “Nos habían prometido que era imposible que la sala de primeros auxilios se cerrara porque estamos a 35 kilómetros de San Nicolás”, expresó una de las manifestantes, al recordar un compromiso asumido recientemente desde el ámbito municipal.
En tanto, la movilización dejó a la vista de todos la peligrosidad de la falta de asistencia médica en Conesa. Mientras los vecinos cortaban la ruta para reclamarle a Passaglia la restitución del servicio médico, una mujer se descompensó y necesitó asistencia médica. La ambulancia, que llegó desde General Rojo, tardó más de 20 minutos, y luego tuvo que trasladar a la paciente a San Nicolás, lo que llevó al menos otra media hora.

Frente a esta situación, los habitantes de Conesa decidieron volver a protestar este miércoles a las 17 horas con un nuevo corte en la Ruta 188. La movilización contará con la presencia del concejal Pablo Del Litto, de Unión por la Patria, y el secretario general del Sindicato Único de Trabajadores Municipales (SUTM), Rodolfo Cecchi.
Es preciso mencionar que, Conesa es un pueblo de tan sólo 3.500 habitantes que, hasta hace unos días, contaba con servicio de ambulancia y una guardia médica permanente en su Sala de Primeros Auxilios. Sin embargo, el municipio decidió eliminar estos servicios durante los fines de semanas y feriados sin previo aviso.
Ahora, los vecinos que pertenecen al partido de San Nicolás y que necesiten un traslado de urgencia deberán esperar a una ambulancia proveniente de General Rojo, otra localidad del distrito, lo que podría demorar hasta una hora. En situaciones críticas de salud, el tiempo de espera podría ser mortal.
Según las declaraciones de los vecinos de Conesa, la Sala de Primeros Auxilios mantiene durante los fines de semanas y feriados “algunos servicios” como enfermería, odontología y pediatría durante la semana, pero la falta de médicos clínicos en momentos clave los lleva a una situación de vulnerabilidad extrema.
En este contexto, el ex delegado de Conesa, Luis Bottale, expresó su preocupación por la medida y recordó las gestiones realizadas en la década del 90 para que el pueblo contara con ambulancias. “Es un logro muy importante que conseguimos en 1994 y ahora nos lo quitaron de un día para otro. Nos dejaron a la deriva en un tema tan fundamental como la salud”, señaló.
San Nicolás: falta de explicaciones y más recortes en Conesa
Otro de los reclamos de los vecinos de Conesa es la falta de comunicación por parte del municipio. Es que, desde hace varias semanas, los conesenses denuncian que el intendente Passaglia no brindó ninguna explicación sobre los motivos del recorte en ambulancias y guardias médicas en la localidad, y que ningún representante del Gobierno se presentó para dar respuestas.
“Nadie vino a poner la cara. Se tomaron estas decisiones y cayeron como un bombazo. Nos han sacado todo en Conesa”, lamentó Bottale, al tiempo que señaló que los vecinos de la localidad que supo representar sufrió las consecuencias de la motosierra. “Nos sacaron todo. No solo la salud, sino también otros servicios fundamentales para el pueblo”, concluyó.
Es que, además de los recortes en salud, los habitantes del pueblo denuncian la eliminación de otros servicios esenciales en los últimos meses. Ya no cuentan con un delegado municipal, lo que dificulta la gestión de reclamos, perdieron el Registro Civil, por lo que deben viajar a San Nicolás para cualquier trámite, y se cerró la cooperativa de agua, que se encargaba del mantenimiento de los caminos rurales, una tarea que desde enero quedó abandonada.
Mientras el municipio sigue sin responder, los vecinos de Conesa continúan organizándose para visibilizar su reclamo y exigir la restitución de los servicios de salud que son esenciales tanto para el funcionamiento de la localidad como para la comunidad que la habita.





