En las últimas horas, el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, oficializó la conformación de la comisión investigadora del Caso Libra, que tiene como principal objetivo indagar si el presidente, Javier Milei, tuvo algún tipo de involucramiento en la presunta estafa vinculada a la criptomoneda homónima, que el mismo jefe de Estado promocionó a través de sus redes sociales.
Si bien la resolución fue firmada por el titular del cuerpo legislativo, el armado final de la comisión investigadora generó una fuerte reacción opositora, ya que mediante maniobras al filo del reglamento el oficialismo logró establecer un virtual empate entre los integrantes. Así, la comisión podría quedar paralizada desde su primera reunión, prevista para el 23 de abril.
La medida fue tomada como una provocación por parte de sectores tanto de la oposición dura como de los bloques dialoguistas, que rápidamente cuestionan la estrategia del oficialismo y sus aliados del PRO para alterar el equilibrio que había sido consensuado durante la aprobación del proyecto.
La bronca comenzó a crecer la semana pasada cuando, tras la creación de dos nuevos interbloques en la Cámara de Diputados, que modificó la representación de cada espacio en la comisión investigadora del Caso Libra, lo que desvirtuó el espíritu del artículo 3 de la ley que fijaba el criterio de distribución.

Es que, el artículo 3 de la norma aprobada por la Cámara de Diputados establecía que los bloques con más de cinco diputados tendrían un integrante en la comisión, y que se sumaría un miembro más por cada 20 diputados. Esta fórmula le daba a la oposición, en sus distintas variantes, una mayoría clara, con presencia garantizada de partidos menores como la Coalición Cívica o el Frente de Izquierda. Sin embargo, el oficialismo encontró una grieta en la redacción para revertir ese equilibrio.
Primero fue el PRO, que junto al MID de Oscar Zago y el monobloque Somos Fueguinos conformó un interbloque de 41 miembros y reclamó cuatro bancas. Al día siguiente, Somos Fueguinos se retiró del espacio, pero la maniobra ya estaba consumada. En paralelo, La Libertad Avanza hizo algo similar con el monobloque CREO, de Paula Omodeo, para sumar un total de 40 diputados y así justificar también cuatro representantes.
El radicalismo tampoco quedó ajeno al reordenamiento de la Cámara: seis diputados que responden a líneas más afines al oficialismo, conocidos como los “radicales con peluca”, se escindieron y conformaron el nuevo bloque Liga del Interior, con lo cual pidieron dos lugares más en la comisión.
Esta estrategia fue vista por la oposición como una serie de “chanchadas” destinadas a bloquear cualquier posibilidad real de avanzar con la investigación contra el Presidente, por lo que desde Encuentro Federal, los diputados Nicolás Massot y Oscar Agos Carreño presentaron una nota a Menem en la que le solicitaron que no convalide las divisiones artificiales, al argumentar que “tensionan las reglas republicanas y afectan el funcionamiento del Congreso”. Sin embargo, no hubo marcha atrás.

Ante este escenario, los sectores opositores buscaron reordenarse. Así, la conformación de un nuevo bloque llamado Nacional y Popular, integrado por las diputadas de Unión por la Patria Julia Strada y Mónica Macha, junto a un interbloque con el Frente de Izquierda, permitió mantener la posibilidad de contar con dos representantes en la comisión para ese espacio.
Pese a estos intentos de equilibrio, la resolución final firmada por Menem validó 14 integrantes del arco opositor con intenciones de investigar a Milei, que son seis de Unión por la Patria, 2 de Encuentro Federal, 2 de DpS, 2 de la Coalición Cívica y 2 del FIT/Nacional y Popular, frente a otros 14 oficialistas o aliados que se oponen al avance de la comisión, que son 4 de La Libertad Avanza, 4 del PRO/MID, 2 de la Unión Cívica Radical (UCR), 2 UCR-Libertaria, y 2 de Innovación Federal. Es decir, un empate que amenaza con bloquear cualquier decisión.
Una de las polémicas más encendidas en la creación de la comisión investigadora del Caso Libra fue la inclusión de los dos miembros de Innovación Federal, a pesar de que ese bloque no había enviado la nómina a tiempo. La oposición argumenta que, de acuerdo con el artículo 11 del proyecto aprobado, los espacios políticos “deberán enviar sus propuestas hasta el viernes 11 de abril inclusive”, y que cualquier prórroga no puede ser habilitada por Menem de forma unilateral.
Del recinto a la Justicia, los caminos del Caso Libra
La oposición analiza ahora diversas estrategias para desactivar el bloqueo de la comisión investigadora. Una posibilidad es presentar una moción de interpretación durante la sesión en la que el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, dará su informe. Allí podrían intentar que el pleno del cuerpo vote una vuelta a la conformación original de 24 miembros. Sin embargo, se necesitaría quórum de 129 diputados y la aprobación original fue con 128 votos.
Otra alternativa sería utilizar la próxima sesión del 22 de abril, cuando se interpelará a funcionarios del Ejecutivo por el Caso Libra, como instancia para impulsar una nueva votación sobre la composición de la comisión. También existe la chance de judicializar la situación, aunque este camino sería más lento.
Por caso, algunos diputados opositores sugieren que podrían valerse del antecedente de la Corte Suprema que frenó la maniobra de Cristina Kirchner para obtener más bancas en el Consejo de la Magistratura mediante la división del bloque del Frente de Todos en el Senado.
Por último, la oposición evalúa la posibilidad de “quebrar” la alianza oficialista. El foco estaría puesto en los radicales, que ya sufrieron tres fracturas internas desde el inicio de la gestión de Milei (Facundo Manes, Mario Barletta y ahora la Liga del Interior). En ese contexto, la oposición busca gestos de autonomía para recuperar el control de la comisión.
Mientras tanto, crece el malestar en la Cámara de Diputados. “Menem está tensando demasiado. Ahora ya se consumó la mala fe”, afirman desde sectores opositores. El conflicto por la comisión investigadora no solo pone en riesgo su funcionamiento sino que anticipa un año legislativo extremadamente convulsionado, en medio de un calendario electoral clave para todas las fuerzas políticas.






